GLESIA Y CASA DOMINICA DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI EN UNA CIUDAD MIXTECA: YUCUNDAA

Elizabeth J. Galeana Cruz*

El presente texto ha sido posible gracias al apoyo de la Dra. Nelly M. Robles García [1] y el Dr. Ronald Spores [2], coordinadores del “Proyecto Arqueológico y Etnohistórico del Pueblo Viejo de Teposcolula Yucundaa”, de donde procede parte de la información expuesta a continuación.


La Mixteca Alta Oaxaqueña

El proceso de evangelización en la Nueva España dio un giro decisivo al sistema social, político, religioso y económico de las sociedades mesoamericanas, viéndose plasmado en la cultura material, como en la arquitectura, pintura, textil, alfarería, etc.


En la Mixteca Alta del estado de Oaxaca, la fusión de dos culturas creó un nuevo estilo arquitectónico visible en los edificios de carácter religioso, administrativo y privado, como se aprecia en la Iglesia y la casa dominica en el sitio arqueológico de Yucundaa.


En el momento de la llegada de los españoles a la Mixteca Alta, los asentamientos prehispánicos eran pequeños pueblos políticamente autónomos ubicados en lomeríos y cerros. Estos lugares eran estratégicos para el resguardo natural que ofrecieron las áreas agrestes, al mismo tiempo que existían espacios de uso común gracias a las suaves laderas.


La clase rectora ocupaba las áreas elevadas mientras que el resto de la población se distribuía en las laderas y área planas, donde además se concentraba la producción agrícola para aprovechar los ojos de agua y los escurrimientos de temporal (Spores 1997:67, 68). Estas características están presentes en la antigua ciudad mixteca de Yucundaa cuyo significado alude a su ubicación sobre lomas de las montañas.


Este asentamiento cuenta con bellos aniñe o palacios que eran utilizados por la clase rectora. Los muros de estos edificios están finamente decorados, además cuenta con patios de estuco pintados de color rojo. Sus edificios delimitan plazas que se comunican entre sí a través de escalinatas y pasillos, conciliándose con la geomorfología del lugar.


Para tener una idea de cómo eran estos palacios, es posible remitirse a los Códices Colombino y Nutall (por tomar unos ejemplos) donde se ilustran los edificios ocupados por los señores principales de una región.

 

Los palacios exponían una decoración donde destacaron los chalchihuites, ubicados en la parte superior de los muros o en las plataformas sobre las que se construían sus recintos (Imágenes 1, 2). Los colores que usualmente se representan en estos documentos son el rojo, negro, blanco y con menor frecuencia el turquesa y el naranja.

 

Imagen 1: (Izq). Templo de Zaachila con los chalchihuites en la parte superior de los muros (Códice Nutall en Revista de Arqueología Mexicana 2007, número 23:55).

Imagen 2: (Der). Lugar de Tules o probablemente Cholula: la plataforma y los muros muestran los chalchihuites (Códice Colombino en Revista de Arqueología Mexicana 2007, número 23:36).


Esta tradición arquitectónica y urbana mesoamericana tuvo cambios durante la conquista española, culminando en una novedosa conciliación. El caso de los mixtecos fue especial puesto que destacaban por su habilidad artesanal sobre la piedra, de manera que los especializados en la construcción aprendieron con gran facilidad y paulatinamente combinaron elementos arquitectónicos propios y ajenos.


Las herramientas de trabajo no eran tan diferentes, los artefactos de piedra, obsidiana, pedernal, hueso, cobre, entre otros, fueron sustituidas por el hierro y el bronce. Se sumó el uso del montacargas, garlopas, etc. y de la rueda para el transporte a través de animales de carga o empujados y jalados por los indígenas (Kubler 1983:152, 153).

Los misioneros
En su extensión de México a Chiapas y Guatemala, los dominicos o predicadores fueron los principales evangelizadores de la región mixteca y zapoteca y quienes se encargaron de la planeación de monumentales templos y conventos en esta región, levantados con el esfuerzo de cientos de nativos (Imagen 3).

Imagen 3: Extensión territorial de las provincias dominicas (Modificado de Gerhard 1986:20).


Su objetivo era sublevar a las ciudades mixtecas más importantes y a sus señores principales para entablar un control territorial que les permitiera extender la evangelización a los pueblos subordinados a dichos centros rectores.

Elementos arquitectónicos de la Iglesia y Casa dominica
Una de las primeras iglesias y monasterios dominicos se encuentra en la antigua ciudad mixteca de Yucundaa, donde aún sobreviven algunos cimientos, parte de sus gruesos muros y su decoración, los restos de su techo colapsado, pisos pintados de rojo, y el atrio. Este conjunto arquitectónico se ubica inmediatamente al sur del área cívico ceremonial prehispánico.


La planta de este edificio ya presenta los elementos que caracterizaron a las iglesias del siglo XVI: la nave con tres accesos, dos laterales y el acceso central hacia el atrio. La iglesia tiene un eje longitudinal de sur a norte con el acceso principal hacia el sur. Tales accesos laterales comunican con dos patios. El cuarto acceso, cercano al presbiterio, comunica con la sacristía y la casa eclesiástica, la cual abarca parte de los costados este, oeste y el lado posterior o norte de la iglesia (Imágenes 4 y 5).

 

 

 

Imagen 4: Planta de la ‘Iglesia Vieja’ y la casa dominica (Spores et. al. 2005a, 2005b).

 

<< Imagen 5: Vista este de la casa dominica en Yucundaa (Spores et. al. 2005b: 323).

 

Su techo era de rocas trituradas mezcladas con cal y arena, cuya superficie exterior estaba impermeabilizada mediante un fino pulido. Se localizaron sillares con restos de pintura que fueron parte de los muros de la iglesia, y se tienen otros elementos que llaman la atención: los restos de basalto negro, areniscas rojas y ladrillos localizados al exterior de la iglesia, como parte del último nivel del material de derrumbe de sus muros (Imagen 6).


<< Imagen 6: Sillares de roca caliza, fragmentos de roca basáltica y arenisca que fueron parte del muro Este de la ‘Iglesia Vieja’ de Yucundaa (Spores et. al. 2006: 274).

 

 

 

Este dato arqueológico conduce a la posibilidad de que los muros de la iglesia hayan contado con un friso en la parte superior, utilizado una combinación similar al que expone La Casa de la Cacica, ubicada en la población de San Pedro y San Pablo Teposcolula, Oaxaca (Imagen 7).

 

Imagen 7: Detalle del friso de chalchihuites de La Casa de la Cacica, ubicada en San Pedro y San Pablo Teposcolula, Oaxaca. Fotografías: Elizabeth J. Galeana Cruz.

 

 

 

 

No obstante, los restos de rocas calizas que pudieron formar los chalchihuites no fueron hallados, por lo tanto no es posible asegurar que este elemento haya figurado en el friso de la Iglesia en Yucundaa. Por su parte, la casa de los dominicos conserva pocos restos con pintura en el interior de sus muros (Imagen 8).


<<  Imagen 8: Restos de pintura en un muro de la casa dominica (Spores et. al. 2005b: 292).

 

Con base a los elementos localizados como parte del derrumbe de los muros, se puede saber que su decoración exterior incluyó representaciones en relieve como la flor de lis y la “A” y la “V entrecruzadas que aluden el Ave María (Imágenes 9, 10).


También se encontraron sillares con motivos prehispánicos como volutas, plumas, etc. que fueron parte de los muros (Spores et. al. 2005a, 2005b) (Imagen 11).


El atrio se define por un muro perimetral con acceso a la iglesia a través de una escalinata central, según lo indicaron los restos de un escalón que desplanta desde el atrio. Presenta restos de un piso de estuco con múltiples oquedades de planta oval, irrupción que tuvo el objetivo de realizar entierros humanos, de los cuales, escasos contaron con una ofrenda.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Imagen 9: (arriba izq). Relieve de una cruz con sus cuatro extremos rematando en una flor de lis (tomada de Spores, 2005b: 293). Imagen 10: (arriba der). Relieve con una representación que alude el Ave María (tomada de Spores, 2005: 358). Imagen 11: (abajo). Relieve con la representación de un penacho o tocado (tomada de Spores,2005b: 352).

 

En este conjunto arquitectónico es clara la reutilización de los materiales que fueron parte de estructuras prehispánicas y del uso de la técnica y mano de obra de los mixtecos, con los primeros matices españoles, como lo son el uso del arco, el vano en derrame o capialzado en los accesos para lograr una mayor apertura de las puertas, y los pórticos arqueados.

Cambio en la organización social y en el trazo urbano
La iglesia y casa dominica tuvo bajo su control ‘barrios’ y ‘estancias’ o ‘sujetos’, lugares donde se construían edificios religiosos con categoría de ‘visita’, como en la población de San Juan Teposcolula. Es decir, sus funciones fueron las de una vicaría o ‘cabecera de doctrina’. Sus funciones estuvieron vigentes entre 1522 y 1535, año en que los habitantes de Yucundaa comenzaron su traslado hacia el valle de Teposcolula (Kiracofe 1995:65, 73-74). Sin embargo es probable que el edificio se utilizara algunos años más, en tanto concluía la construcción de la iglesia y convento en el valle de Teposcolula.


El traslado estuvo asociado a las preferencias que los españoles mostraron hacia los terrenos planos, de fácil acceso y cercanos a los yacimientos de materia prima. Lo anterior tuvo la finalidad de disminuir las complicaciones del traslado de los materiales de construcción y el trazo urbano de sus ciudades (Gerhard 1986:27, 28).
Esto derivó en la concentración de la población indígena en los primeros asentamientos europeos, ya que su mano de obra era requerida principalmente para las obras de construcción de edificios religiosos, administrativos y privados, como servidumbre y para trabajar en los terrenos de cultivo.


Los señores mixtecos de Yucundaa también bajaron al valle y erigieron su palacio en alineación axial al altar del templo dominico (Kiracofe 1995:65 - 66). Este palacio es La Casa de la Cacica, que en sus muros luce los magníficos frisos con chalchihuites, tal como en los códices se representan edificios ocupados por los caciques o señores principales.

Observaciones finales
Es evidente que en Yucundaa, se materializó el sincretismo cultural de dos grandes civilizaciones, una que logró quedarse en tierras lejanas y la otra que meritoriamente se mantuvo en su lugar de origen, aprehendiendo una de la otra en tanto mantenían una lucha de poder. La Iglesia y la casa dominica son ejemplos de esta fusión de culturas.

 

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*Arqueóloga egresada de la Universidad Veracruzana. Correo electrónico arqueoliz@yahoo.com.mx

[1] Directora del Centro INAH Oaxaca, México.

[2] Profesor Emérito en el Colegio de Artes y Ciencia de la Universidad de Vanderbilt, EUA.




REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Gerhard, Peter
1986 Geografía Histórica de la Nueva España 1519-1821. Traducido por Stella Mastrangello, mapas de Reginald Piggot. Universidad Nacional Autónoma de México. México, D. F. Pág. 20, 27, 28.

Hermann Lejarazu, Manuel A.
2007 Códice Nutall: Lado 1: la vida de 8 Venado, en Arqueología Mexicana edición especial No. 23, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Instituto Nacional de antropología e Historia, Raíces S. A. de C. V, México. Pág. 36, 55.

Kiracofe, James B.
1995 “Architectural Fusion and Indigenous Ideology in Early Colonial Teposcolula. The Casa de la Cacica: a Building at the Edge of Oblivion”. Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas 66:45-84. Universidad Nacional Autónoma de México, México, D. F. Pág. 65, 73, 74.

Kubler, George
1983 Arquitectura Mexicana del siglo XVI. Fondo de Cultura Económica. Edición en español. México, D. F. Pág. 152, 153.

Spores R., N. Robles, J. L. Tenorio, J. Tenorio, R. Santos, L. Diego, L. E. Chávez, y L. Stiver.
2005a Proyecto arqueológico en el Pueblo Viejo de Teposcolula Yucundaa, Informe Técnico Parcial, primera temporada 2004, Archivo Técnico del INAH, México.

Spores R., N. Robles, L. Diego, A. Montiel, L. Stiver, C. Cruz, V. Heredia, V. Pérez, N. Matsubara, L. Roldán, I. Ruiz y J. L. Tenorio.
2005b Proyecto Arqueológico en el Pueblo Viejo de Teposcolula, Informe Técnico Parcial, temporada de campo 2005, informe al Consejo de Arqueología del INAH, Centro INAH Oaxaca, México.

Spores R., N. Robles, L. Diego, L. Roldán, N. Matsubara , E. Galeana, J. L. Tenorio, S. Brussé, C. Kuttruff, N. Weitlaner, C. Warinner, E. Duclos, J. Forde, H. López, J. Sánchez, J. Spores, y D. Cisneros.

2006 “Proyecto Arqueológico en el Pueblo Viejo de Teposcolula, Informe Técnico Parcial, temporada de campo 2006”, Archivo Técnico del Consejo de Arqueología del INAH, México.

Spores, Ronald
1997 “Arte antiguo en la Mixteca Alta” en Arte Prehispánico. Historia del Arte de Oaxaca. Margarita Saltón Palomo, Verónica Loera y Chávez C. (Coords.). Gobierno del Estado de Oaxaca, Instituto Oaxaqueño de la Culturas. México, D. F. Pág. 67, 68.


Comentario

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Comentario de Jose Antonio Sanchez Lobato el febrero 8, 2013 a las 2:26pm

hola ely como estas, excelente trabajo, felicidades.

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