UPSSS, FUERTES SEÑALAMIENTOS DE JOSE LUIS SIERRA, INVESTIGADOR DEL INAH.

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Total complicidad y omisión del INAH Yucatán

Una obra "apantalla-pendejos", que sólo beneficia a particulares, señala ex director general del INAH Yucatán

—De nada sirvió el ejemplo del Museo de Historia de Yucatán, inaugurado como último acto de gobierno de Víctor Cervera Pacheco. Es un testimonio vivo de como no deben hacerse las cosas, pero Ivonne Ortega Pacheco en lugar de sacar enseñanzas de eso, vuelve al mismo camino y proceso de embarcarse en una aventura caprichosa con su Gran Museo de la Civilización Maya, afirmó el ex director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Yucatán e investigador del área de historia de esa dependencia, Jose Luis Sierra Villareal.

Agregó que los medios de comunicación yucatecos no lo recuerdan o no quieren hablar de eso, pero que el museo que Cervera Pacheco inauguró en la ex Penitenciaría Juárez fue un proyecto donde el INAH se embarcó en cuerpo y alma durante casi dos años, participando un alto porcentaje de investigadores locales e incluso de algunas asignaciones.

Precisó que ese museo, en el que se adaptaron las celdas para hacer salas, no pudo funcionar por la humedad que rezumaba en las paredes, que existía desde que era prisión y que no puede evitarse a pesar de meterse iluminación, aire acondicionado, etc.

Explicó que se intentaron diez soluciones distintas, cada una más costosa que la otra, hasta que el INAH decidió cerrar el museo de manera definitiva, precisamente por el daño que sufrían las colecciones.

Señaló que el Gran Museo de la Civilización Maya que construye actualmente el gobierno del Estado por órdenes de Ivonne Ortega Pacheco, está muy cerca de sufrir el mismo destino.

Obra "apantalla-pendejos"

—Esta obra es, en primer lugar un proyecto "apantalla-pendejos", porque el gobierno del Estado está comprando acero a lo bruto. Dice la señora [Ivonne Ortega] que su museo tiene más acero que la Torre Eiffel. Hay que decirle que hay barcos mercantes o de turismo que tienen hasta 10 veces más acero que ese monumento, pero se usan como barcos. Así que no se trata de hacer algo que tenga más o menos acero que la Torre Eiffel, sino de que realmente sirva para ese fin.

En esta época, donde se pugna por la sustentabilidad, en lugar de hacer un museo con mayor respeto ecológico, el Ejecutivo estatal prefirió hacer una cámara de humedad generada por las paredes de concreto, que lo único que van a hacer es una condensación. Es el efecto invernadero de condensación de humedad y se van a necesitar cantidades industriales de energía eléctrica para contrarrestar con aires acondicionados y deshumidificadores ese efecto invernadero que una obra mal pensada, mal diseñada y realizada, está generando, y que, como en el caso del Museo de Historia de Yucatán, Cervera Pacheco, puede dañar las colecciones.

Debieron pensar en corrientes de aire, aprovechamiento de la luz natural, vegetación y relación con la naturaleza, que son las características de esta tierra, y no pensar en crear un búnker, que por sus características, podría sufrir un destino similar al museo de la ex Penitenciaría Juárez.

En amable entrevista con Artículo 7, señaló que la mala planeación de la obra es muy obvia, no sólo por el material y el diseño utilizado, sino por la falta de visión, ya que el Ejecutivo estatal está construyendo un "barco" en un terreno en el que apenas cabe y en un área que impediría, con el tiempo, la ampliación de la carretera Mérida-Progreso. Esa decisión dificultará desde un principio el tránsito vehicular, ya que no cuenta con estacionamiento para los camiones de turismo y de visitas escolares.

José Luis Sierra Villareal, ex director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Yucatán e investigador del área de historia de esa dependencia.

Opinó que la obra pudo manejarse como lo había planeado el gobierno estatal de Patricio Patrón Laviada con su proyecto de la Civilización Maya, que con todas las diferencias que pudiera tener, estaba pensado en una zona del sur de la ciudad —Metropoli Sur— como una manera de promover, auspiciar o generar un polo de desarrollo urbanístico. En este caso, el muro posterior del museo se echó sobre las salas del Centro de Convenciones Siglo XXI impidiendo el crecimiento de este lugar y convirtiéndolo en el traspatio del museo y viceversa.

Reiteró que el Gran Museo de la Civilización Maya no cumple desde ningún punto de vista, ya sea urbanístico, de desarrollo social, arquitectónico y museístico, con los parámetros establecidos a nivel mundial.

—Entonces, ¿de qué se trata? ¿De sacar las cosas porque sí? Después de todo, así hicieron el paso deprimido y las obras del Centro Histórico. Es la gobernadora la que dice lo que se hace, sin consultar a nadie, y además, al ritmo que ella quiera. ¿Eso es gobernar y servir a la sociedad? ¿Ese el gobierno que escucha, que ofreció como candidata?

Declaró que los $800 millones que está pagando el gobierno estatal por la construcción de una "tienda de campaña", no le llega ni a los pies del Museo Soumaya, enclavado en la zona más cara de la Ciudad de México —Polanco— que costó la  mitad de esa inversión, y es una obra impresionante desde el punto de vista arquitectónico.

Todo al revés

Señaló que el primer grave error del museo de Ivonne Ortega es que se plantea como muchas de las cosas que se hacen en este gobierno: por una corazonada o un capricho, cuando una obra como esta debe consultarse con expertos para buscar la mejor manera de llevarla a cabo. Este museo es resultado de lo que la gobernadora ordena y de lo que hace su gente para complir con sus caprichos en el tiempo y forma que ella misma establece.

—Y para lograrlo, contrata,subcontrata o madrea. Pero hace lo necesario para que se cumplan sus designios.

Destacó que la ignorancia de la mandataria estatal en el tema es muy obvia, ya que cualquier museo debe iniciar primero con la búsqueda de las colecciones que desea exhibir.

Como ejemplo, cito el caso del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, un ejemplo a nivel mundial de la construcción de museos, que primero analiza qué pieza va exhibir para saber que tipo de sala requiere y dar la dimensión o la perspectiva que requeira la obra.

—Si tienes un conjunto de piezas miniaturas hay que pensar en exhibidores, ya sean vitrinas o nichos. El museógrafo decidirá, buscando siempre, que no estén al ras del suelo sino a la altura de los ojos de la población media para mostrarles la pieza; así como también, buscará formas de protección para que no se las roben o se toquen. Eso da la idea museográfica de cómo se va a armar, no como en este caso, que en cada una de las pre inauguraciones del museo Jorge Esma Bazán, director general del Patronato de las Unidades de Servicios Culturales y Turísticos del Estado de Yucatán (CULTUR), informó que el lugar contaría con ocho salas y más cosas, sin tener una idea de lo que van a exhibir. Todo lo hacen al revés.

Señaló que para contrarestar ese error monumental, el Ejecutivo estatal cae en otro al contratar a un museográfo muy caro: el Arqto. Jose Enrique Ortiz Lanz, ex director de Museos del INAH, que a partir de ese cargo se dio cuenta del buen negocio que es construir y vender museos.

Insistió en que este supuesto perito en museos no es más que un empresario que hace el museo que le piden y que cobra lo que él quiere. Es un empresario muy carero.

El investigador Sierra Villareal comentó que por la construcción del pabellón de la Feria Mundial de Shangai, hace cuatro años, Ortiz Lanz cobró 120 millones de dólares.

—¿Qué necesidad hay de incurrir en todos esos errores que le cuestan al erario millones de pesos? Si en realidad el gobierno estatal quisiera hacer un buen museo, entonces podría hacer uso de lo que ya existe, es decir, de los guiones y del trabajo que hicimos durante dos años un grupo de 40 o 50 investigadores para el museo inaugurado por Cervera Pacheco y que por problemas de humedad tuvo que cerrarse.

Todo está hecho: la selección de piezas, las cédulas para cada pieza, sala y tema. Si este trabajo ya está lista, entonces, ¿por qué no decir "vamos a construir un museo para mostrar esto"? Pero no, prefirieron ignorar lo que ya existe.

Monumento a la egolatría

Opinó que la necesidad de construir un nuevo museo como este responde a un objetivo clave: hacer un monumento a la egolatría y al autoritarismo.

—Es un mausoleo, como el Taj Majal. Es una ofrenda que le hace Esma Bazán a la ególatra gobernadora para decirle: "de esta manera todos los yucatecos te van a recordar." Cuando la gente pase con rumbo a Progreso dirá: ¡ahí esta la obra del quinquenio! ... pero de un gobierno que no hizo obras, sólo primeras piedras.

Agregó que la culpa de ese adefesio no es de Esma Bazán, a quien calificó como un genio del mal, ya que al funcionario solo le importa hacer eventos, sin importar el contexto o el costo para satisfacer los caprichos de su jefa. Por eso, si tiene que  pintar a los mayitas de azul como avatares para darle sentido a las flechas rotas en un informe de su gobernadora, lo hace. Y si tiene que montar un "huevo" de 40 metros de diámetro que parece tambalearse dentro de su museo, lo va a hacer.

La polémica obra a la que José Luis Sierra califica de "apantalla-pendejos".

Manifestó que precisamente por ser solo un capricho, mal llevado al cabo, el "gran proyecto" presentado hace unos meses, ya está sufriendo modificaciones. Originalmente, tendría un cinema IMAX y salas de exposiciones temporales, entre otras cosas; ahora el cinema IMAX "ya chupó faros" porque ya no hablan más de él. Se dieron cuenta que era imposible meter 3 mil o 5 mil personas en una estructura inestable y con riesgo, por lo que optaron por salas de video, que son áreas con menos gente que se usan de manera diferenciada, no al mismo tiempo.

Por otra parte, recordó que el Gran Museo del Mundo Maya es un negocio privado, que está beneficiando a la La empresa que aparece como promotora cultural Yaxché de la familia Hank Ronk y que está adscrita al corporativo adjunto de sus negocios, por lo que la operación de un museo tiene como única finalidad las ganancias.

Mencionó que por este "negocio" el gobierno del Estado pagará 800 millones de pesos en los próximos 24 años.

—Hay que ver cuál va a ser el comportamiento después de 24 años. Es decir, obviamente va a tener mantenimiento para que funcione, pero no sabemos si después de 10 o 15 años va a tener un costo de amortización que permita tirarlo y hacer uno nuevo. Hasta el momento todo parece indicar que es un negocio para ordeñar y sacar todo lo posible al museo.

Lamentó que el INAH vaya a prestar bienes de la nación a una empresa privada que tiene como único fin llevarse una ganancia, lo que constituye una ilegalidad, pues de acuerdo a la  Constitución no las puede ceder a un ente privado para hacer negocio.

Precisó que hay casos, como el Museo Tamayo en Oaxaca, en el que el cobro que se hace es para que el recinto se mantenga. Además, está manejado por una asociación civil sin fines de lucro.

—Sólo falta que nos digan que Yaxché, la empresa de los Hank Ronk, es una asociación civil sin fines de lucro. Pero, ¿cómo demonios no tiene fines de lucro si la empresa es parte de un corportativo que se está llevando enormes ganancias? Aquí el negocio bancario no se puede desligar de la operación de la obra que se construyó con ese dinero. Ahí el INAH tiene los dedos agarrados a la puerca.

Total complicidad y omisión del INAH

Por otro lado, destacó que hasta hoy ni los propios trabajadores del INAH saben si va a cerrar el Palacio Cantón, donde funciona actualmente el Museo Regional de Antropología de Yucatán, porque van a llevar las piezas de ahí al nuevo museo.

Aquí, desgraciadamente, empezamos a contratejer las complicidades o las omisiones del INAH, que es la autoridad en la materia y que hasta hoy ha guardado silencio.

—No sabemos si a ese silencio a nivel privado el gobierno estatal le ha puesto las peras a 25 o si, en realidad, ha estado nadando como corcho y se va a ir para donde lo lleve la corriente. Pero lo cierto es que al día de hoy, no sabemos qué va a ser del Palacio Cantón, ni tampoco qué colección se va a mostrar ahí. Pero lo más graves es que la única institución, que por ley puede concentrar, manejar, exhibir y  prestar bienes de la nación y administrarlos no haya dicho nada.

Incierto el futuro del Museo Regional de Antropología de Yucatán, ubicado en el Palacio Cantón de Paseo de Montejo.

No se trata de que el INAH tenga impedimentos para prestar piezas porque lo ha hecho con Televisa, que ha hospiciado exposiciones en Nueva York y que ahora mismo tiene una exposición de máscaras, muchas de ellas del área maya, en París. Puede facilitar piezas a gobiernos, fundaciones, pero hasta ahora, no las ha cedido para que alguien haga negocios con ellas.

Sierra Villareal aseguró que con este comportamiento, el INAH no está cumpliendo con su función, así como tampoco lo hacen el gobierno del Estado y Cultur.

Explicó que el INAH es la entidad que decide qué museo se hace, cómo y dónde se hace y también cuánto cuesta. Además, pone a sus especialistas para hacer las "tripas", como la selección de obra y la exposición de las piezas, que están a cargo de los distintos departamentos especializados para atender y resolver todos los problemas que implique un museo. Obviamente el museo es manejado y administrado por el INAH.

Aclaró que hay casos en que algunos museos, como el de Cancún, que fue auspiciado y sostenido por FONATUR, pero manejado por INAH por un convenio.

—En Yucatán, el INAH se sumo por las buenas o por las malas para hacer una aberración como obra y como proyecto cultural. Por eso el INAH no dice qué va a pasar con las colecciones que necesitan en este museo. Se lo callan y lo tapan hasta ahora.

Además, denunció que los trabajadores del INAH que están capacitados para abrir y administrar un museo y tienen un contrato con el Estado mexicano para hacer esa labor, no fueron contratados para el Gran Museo del Mundo Maya. En su lugar, el Ejecutivo estatal decidió pagarle millones de pesos a Ortiz Lanz, que sabe poco o nada de cultura maya, de historia o de piezas, por lo que contrata por fuera a trabajadores del INAH para que hagan ese trabajo.

—Aquí estamos ante un hecho de perversión laboral, porque aquellos empleados que por contrato estamos obligados a hacer esto a cambio del salario que percibimos, lo seguimos recibiendo mientras por fuera hacemos este trabajo y lo cobramos doble, porque no se lo entregamos al INAH, sino al privado que está pagando.

Lo paradógico es que las autoridades del INAH están en una relación cómplice, o por lo menos, omisa con respecto a este proyecto, pero también los trabajadores del INAH estamos en una relación cómplice. Y el sindicato, que deberiera ser un celoso guardián de la materia del trabajo, lo que hace es callarse, porque el interés particular de sus agremiados se está satisfaciendo vía el doblete. Al menos, una docena de empleados se está beneficiando con esta ilegalidad.

Los estoy acusando de vivos, no de pendejos. Están delinquiendo, por lo tanto, tienen forma para que no les agarremos las manos en la masa, y es un hecho real. Los directivos del INAH, con un fariseísmo increíble, me han dicho: "Bueno, tenemos la garantía de que lo que se está haciendo, está bien, porque lo están haciendo empleados del INAH.

CULTUR

El entrevistado destacó que el problema de la construcción del museo entraña otra vertiente: el papel del Patronato Cultur, que de alguna manera es el promotor de la idea.

Cuestionó el hecho de que el INAH permita que un ente "X" realice la función del instituto, al cobrar por los servicios turísticos que ofrece, como sucede en los paradores de Chichén y Uxmal.

Relató que cuando fue  director del INAH, gestionó fondos federales para la contrucción de ambos paradores —que se consiguieron con apoyo de FONATUR y de los programas de desarrollo regional de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).

Entonces, ¿cuándo y cómo fueron transferidos a CULTUR, que se presenta como una institución con recursos propios, con patrimonio propio? Si hubo una transferencia, debe haber constancias legales.

El INAH, omisiones y complicidad en el comportamiento de Cultur en la compra-venta de Chichén, las tarifas de la zona arqueológica y la actuación de artistas en este bien de la nación.

También resulta increíble que el INAH se quede callado, cuando CULTUR le dice a un propietario privado, que demuestra ser dueño de un terreno donde hay una zona arqueológica, que le comprara, no por el valor de las tierras, sino por el valor de los monumentos. Hay que recordar que no se pagó a 10 pesos la hectárea, que es lo que vale, o los 10 centavos por hectárea, que se "chuleó" Ivonne por los terrenos que compró, sino 240 millones de pesos por algo así como 70 hectáreas.

Todo esto para que CULTUR subiera la cuota de entrada de Chichén Itzá y para que no pidiera permiso al que originalmente se lo dio. Eso, ¿no es un negocio? Y el INAH, ¿dónde esta?

Agregó que CULTUR no sólo compra tierras, cobra lo que quiere y como quiere, sino que también hace eventos sociales y artísticos de los que tampoco da cuenta, como el de Plácido Domingo, Elton John y Sara Brighman.

Con todo esto nos damos cuenta de que en el INAH, solo hay silencio y complicidad. L.I.

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