NUESTRA ERXPERIENCIA CON LA MADRE TERESA DE CALCUTA, ESCRIBE MI TATA FEDERICO LANDAETA.

RECORDANDO...

NUESTRA EXPERIENCIA CON LA MADRE TERESA DE CALCUTA

                                                                                                 Existen biografías de seres maravillosos que han pasado por este planeta sembrando árboles de sombra para generaciones futuras… científicos, literatos, artistas, exploradores, aviadores… en fin, hay biografías para todos los gustos y colores… y, desde luego, existen descripciones de las vidas de  aquellos cuyos legados se salen de lo que podríamos llamar “normal”, de lo que cuesta tanto trabajo encontrar en esta vida. Me refiero a los místicos, los que han despertado a otro plano de existencia, de esos seres tan especiales que su sólo nombre hace brincar el corazón y derramar lágrimas de gozo.

Personalmente hemos sido impresionados por varias de estas personalidades del mundo espiritual a través de sus biografías o autobiografías: Jesús, Buda, Mahoma, Krishna y todos los otros personajes de la historia antigua, muchos de los cuales son considerados personalidades mitológicas, son lectura obligada para todo buscador sincero del conocimiento de nuestro origen… porque todos o casi todos hemos sido influenciados por la vida de alguno o por las de varios de ellos, de eso no nos cabe la menor duda. Sin embargo, solemos buscar algo más cercano, algo más palpable, más próximo… pues aun cuando el ejemplo dejado por el buen Jesús, por Alá, por Siddhartha Gautama, Platón, Aminothep o tantos otros sean referencia para millones de personas en la actualidad, siempre queda una especie de vacío que nos hace ver hacia lo que nos circunda en procura de alguien que, como ellos, lleve una verdadera vida de virtudes tal como ellos vinieron a mostrarnos a todos los que vendríamos una vez que ellos se hubiesen marchado.

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El hecho de que entre los seguidores de Jesús haya habido muchísimos que, guiados por el fanatismo, la ignorancia y la superstición, hayan osado asesinar en su nombre, no quiere decir que su ejemplo (el de Jesús) no haya sido perfecto, sino que los humanos hemos malinterpretado sus Enseñanzas en lugar de seguir su modelo de Amor incondicional y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, tal como Él nos pidió.

Personalmente, nuestra vida ha sido profundamente influenciada por la lectura de diferentes relatos de impactantes personajes históricos cuyas vidas se han convertido casi en mitos y leyendas, pero las lecturas más inspiradoras han sido las de aquellos que han sido ejemplo reciente de haber seguido fielmente las instrucciones recibidas por sus Maestros: Paramahansa Yogananda, fiel exponente del Hinduismo e impulsor de la enseñanza puesta en práctica para demostrar que el Hinduismo original y el Cristianismo original son la misma cosa; Mahatma Gandhi, extraordinario y excepcional ejemplo de fortaleza interna capaz de doblegar al imperio más poderoso de su tiempo; Francisco de Asís, verdadero y único ejemplo de lo que Jesús vino a mostrarnos con su vida, el único cristiano verdadero que hizo, sin pensarlo dos veces, lo que el evangelio le decía: "…déjalo todo y ven y sígueme..." justo en el tiempo en que la iglesia de Roma no dudaba en meter en la hoguera a cualquiera que hiciera la menor crítica sobre la vida de opulencia que vivía la Curia Romana, los obispos y los curas en general; el ejemplo humanitario del médico misionero alemán-francés Albert Schweitzer, quien dejó sus huellas de Amor Divino en Lambaréné, Africa; la Dra. De la Iglesia, Sta. Teresa de Jesús, Martin Luther King Jr., cuya lucha por los derechos civiles de los negros tuvimos la oportunidad de observar de cerca en los años 1957 al 60, mientras estudiábamos en Alabama y Mississippi, USA; Padre Pío, franciscano estigmatizado de más reciente data cuyo cuerpo incorrupto pudimos ver (y sentir) en nuestra visita a Italia hace tres o cuatro años…

Pero todas esas experiencias se quedan pálidas ante el ejemplo de la mujer que entregó su vida a los más pobres, a los menos favorecidos, a los olvidados del mundo… la mujer que empezó su misión en los lugares más miserables de la India y luego se extendió a diversos países del mundo llevando Amor y consuelo a ancianos moribundos, leprosos y a todo aquel que sufre la punzante puñalada del olvido. Desde nuestro punto de vista, el maravilloso trabajo de la Madre Teresa, que es el nombre de este ser tan especial a quien vemos como la imagen femenina de la vida de Francisco, el pobrecito de Asís, es el ejemplo más actual y más presente que tenemos los humanos de hoy, de lo que Jesús, el Maestro de Nazaret, le dejó a todo aquel que decida seguir Sus pasos… si, ella siguió el mandamiento de Jesús al pie de la letra y abrazó la pobreza y el servicio como el camino que la llevaría a los altares, no porque ella se lo hubiese propuesto, sino porque el mundo no podía dejar de reconocer su invaluable servicio a aquellos que nosotros mismos no queremos ni voltear a ver.

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En el lugar más recóndito y dulce de nuestro corazón, reposa, centelleante, la más bella y maravillosa experiencia mística que hemos tenido en nuestra larga vida: haber estrechado la arrugada mano de una verdadera cristiana, de la única persona que ha demostrado palpablemente lo que significa ser un verdadero seguidor del Mártir del Gólgota.

Os rogamos permitirnos narrar brevemente nuestro encuentro con Santa Teresa, la Madre de Calcuta… y ofrecemos nuestras sentidas disculpas por hacerlo de forma tan personal, pero creemos que estas pocas palabras que siguen a continuación, podrían aclarar un poco ideas que de otra forma sería sumamente difícil expresar.

El mayor de nuestros hijos varones y quien escribe, habíamos tenido noticias de la presencia de la Madre Teresa de Calcuta en Venezuela y sin pensarlo dos veces nos fuimos a la sede de las Misioneras de la Caridad  en La Guaira, en esos tiempos parte del Distrito Federal. Esperábamos con gran impaciencia su llegada. Larga o corta, la espera era irrelevante ante la posibilidad de estar en la presencia de ese ser cuya extraordinaria vida sólo conocíamos por referencia de los medios de comunicación. De improviso, vimos avanzar dentro de la sala, con paso rápido y sin titubeos, la figura de una mujer pequeña ataviada con un sari blanco y azul… su estatura física no pasaría del metro y medio, ligeramente encorvada por el peso de los años, manos y cara bronceadas y sin un solo lugar que no estuviese arrugado por la inclemencia del sol y del tiempo… extendió su diminuta mano acostumbrada a dar y apretó y sacudió la nuestra con la fuerza de un huracán mientras sus brillantes y dulces ojos proyectaban una inteligencia y un Amor que no puede ser puesto en palabras… el poder y el Amor que inundaba nuestro cuerpo, muestra mente y nuestra existencia toda… luego repitió la misma dosis de energía y Amor a nuestro hijo… musitó unas bendiciones casi inaudibles por los oídos, pero perfectamente sentidas en el lugar más recóndito de nuestro corazón… y salió del recinto con la misma rapidez que había entrado…

Una vez en nuestro hogar, nuestra esposa preguntó a nuestro hijo cual había sido su experiencia y éste contestó: “Te voy a decir lo que es la Madre Teresa: es una mujercita de este tamaño (levantó su mano hasta el pecho para mostrar la altura), arrugadita como una pasa, pero cuando me dio la mano pensé que me iba a romper un hueso y me iba a tirar al piso…”

Ese día pudimos disfrutar de un sueño no soñado hecho realidad…

Federico Landaeta

9 de Abril de 2017

Comentario

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Comentario de MARIO ROLANDO VIDES ALVARADO el abril 11, 2017 a las 7:25pm

GRACIAS HERMANO Y VIERAS YA ESCRIBIO LANDAETA.

Comentario de Elias Antonio Almada el abril 10, 2017 a las 7:11pm

Excelente , emociona leerte amigo

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