Wal-Mart y la corrupción en Zonas Arqueológicas. El New York acaba de destapar la cloaca.

fwd @veronica_calderon: El New York Times descubre una trama de corrupción de la cadena Wal-mart en México. Los directivos sobornaron para obtener ventajas sobre competidores (en su mayoría negocios locales) y permisos para instalarse en zonas arqueológicas http://cort.as/1uTe

http://www.nytimes.com/2012/04/22/business/at-wal-mart-in-mexico-a-...      Es indignante, los salvamentos en esos lugares han sido una porquería, se debió ejecutar un proyecto digno y no los tres o cuatro calitas que hacen para liberarles, corruptillos; bueno, ya se murió el ke decidió esto

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"La subsidiaria en México de Wal-Mart pagó sobornos hasta por 24 millones de dólares para ganar el dominio en el mercado mexicano, reveló este sábado el diario estadunidense The New York Times

Aquí la política que se debió seguir era la de realizar excavaciones extensivas en los terrenos, con un montíooon de personal, se trataba de una empresa multinacional con enormes capitales que se habian comprometido a generar puestos de trabajo, pero algunos decidieron hacer unas simples calitas pendejas y yastá. Bola de güeyes!!!!!!!!!, hay hay, modera tu lenguaje, hay!, nos INDIGNAN

¡Fuera Wal-Mart de Teotihuacán!

Claudio Lomnitz
Hace ya varias semanas que The New York Times publicó un reportaje acerca de la política de corrupción de Wal-Mart en México. Hasta ahora la reacción mexicana parece haber sido casi nula. Pero Enrique Peña Nieto ya nombró su gabinete, y ya pasó el puente Guadalupe-Reyes: es hora de encarar ese asunto tan enojoso.

Comienzo por resumir la noticia. El Times hace una investigación detallada de cómo logró Wal-Mart construir su megatienda tan cerca de las pirámides de Teotihuacán, siendo que existía un movimiento social contrario a esa construcción, y que el ayuntamiento de San Juan Teotihuacán había aprobado un plan de desarrollo urbano que prohibía uso de suelo comercial en esa zona. La solución de Wal-Mart fue minuciosamente calculada: una mordida de 52 mil dólares al oficial encargado de entregar el mapa al Diario Oficial, de modo que, cuando se publicara, el uso de suelo quedara legalmente liberado para la supertienda. La historia detectivesca de cómo se sustituyó el plano adulterado en los archivos electrónicos también queda descrita en detalle en el asombroso reportaje.

A esa mordida dada a técnicos y oficiales se sumaron otras ocho, por más de 200 mil dólares, para la construcción de una Bodega Aurrerá y otros súpers y restaurantes en San Juan Teotihuacán antes de la lucha por el gran Wal-Mart, estrategia calculada para dominar esa ciudad comercialmente, y así reducir las protestas de competidores a la hora de construir la polémica supertienda, a plena vista de las pirámides.

Esta clase de práctica no fue de ninguna manera única: Wal-Mart hizo uso más o menos corriente de la estrategia de soltar mordidas a personajes claves justo en el momento en que se publicaban los mapas oficiales de derechos de uso de suelo para, de ese modo, revertir las decisiones tomadas por gobiernos democráticamente elegidos, y así conseguir construir planteles en entornos ecológica o históricamente reservados.

El caso de San Juan Teotihuacán también muestra el uso estratégico de mordidas para colocar súpers, restaurantes y otros establecimientos de la compañía como piezas estratégicas para ir ahogando la oposición local, y presentar así la construcción de los megaestablecimientos como algo inevitable.

Así –sigo resumiendo– Wal-Mart dio mordidas por 341 mil dólares para construir un Sam’s Club cerca de la Basílica de Guadalupe, y otros 765 mil dólares para una megainstalación refrigerada en zona ecológicamente frágil del norte de la ciudad de México. Y el reportaje extraordinario no se limita a dar cifras, sino que hace una investigación detallada –a veces con nombres y apellidos– de personajes y funcionarios involucrados. Su conclusión es rotunda, y la traduzco aquí porque es fundamental:

“El examen que ha efectuado el Times demuestra que Wal-Mart no fue víctima renuente de una cultura corrupta que insistía en el cohecho como costo normal de realizar negocios. Tampoco es que haya dado mordidas simplemente para acelerar trámites de rutina. Todo lo contrario: Wal-Mart de México fue un corruptor agresivo, que ofreció grandes sobornos para conseguir concesiones que la ley prohibía. Usó sobornos para subvertir procesos democráticos –votos populares, debates públicos, procedimientos transparentes–. Usó mordidas para obviar regulaciones hechas para proteger a la ciudadanía de México de construcciones inseguras. Usó sobornos para eliminar la competencia”.

Con más de 200 mil empleados, Wal-Mart de México es el empleador privado más grande de México. ¿Se comporta Wal-Mart como una compañía que tiene estimación hacia el pueblo de México, que tanto dinero le deja?

La respuesta es un no rotundo. Veamos:

1. A nivel del respeto a la historia, al sistema político, a la seguridad ambiental y a la libre competencia de mercado, hemos visto ya que se trata de una empresa nociva.

2. ¿Qué poder de negociación colectiva tienen los empleados de Wal-Mart de México? La revista México Laboral resume su situación del siguiente modo: “La empresa Wal-Mart se rige en México bajo contratos colectivos de protección de tres sindicatos blancos que no celebran asambleas ni rinden cuentas, y los trabajadores no conocen siquiera a los dirigentes. Estas organizaciones han pulverizado la sindicalización, ya que han firmado 88 contratos –uno por cada tienda– y 60 más con los trabajadores de sus respectivas panaderías, a fin de asilar cualquier posibilidad de que la base laboral ejerza sus derechos de manera conjunta”.

3. Wal-Mart tampoco ha sido sensible al problema de la violencia en México. En sus tiendas del otro lado de la frontera, la cadena ofrece un amplio arsenal de armas y cartuchos a sus clientes, incluidas armas de asalto. ¿Cuántos muertos de Ciudad Juárez han sido asesinados con armas compradas en el Wal-Mart de El Paso? No lo sabemos.

4. Wal-Mart se interesó en construir en Teotihuacán por la fuerza simbólica del lugar. Un antiguo abogado de Wal-Mart, ahora denunciante, el señor Sergio Cicero, informó al Times que los ejecutivos de Wal-Mart llegaron a la conclusión de que si vencían la protesta y lograban construir a la sombra de un tesoro nacional tan venerado, le enviarían un mensaje a todo el país: si podemos construir ahí, podemos construir donde sea.

Wal-Mart merece una fuerte y severa reacción pública, del gobierno y de la sociedad. Sería lógico que esa reacción comenzara en la propia Ciudad Sagrada, que tanto se empeñaron en profanar.

Por eso digo: ¡Fuera Wal-Mart de Teotihuacán!

Hizo INAH búsqueda arqueológica cuando Aurrerá ya estaba edificada

En 2004 el instituto usó georradar para hallar vestigios pese a que la tienda de Wal-Mart ya existía

La dependencia indicó a diputados que autorizó la obra tras unaexhaustiva exploración previa

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Imagen de 2004 que detalla el trabajo de empleados del INAH con el georradar, dentro de las instalaciones de la tienda de la cadena Wal-Mart en Teotihuacán, estudio que debió hacerse en terreno virgen, según el geólogo José Ortega RamírezFoto Archivo José Ortega
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Cuando los técnicos del INAH llegaron a efectuar la exploración arqueológica con el georradar (en la imagen), el predio donde Wal-Mart construyó su tienda ya estaba bardeado e incluso ya estaba colocado el piso en el estacionamientoFoto Archivo José Ortega
Mónica Mateos-Vega
 
Periódico La Jornada
Miércoles 9 de enero de 2013, p. 4

En 2004, autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dieron al Congreso de la Unión información falsa, al afirmar que habían autorizado el proyecto arquitectónico para construir una tienda de autoservicio de la cadena Wal-Mart en la zona arqueológica de Teotihuacán, luego de una exhaustiva exploraciónen búsqueda de vestigios prehispánicos, la cual, según la dependencia, se había realizado en forma previa a la edificación de la Bodega Aurrerá.

Sin embargo, de acuerdo con el testimonio y documentos del archivo de José Ortega Ramírez, investigador responsable del Laboratorio de Geofísica del INAH, la exploración en el terreno con un georradar de penetración se realizó cuando la tienda ya estaba construida, tanto en el interior del galerón como en el área del estacionamiento, incluso con los adoquines ya colocados.

Es decir, la investigación “no se realizó sobre terreno virgen, como debió haberse hecho. A mí me llamaron cuando ya estaba construida la tienda, entonces, la búsqueda de vestigios prehispánicos se efectuó en un entorno con mucho ‘ruido’: había concreto armado, varillas, muchas cosas que se podían confundir con algo arqueológico. Por eso no tuvimos gran éxito. En el exterior revisamos únicamente el relleno que se acababa de hacer en el estacionamiento, hicimos lo que pudimos, lo que nos indicaron entonces, aun cuando les comentamos que no eran óptimas las circunstancias”, explica el geólogo en entrevista con La Jornada.

Edificación apresurada

El 25 de noviembre de 2004, José Vicente de la Rosa Herrera, quien era el coordinador nacional de Centros INAH, envió a los diputados federales una explicación en torno al polémico caso Teotihuacán, en la cual afirmaba que el instituto autorizó el proyecto de construcción de la tienda de autoservicio sujeto a la supervisión arqueológica de las excavaciones necesarias para llevar a cabo la obra, así como a la realización de una exhaustiva exploración mediante excavaciones adicionales a las requeridas por las obras, las cuales se llevaron a cabo en forma previa a la construcción.

Sin embargo, en el mismo documento, publicado en el Diario de los Debates de la Cámara de Diputados del 5 de enero de 2005, se admite que la exploración arqueológica efectuada en el predio en cuestión inició el 20 de julio de 2004.

Los resultados de esta prospección (los sondeos con el georradar) coincidieron con las excavaciones arqueológicas realizadas bajo supervisión de personal del instituto, señala el funcionario en el texto enviado a los diputados.

El documento agrega que en el caso de la Bodega Aurrerá, después de que el instituto terminó la exploración del área donde se desplantó la bodega, el 14 de agosto del presente año aproximadamente, liberó dicha superficie, por lo que la empresa inició en esa fecha la excavaciones de cepas para instalaciones, lo anterior en virtud de que los trabajos de sondeo arqueológico realizados bajo la supervisión del Instituto Nacional de Antropología e Historia, arrojaron como resultado que en dicha superficie, no existe patrimonio arqueológico.

No obstante, Wal-Mart tuvo desde el 19 de mayo de ese año, es decir, dos meses antes de que iniciara la presunta exhaustiva indagación arqueológica, la licencia (número 401-725-2/103P/04) para construir su tienda, emitida por el Centro-INAH estado de México, entonces a cargo de Maribel Miró Flaquer.

Las ocho semanas fueron suficientes para que la empresa levantara el Aurrerá en el perímetro C de la zona arqueológica, catalogada en 1987 como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Cuando el geólogo Ortega Ramírez llegó al terreno a explorar, éste se encontraba ya hasta bardeado. El georradar detectó las tuberías recién colocadas, entre otras estructuras de las instalaciones de la Bodega Aurrerá.

“Me imagino que durante la construcción estuvieron supervisando arqueólogos, debieron de haber estado ahí, pero personalmente no lo sé –añade–. En el interior de la tienda detectamos metal, el emparrillado y un par de ‘anomalías’. Me entusiasmé, pensé que éstas eran algo importante y que serviría para detener la instalación de la tienda, sobre todo, para que el INAH demostrara su función en cuanto a la protección del patrimonio.

“Presenté mi informe y supe que harían excavaciones para verificar qué eran esas anomalías que detectamos. Lo malo es que cuando se llevó a cabo ese trabajo, el área estaba ya llena de mercancía.

“Supe que los arqueólogos colocaron una malla alrededor de la pequeña zona donde excavarían y que hicieron los trabajos de noche, apresuradamente, yo no estuve presente. Cuando llegué, me dijeron que una de las anomalías ‘pudiera ser un depósito de arena’, eso ya no lo vi. La segunda anomalía era un pedazo de ladrillo, ahí sí lo vi. Ese fue todo mi trabajo en la investigación en la zona”.

El investigador explica que los análisis hechos con el georradar en la búsqueda de vestigios prehispánicos son métodos muy rápidos y efectivos que permiten, sin necesidad de tener un testigo en superficie, conocer qué hay en el subsuelo.

Servirían para verificar todos los sitios aledaños a las zonas arqueológicas sin hacer excavaciones. ¿Para qué sirve la tecnología si seguimos haciendo 50 hoyos? En el caso de Teotihuacán y la edificación de la tienda de la cadena Wal-Mart los análisis con esta tecnología se hicieron a destiempo. Nosotros debimos de intervenir antes, pero llegamos cuando la tienda estaba ya construida y el conflicto en pleno apogeo, inclusive tuvimos que llegar a trabajar de manera discreta, para que no vieran los manifestantes que estábamos metiendo el equipo.

Bajo consigna de la dirección general, a cargo en esos años de Sergio Raúl Arroyo, se indicó al investigador, eso sí, que el trabajo con el georradar se hiciera con los propios recursos del INAH, el presupuesto fue de 20 mil pesos, lo pagó el instituto, y nos pidieron que a la empresa constructora de la tienda no se le aceptara ni una hoja de papel, recalcó el geólogo, a propósito de la polémica que revivió hace unas semanas luego de la publicación en el diario The New York Times de una investigación que da cuenta de presuntos sobornos a funcionarios mexicanos por parte de la empresa Wal-Mart para que se le facilitara la construcción de una tienda en la zona arqueológica de Teotihuacán.

Arroyo repitió aquella frase al rotativo estadunidense con una variante: “Dio la orden –dijo– de no aceptar ni unas tijeras”.

En un documento que el INAH publicó en octubre de 2004, en la página de Internet http://proteccionteotihuacan.inah.gob.mx (la cual ya no está disponible, pero este diario tiene una copia), se explica que desde marzo de ese año la empresa Wal-Mart solicitó al Centro-INAH estado de México la autorización del proyecto arquitectónico para construir su tienda.

En ese informe, el instituto admite que consideró la viabilidad de construcción en el área sólo con base en estudios realizados en la década de los 70, los cuales decían que en la zona solicitada por los empresarios era nula la presencia de estructuras arquitectónicas prehispánicas, así como en trabajos de salvamento realizados en 1984 que coincidían con tal afirmación.

El problema no es solo Wal-Mart sino que en ese caso como en otros mas existen algunos investigadores con cargo directivo o sin él (pocos pero causan gran daño) que se venden por un plato de lentejas. En el caso de la tienda en Teotihuacan faltaba en el expediente un dictamen y un atento investigador lo firmo con la fecha que le indicaron los dos capos de la arqueología que ya se nos adelantaron; asi quedo todo completo y en orden.

Proyectos arqueologicos importantes se han manejado con absoluta opacidad, al grado de que documentos relativos a estos llevaban el rotulo DOCUMENTO ESTRICTAMENTE CONFIDENCIAL.

Tan turbias deben haber estado las aguas que por ello la Auditoria Superior emitio observaciones al respecto.

Por eso ni perdon ni olvido: que se aclaren todas las presuntas irregularidades y se actue en consecuencia.

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