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Aportaciones sobre el manejo legislativo, devemos plantear para la protección del patrimonio arqueólogico, generar nuevas ideas tanto a nivel nacional como mundial y que sea reconocida la Arqueología tambíen por saber proteger el pasado que estudia.

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Iniciada por Isaac David Rizo. Última respuesta de Carlos Ricardo Lémuz Aguirre Mar 14, 2011. 6 Respuestas

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Comentario de Isaac David Rizo el septiembre 8, 2009 a las 9:56pm
Mientras les mando este link de algunas entrevistas que se les realizaron a dos investigadores especialistas en el tema de la legislacíon arqueologica que son: la maestra Blanca Paredes y el maestro Bofy Cottom.

http://morgan.iia.unam.mx/usr/actualidades/entrevistas.html



Entrevista a Bolfy Cottom
___________________________________________________________________
por Almudena López Benito

Antropólogo, maestro en Derecho Constitucional y Administrativo, investigador de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, profesor en la ENAH y la UNAM, asesor en materia de legislación de la cultura, son algunos de los elementos constituyentes de la trayectoria de Bolfy Cottom, con quien tuvimos el agrado de conversar sobre algunos aspectos del patrimonio arqueológico y su legislación en México:

A: Desde tu perspectiva, ¿cuál es el papel del arqueólogo en la defensa del Patrimonio?

B.C. : En el caso de México, el papel de un arqueólogo -y esto ha sido parte de una gran discusión- oscila entre dos aspectos: hay quienes consideran que el arqueólogo es estrictamente un científico social que se dedica exclusivamente a la investigación de los bienes arqueológicos y, por ende, no debe tener ninguna participación en su protección, en su difusión, en su conservación, etc.

---Por otro lado, está la otra posición -y es la que yo comparto dada la particularidad de la arqueología en México- en la cual el arqueólogo además de ser un científico social, además de ser una persona que -sin duda alguna- aporta el conocimiento de la historia a través de la investigación arqueológica, está comprometido con la protección de esos bienes; es decir, esto va más allá del trabajo teórico, implica también pensar en aportar elementos de todo tipo para construir una política de protección de esos bienes: juega un papel en el ámbito educativo, que es generar conciencia en la sociedad; un papel para orientar el trabajo de las instituciones de protección de la arqueología y la difusión de los bienes arqueológicos.

---Entonces, en términos muy sintéticos, el papel del arqueólogo va mucho más allá de la mera investigación teórica de los bienes arqueológicos, y se encamina también a aportar elementos de carácter práctico, político, social y educativo en la protección de los bienes arqueológicos.

A: Por lo general, las discusiones sobre lo que es o no es patrimonio cultural y, en específico, patrimonio arqueológico son conocidas al interior de la comunidad arqueológica; pero en términos prácticos, ¿cómo consideras que es la actitud de los arqueólogos hacia la protección del patrimonio arqueológico?

B.C. : Creo que en términos generales, si referimos el problema en una vertiente histórica en la que si ha existido un sujeto histórico dentro de la ciencia antropológica en el caso de México, sin duda alguna ha sido el arqueólogo de los que más ha aportado a la protección del patrimonio arqueológico, en particular. En todas las etapas de la historia hay presencia de arqueólogos desarrollando esa lucha, no sólo de protección sino de conocimiento del patrimonio arqueológico en este país; y esto es muy claro porque el asunto de la investigación y protección del patrimonio arqueológico ha estado muy ligado a la idea de conciencia nacional, a la idea de pertenencia, identidad.

---Entonces, en ese sentido, considero que -desde el punto de vista histórico- el arqueólogo ha sabido responder y ha sido de los principales pilares en la protección y difusión del patrimonio arqueológico.

---Por otro lado, si lo vemos en el momento actual, creo que producto justamente de toda la problemática que hay, no sólo en la arqueología o la antropología, sino de todas las ciencias sociales y las humanidades, la crisis de apoyo, de recursos, y de soporte del trabajo arqueológico es un problema muy complicado. Esto porque de pronto también se ha planteado la idea de que el arqueólogo ha caído en una formación tecnicista, alejada de toda la teoría antropológica que debe ser su sustento, y por otro lado alejado del trabajo social que es fundamental para la defensa del patrimonio cultural.

---Entonces, aislado en su pequeño mundo estrictamente técnico, se ha puesto en duda si realmente el trabajo que desempeña tiene que ver con la cuestión de la defensa del patrimonio cultural; y digo que se pone en duda porque si no hay trabajo social, entonces ¿para quién es el trabajo como tal?

---Y por otro lado, ese eje, esa columna vertebral que tenía que ver con la idea de pertenencia a la nación mexicana también se ha ido perdiendo en muchos arqueólogos; de tal manera que ahora se analiza un bien arqueológico en sí mismo sin saber su "para qué" o "por qué".

---Me parece que esto hace ver que la respuesta actual de la comunidad arqueológica por lo menos es polémica. En general, la comunidad antropológica sí ha aportado, pero yo creo que hay un problema y es que tiene que discutirse el papel del arqueólogo desde los propios arqueólogos; e incluso yo me atrevería a poner en discusión si realmente existe "esa" comunidad arqueológica.

A: Entonces, de forma específica, ¿existe un verdadero compromiso de parte de los arqueólogos mexicanos hacia la protección del patrimonio?

B.C. : No tengo la menor duda de que todos los arqueólogos que se dedican a la investigación están comprometidos con su trabajo, con su proyecto, pero eso no significa que estén comprometidos con la defensa y protección del patrimonio cultural.

---Evidentemente hay una obligación laboral que cumplir, pero la cuestión del patrimonio cultural, de su protección, de su preservación, es mucho más que eso; implica -como se dice en términos coloquiales- 'realmente ponerse la camiseta', implica realmente superar los puros marcos laborales y salariales de que 'como a mí no me pagan más, yo no hago más', y ese es uno de los desafíos más grandes, el problema de la vocación de la defensa del patrimonio cultural, y más en este contexto. Entonces yo diría que, por un lado, yo no pongo en duda -de ninguna manera- el compromiso de los arqueólogos en cuanto a su acción laboral, a su compromiso laboral; yo creo que, salvo excepciones, sí existe en general un compromiso ético, profesional en ese sentido.

---Respecto al compromiso de la protección del patrimonio cultural, evidentemente, cada vez hay una mayor incorporación de investigaciones arqueológicas que se están comprometiendo con esta defensa; pero no me atrevería a decir que en este momento, y en términos generales, ese compromiso existe, y suponiendo que no es una acción de mala fe, ya que en buena parte tiene que ver con las condiciones en las que los investigadores trabajamos; hay quienes tenemos la fortuna de estar en centros de primer mundo, pero las condiciones de los arqueólogos son sumamente difíciles [...] y todos esos matices hacen más difícil el asunto; lo cual hace más loable el compromiso de quienes realmente están protegiendo el patrimonio.

A: Bueno, y hablando a nivel educativo, si consideramos la formación actual de los arqueólogos en México en materia de legislación, teniendo en cuenta que existe un curso muy general de "Legislación arqueológica", ¿crees que es suficiente para crear en ellos la conciencia de la importancia del patrimonio cultural?

B.C. : Desde luego que no es suficiente; pero si hacemos una comparación del nacimiento del curso de "Legislación arqueológica" es francamente valiosísimo, ya que estamos hablando de un gran avance.

---Yo fui testigo, formé parte de alguna manera del nacimiento de esa materia cuando comenzó a darse en la ENAH, y fue el maestro Olivé quien se empeñó en crearlo y en aportar ideas. Y ahora, cuando desarrollo mis cursos en el área de Arqueología, veo que me quedo al 50 o 60% de los planteamientos que tendrían que hacerse en términos generales, esto es, no alcanzan a desarrollarse los planteamientos generales de un curso de "Legislación arqueológica".

---Esto, en parte, porque existe un gran desafío por entender la relación entre arqueología, antropología y derecho; y aún más, hay que ver también la parte de la teoría política, ya que ver el derecho aislado en sí mismo, como norma tal cual, no explica muchas de las cuestiones que tienen que ver con la organización política de este país, con la organización de sus instituciones.

---De esta forma, me parece que la respuesta es muy obvia: de ninguna manera es suficiente, y más si le agregamos que los semestres se convierten en cuatrimestres o trimestres [...], sin embargo, ya es una ganancia el hecho de tener un curso así.

A: Y a otros niveles, social, gubernamental, ¿cuál es la situación de México frente a la protección de su patrimonio?

B.C. : La situación en este aspecto es muy dramática porque no hay una política de Estado en materia de arqueología y cultura; hay una crisis en los paradigmas que orientaban dicha política de Estado, y nos encontramos -además- en un contexto de globalización y de crisis del concepto de Nación, en un contexto mercantilista de regulación del capital, en donde todo es visto y valorado desde la perspectiva económica. Esto lleva a ver que lo que ya existía se convierte en un estorbo para el funcionamiento del actual sistema, y si somos conscientes de que las actuales instituciones nacieron en un contexto distinto, nacionalista, donde la existencia de los bienes era fundamental en la identidad cultural [...], vemos que ahora en este momento esto no sirve para el sistema, no sirve para a economía, no sirve para la estructura que empieza a construirse.

---Por lo tanto, el trabajo de instituciones como el INAH, como la propia UNAM, dejan de ser apuntaladas por el sistema político -en este caso el Estado mexicano-, lo cual significa en términos concretos que no hay recursos, ni apoyo del gobierno central; es decir, estamos viviendo en la más terrible de las orfandades que alguna vez haya sucedido en la historia de México.

A: Entrando de forma general al asunto de la legislación, se puede decir que del trabajo arqueológico se deriva una responsabilidad social que explicaría el hecho de que en México la arqueología constituye una actividad normada, regulada, por ley, pero ¿qué tan activos somos y qué tan capacitados estamos los arqueólogos en materia de legislación del patrimonio?

B.C. : Hay dos cosas: existe una discusión sobre si la arqueología en general está regulada legalmente por la actual legislación que protege los monumentos arqueológicos, y yo creo que no. La legislación no es una legislación de arqueología, es una legislación de monumentos arqueológicos -entre otros- , por lo tanto lo que la legislación regula es el producto o una parte del producto de la investigación arqueológica.

---Si el arqueólogo está preparado o no para afrontar la legislación, yo personalmente he aprendido que una cosa es acabar una carrera, y otra es ser ejecutor de esa profesión; es decir, una cosa es ser licenciado en arqueología o antropología y otra cosa es ser arqueólogo. Me parece que cuando los arqueólogos terminan con el requisito formal, están preparados para desempeñar una función determinada, sin que esto signifique que tengan toda la capacitación necesaria.

---Esto me lleva a plantear la idea de que en el caso de México -de acuerdo a mi experiencia en cuanto a la formación en la arqueología, como participante en la formación de cuadros arqueológicos- la arqueología es una de las carreras que más seriedad ha tomado en los últimos tiempos. Es una de las mejores carreras de la ENAH en la que se forma la gente.

---Esto da pie a afirmar que por lo menos ya tenemos una base para que la gente, una vez salida de lo formal, entre al terreno de lo real y se forme como arqueólogo, así como esté capacitado para ejercer. [...]

---La otra cosa es que pensando en la gente joven que, desgraciadamente, por las condiciones actuales del país no tienen la oportunidad de tener un trabajo de base, y aún así están respondiendo a muchas expectativas, en el sentido de que están renovando el campo de investigación; y en general, están enfrentando una situación muy difícil que no tiene que ver con las condiciones en las que se desarrollaron muchos de los grandes maestros de la arqueología. Ahora están viviendo una situación sumamente difícil porque, a parte de estar suficientemente preparados técnica y profesionalmente, tienen que estar preparados para enfrentar los desafíos económicos, políticos y sociales de este país.

---Entonces, en este sentido, creo que el trabajo que día a día están desarrollando arqueólogos jóvenes y los grandes maestros que siguen trabajando es muy valioso; y esto me lleva a la sencilla conclusión de que si hablamos de que están capacitados, podemos decir que sí lo están cuando cumplen los requisitos anteriores.

A: Tocando un tema más específico, ¿cuál es tu opinión acerca de la iniciativa de "Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación" de 1999, y que ha pasado desde entonces?

B.C. : Bueno, en general, la iniciativa de Fernández Garza muestra la falta de conocimiento del procedimiento necesario que requiere una propuesta legislativa de esta naturaleza, ya que la protección del patrimonio no puede legislarse con tales propuestas. Creo que se trató de uno de esos intentos por hacer algo para pasar a la historia de la legislación del patrimonio, sin pensar realmente en las consecuencias que una acción como ésta puede acarrear. [...]

---Y, bueno, en general a partir de 1999 se han llevado alrededor de 30 iniciativas diferentes a ambas Cámaras, sobre distintos aspectos de la legislación del patrimonio y la regulación de la arqueología y sus instituciones, en general.

A: Continuando con lo anterior, esta iniciativa hizo resurgir la polémica en torno a la privatización del patrimonio, pero ¿qué implica la privatización, cuál es tu opinión al respecto, y crees que pueda existir un punto intermedio entre la privatización y el manejo público de los bienes?

B.C. : En el curso de Legislación Arqueológica impartido en la ENAH se aprende lo que es la "Teoría del Patrimonio", desde la perspectiva jurídica y administrativa; y en términos de derecho administrativo existen 2 términos que deben ser considerados: el de patrimonio, que se refiere al conjunto de bienes, derechos y obligaciones que un particular tiene, haciendo referencia a que hay todo un conjunto de bienes que son de su propiedad, él decide qué hacer con ellos, son propios de su carácter de persona jurídica; y, por otro lado, están los bienes domaniales que hacen referencia a que no pertenecen a un solo individuo o particular por su propia naturaleza, por la importancia que se considera que tienen para el conjunto de la sociedad.

En este sentido, la privatización está haciendo referencia a aquellos bienes que la persona necesita para poder desarrollarse, poder desenvolverse, y de los que puede disponer cuando así lo considere; no es así en el caso de los bienes domaniales, que están -en términos de derecho administrativo- fuera del comercio porque su comercialización los llevaría a destruirse, y los llevaría a perderse, y por ende a perjudicar el interés común de la sociedad.

---Esta es la circunstancia particular de los monumentos arqueológicos, históricos y artísticos, que son bienes que están fuera del comercio. Desde luego, hablamos de aquéllos que están declarados propiedad de la Nación; y se declaran propiedad de la Nación por su importancia y por lo que significan para el conocimiento de la historia nacional.

---Hay que pensar una cosa: ¿qué pasaría si se dedicara a vender todos los bienes arqueológicos? Para empezar, sería muy difícil acceder a ellos y, luego, el estudio sería muy difícil porque la privatización significaría sacarlos muchas veces de sus contextos, lo cual perjudicaría su estudio y la investigación arqueológica.

---También hay otras posturas que opinan que el que un bien sea privado ha sido benéfico porque el particular se preocupa por protegerlo; pero esa no es la regla general, es la excepción de muchos casos. Entonces, el asunto es que la consideración de los bienes y monumentos como de interés público, como bienes propiedad de la Nación, lo que garantiza es que sea el Estado el responsable de administrar, cuidar, proteger esos bienes que son de todos, en tanto que no hay alguien concreto que se haga cargo.

---En el caso de México, desde finales del siglo XIX y producto de los saqueos indiscriminados, el estado decidió que esos bienes fueran propiedad de la Nación, y por tanto fueran controlados y preservados por el mismo Estado, haciéndolo responsable de llevar a cabo una política que hiciera a la sociedad responsables de ellos. Esto ha servido, en gran medida, para conservar la mayor parte de los bienes arqueológicos que ahora tenemos; de hecho, esa decisión llamó la atención de muchos otros países de América Latina e incluso de Europa, los cuales siguieron esa idea de que el Estado se hiciera cargo de ellos.

---Entonces, cuando un bien está dentro del comercio y es propiedad privada fomenta la especulación, así como el saqueo y tráfico de bienes para el coleccionismo privado. Cuando se piensa en que el patrimonio se privatice, se está contradiciendo la tradición mexicana de protección del patrimonio, pero además pone en serio riesgo y peligro aquello que es realmente de todos, porque forma parte de la génesis histórica de la cual formamos parte ahora.

---El problema es que uno encuentra la idea de privatización en muchas iniciativas de ley, y concretamente en la de 1999 de Fernández Garza, un artículo famoso (el artículo 29) que no proponía privatizar, pero usaba una figura muy sugestiva en el derecho administrativo que apuntaba hacia el beneficio particular, que era el beneficio de la concesión.

---Por ejemplo, a partir de esa iniciativa, las zonas arqueológicas podían ser concedidas a particulares para que las administraran; pero lo más interesante -en términos formales y sin que yo lo comparta- era la idea de que se podrían conceder zonas arqueológicas a particulares, asociaciones campesinas, etc. Esto teóricamente suena muy bien, pero ya me imagino quién sería el que aprovecharía las concesiones, porque una comunidad indígena no lo podría hacer si apenas tiene para vivir; entonces, seguramente, estaríamos hablando de las mismas compañías poderosas de siempre, como Carlos Slim, las empresas de Televisa, etc. Y ése sería el riesgo: usar bienes que nos pertenecen a todos en beneficio de un particular.

---Toda la oposición que existe en contra de la privatización es justamente por estos argumentos, y por el riesgo que corren los bienes, por la dirección que tomaría el beneficio, y por la investigación de éstos -si pudiese hacerse.

---En este sentido, plantear si pudiese haber un término medio, yo -francamente- creo que no es posible: o es público o es privado. ¿Quién va a garantizar el beneficio social si no es el Estado? Una empresa o un particular no están preocupados por resolver los problemas de los demás, se preocupan por sus propias ganancias. La privatización de los bienes de la Nación es un riesgo muy grave que correría el patrimonio cultural; otra cosa muy distinta es que-respetando el carácter de bienes públicos- haya participación de la iniciativa privada en la protección de los bienes o en su investigación, lo cual es factible y me parece -además- necesario.

---Por lo que debemos ser conscientes de lo que está sucediendo en el ámbito económico y mercantil, tomando en cuenta los niveles de pobreza y crisis económica, y en ese sentido pensar en el fortalecimiento de la conservación del patrimonio cultural desde las perspectivas del desarrollo urbano, de los asentamientos humanos, del otorgamiento de permisos para inversión de capital, del otorgamiento de permisos para instalación de comercios, etc.

---Creo que el Estado, hoy más que nunca, está obligado a garantizar la conservación del patrimonio y de sus bienes.

A: Se puede ver que la problemática es amplia y que hay distintos problemas específicos a resolver a distintos niveles, pero si existiera una "lista de cosas por hacer" en torno a la legislación arqueológica, ¿cuál de ellas sería prioritaria?

B.C. : Es muy difícil en términos jerárquicos decir qué problema ocupa un lugar prioritario; yo creo que todos lo problemas que tiene que ver con el patrimonio están en primer término.

---Por otro lado, yo me resistido mucho tiempo a propagar la idea de que la ley se tiene que cambiar, reforzar, fortalecer, porque todo lo que he visto -al momento de discutirlo- se desvanece en la argumentación; pero tampoco me cierro a la idea de reconocer que existen algunos problemas concretos a resolver en el ámbito de la legislación del patrimonio.

---Un ejemplo, que está en la mesa de debate, es la consideración de la conceptualización de fenómenos como el entorno y las visuales; problemas como el de Teotihuacan pudo haberse resuelto en términos relativamente sencillos, si se incluyera en la legislación la preservación del entorno y la visual de los monumentos y zonas arqueológicos, históricos y artísticos. Pero eso lleva a otros problemas, como si -teóricamente- está ampliamente discutido qué es una visual o un entorno.

---En este caso, podrían hacerse dos cosas: una sería avanzar en la inclusión de estos dos conceptos fundamentales y, por otro lado, no sólo establecer la base legal sino también ordenar la reglamentación específica de estas materias. El asunto es muy complicado, pero podría avanzarse en ese aspecto.

---Existe otro aspecto relacionado con la revisión y el fortalecimiento de sanciones respecto a las faltas que se cometen al patrimonio. Es necesario pensar en una forma de establecer un procedimiento o una base legal para involucrar a la sociedad y evitar, así, que se cometan dichas faltas; así como aumentar las sanciones para quien aún así provoque daños al patrimonio.

---En fin, son muchos los aspectos sobre los que hay que trabajar, y todos son de igual importancia.

---De esta forma, y concluyendo con un comentario final sobre la importancia que tiene el hecho de que se construya una verdadera comunidad arqueológica y antropológica que pueda trabajar en conjunto por la protección del patrimonio, termina el encuentro con el especialista en materia de legislación del patrimonio, Bolfy Cottom.
Comentario de Isaac David Rizo el septiembre 8, 2009 a las 9:52pm
Muy buena pregunta, y puedo mencionar que las acciones actuales hablan mucho como el Inah actua ante tales recomendaciones, por algo estubo lo de luz y sonido en Teotihuacan, las cabezas olmecas del parque del sitio arqueologico de San Lorenzo y cuales fueron las acciones penales contra los que realizaron tal crimen, y sin duda todos los sitios que conocemos y desconocemos aun, es por ello que la unesco ya no recomienda si no exige medidas ante tales atropellos contra el patrimonio mexicano. Pero creo que sin duda puede haber mas comentarios hacerca de esta pregunta.
Comentario de Alonso Rubio Chacón el septiembre 8, 2009 a las 8:42pm
¿Hasta que punto se ven reflejadas las recomendaciones promulgadas por la UNESCO en la legislación mexicana?
 

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