PERSPECTIVA SOBRE EL INGRESO DE LA ARQUEOLOGIA FORENSE EN MEXICO

Elizabeth J. Galeana Cruz*

 


Una de las inquietudes de los arqueólogos se refiere a la utilidad de la arqueología, ¿para quién trabajan?, ¿realmente están en el proceso de conocimiento del pasado o están resolviendo problemáticas para que el Patrimonio Arqueológico “no sabotee” el desarrollo del país?, ¿dónde van a parar los resultados generados de las múltiples investigaciones?, ¿a quién aportan y de qué les sirve?, otros se cuestionan si realmente están contribuyendo a la sociedad y en qué consiste dicha contribución.


Algunas respuestas se remiten al claro elitismo en el cual se encuentra esta profesión, cuyo fruto intelectual circula entre colegas y profesionistas con intereses afines. Por ejemplo, la información generada de las múltiples investigaciones se encuentra, por una parte, en un Archivo Técnico que la compila para su consulta, otra parte es publicada a nivel científico o de difusión científica. También se encuentra en hojas sueltas, libretas en algún cajón, librero, traspapelados o en colecciones privadas.


La respuesta a las demás interrogantes pueden encontrarse en lo que se expone a continuación.En México, toda investigación arqueológica está regulada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Dicha entidad federal cuenta con normas y procedimientos establecidos que se aplican tanto a investigaciones nacionales como a extranjeras (con algunas variantes para este caso), y además incluyen convenios para trabajar en cooperación con otras entidades públicas o privadas, así como con entidades de los tres niveles de gobierno (federal, estatal, municipal) y con la ciudadanía.


Si bien el INAH regula todas las investigaciones arqueológicas en México, también existen otras entidades que las promueven, entre ellas figuran las universidades a través de áreas especializadas. Entre las que se encuentra el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, el Instituto de Antropología de la Universidad Veracruzana, el Centro de Estudios Arqueológicos del Colegio de Michoacán, por mencionar ejemplos.


Desde su formación como investigadores, los futuros arqueólogos reciben esta información, de forma verbal por lo menos, para que conozcan desde el principio el sistema dentro del cual se van a desenvolver. Una vez egresados, comienza la siguiente etapa de aprendizaje: aplicar todos los conocimientos adquiridos. Este momento puede resultar tanto satisfactorio como frustrante porque descubren que también deben tomar en cuenta los aspectos sociales, políticos, económicos que influyen en el desarrollo de una investigación arqueológica, mismos que deben agregarse a la experiencia para evitar conflictos que puedan obstaculizar el trabajo.


Ya en el ámbito laboral, los arqueólogos entran en un constante aprendizaje de los procedimientos, leyes, jerarquías y áreas involucradas en su ejercicio profesional. No siempre se llega a conocer del todo, es común aprender conforme se tiene la necesidad de efectuar un trámite. Cabe señalar que no todos los egresados ejercen su profesión y por lo tanto es menos probable que lleguen a incursionar en este aprendizaje. De cualquier modo, se tiene ciertas ventajas al conocer, aunque de manera general, la entidad dentro de la cual se van a desenvolver.


En el país, a nivel licenciatura, se forman arqueólogos para trabajar en el territorio nacional, como se ve reflejado en los programas de estudio de las escuelas de arqueología. Así, la formación académica se enfoca al estudio de culturas pasadas a través de los restos materiales. Dando énfasis a la época prehispánica, incluyendo la época colonial, y recientemente se ha agregado el estudio de la época moderna, en respuesta a la necesidad de modernizar las poblaciones actuales.Entonces, la intervención arqueológica se lleva a cabo en contextos paleontológicos, prehispánicos, coloniales, y urbanos. En cada uno, la participación del arqueólogo es distinta y va de acuerdo a su desarrollo profesional.


Asimismo, es interesante observar, del desempeño profesional, la posición tomada cuando se realiza el trabajo. Por un lado se encuentra lo aprendido en el salón de clases sobre la importancia de reflexionar, analizar, cuestionar, proponer y argumentar, lo cual es esencial para cualquier investigador. Por otro lado, al ser un pequeño gremio de profesionistas, en comparación con el porcentaje existente de otras profesiones comunes, los hace extraordinarios. Saber esto y, más aún, escucharlo de otras personas, agrada y motiva a continuar pese a la difícil situación laboral. También es pertinente mencionar que los arqueólogos cuentan con cierta libertad para manifestar sus ideas y además, suelen ser flexibles los protocolos que se siguen.


Sin embargo, alimentarse de esta información y permitir que sea parte de la imagen del arqueólogo, a veces conduce a tomar actitudes poco mesuradas cuando se trata de trabajar con otras dependencias. Hay casos de varios colegas que “se ponen la camiseta” de la institución a la cual representan, y existe la expresión “los arqueólogos son el mal necesario en cualquier obra pública o privada”.


Pues bien, el hecho de que solamente el INAH regule las investigaciones arqueológicas en el país, así como las pocas vacantes para ocupar plazas dentro de las entidades que promueven esta investigación, además de la constante reducción de apertura de proyectos de investigación, y de los arqueólogos que anualmente egresan de las diversas escuelas de arqueología, por mencionar algunos factores, han aumentado la necesidad de ser más competente y de mantener buenas relaciones entre colegas para obtener y conservar un trabajo a pesar de las inadecuadas condiciones laborales.


Es evidente que la problemática a la que se enfrentan la mayoría de los arqueólogos, es a la falta de un trabajo permanente y con todos los beneficios que esto conlleva (los cuales se mencionan más adelante). Por lo que el hecho de especializarse más, de prepararse para alcanzar un perfil académico y docente aceptable para aspirar a una plaza, no son suficientes. Lo anterior ofrece un panorama poco atractivo para los aspirantes a ingresar a la disciplina de arqueología y para el porcentaje que trabajan de forma eventual.


Puede resultar alentador el hecho de que desde hace pocos años existe otra entidad en la cual se están sumando los arqueólogos, donde el perfil académico es aplicado. Se trata de la participación en el ámbito forense, en contextos modernos muy complejos y dinámicos. Su finalidad es la aportación de datos fidedignos que permitan el esclarecimiento de hechos ocurridos, los cuales se relacionan con personas fallecidas cuyos restos no se identifican a primera vista. Casos donde la intervención del antropólogo físico debe ir de la mano con la participación del arqueólogo para realizar un buen registro del contexto.


Un nuevo campo laboral
La Antropología Forense en México incursionó desde finales del siglo XIX (Lagunas y Reyes 2000) agregándose más tarde los especialistas en arqueología. Debido al ingreso de un Nuevo Sistema de Justicia Penal en México, en 2008, cuyo desarrollo ha iniciado formalmente en el estado de Chihuahua, la incorporación de varios especialistas ha sido necesaria para responder a las necesidades de aplicación de las leyes en la resolución de crímenes.


Por su parte, la Fiscalía General del Estado de Chihuahua cuenta con un área que concentra al personal capacitado en diversas especialidades y que conforman el cuerpo de la Dirección de Servicios Periciales y Ciencias Forenses. Los peritos tienen la tarea de registrar, colectar y analizar la información proveniente de escenas donde existen evidencias asociadas a la muerte de una o varias personas. Los resultados de su trabajo son remitidos al Ministerio Público, encargado de concentrar esta información para agregarla en los procesos penales.


La aplicación de la arqueología permite la reconstrucción de hechos humanos pasados a través del estudio de los restos materiales: el arqueólogo realiza el estudio de contextos prehispánicos ceremoniales, domésticos, funerarios, entre otros, complejos en sí mismos debido a la distancia en el tiempo (Ver imágenes 1 y 2).

 

<< Imagen 1: Se observan alineamientos de piedra y tierra que son parte de una unidad habitacional prehispánica (Galeana 2007).


Por lo que, es importante mencionar que en el ámbito forense los investigadores se enfrentan a contextos modernos, igualmente complejos por su dinámica constante, involucrados en procesos policíacos. Así, la capacidad de observación debe complementarse con el conocimiento del entorno social, siendo necesario mantenerse actualizados con los acontecimientos políticos, económicos, legislativos, de seguridad, que influyen en la dirección del desarrollo social, de manera que se pueda contar con un panorama general de lo que sucede.


Para los casos de entierros o hallazgos de restos humanos, el arqueólogo se encarga del registro de los elementos materiales y restos humanos en campo o en el lugar de hallazgo que le permiten realizar una interpretación o reconstrucción de los hechos ocurridos (Ver imágenes 3 y 4). El antropólogo físico realiza el análisis de los restos humanos para emitir su interpretación acerca de la edad, sexo, causa de muerte, enfermedades, entre otros aspectos.

Imagen 2: Se aprecia un entierro prehispánico

(Galeana 2007).>>

 

El equipo de peritos involucrados en el registro, colecta y analiza contextos forenses y sus evidencias, está conformado por personal de las áreas de Criminalística, Balística, Medicina Forense, Antropología Forense, Genética, Química, Identificación dactilar y otras áreas. Es decir, un equipo multidisciplinario que aporta datos fidedignos que son utilizados en un proceso penal.


El trabajo de campo que realiza el Perito en Arqueología Forense, debe combinarse con una actitud de respeto y trato digno en el tratamiento del contexto, ya que se trata de la recuperación de restos humanos que son demandados por sus familiares, quienes en ocasiones están presentes en el momento de ser recuperados. Sólo basta ponerse en el lugar de quien pierde a un ser querido para entender esto. Otro factor que debe cuidarse es la presencia de los medios informativos, ya que es importante la forma de conducirse en el lugar de hallazgo para no favorecer las noticias amarillistas.


<< Imagen 3: Hallazgo de restos óseos.

Foto tomada de “terra” (2007).

 

Cabe señalar que los arqueólogos corren riesgos durante el trabajo de campo porque están expuestos a diversos factores: a los animales ponzoñosos, a plantas tóxicas, a las variaciones del clima, a las reacciones violentas que puedan tener los propietarios al ver gente extraña dentro de sus terrenos, y las enfermedades que pueden adquirirse. También existen otros tipos de riesgos al desarrollar la parte forense de la disciplina. Además de los mencionados, existen otros peligros al desarrollar la parte forense de la disciplina: los riesgos de infección al estar en contacto con los cadáveres, así como la inseguridad física por la violencia que puedan tener los grupos delictivos hacia los peritos.


Los especialistas que se mueven en este ámbito forense suelen externar que los riesgos son los normalmente esperados, no tan alarmantes como los medios de comunicación suelen difundir. Pero las mismas personas manifiestan que alguna vez las evidencias que recién habían colectado en la escena, les fue arrebatada de manera sorpresiva antes de llegar a los laboratorios correspondientes, momento que no han olvidado por el enorme temor e inseguridad que les sembró. Los riesgos que se corren son altos y no se deben cerrar los ojos ante esta realidad.


Imagen 4: Hallazgo de cuerpos humanos en estado de putrefacción. Foto tomada de “Globedia” (2011).>>>

 

No obstante, la Fiscalía General del Estado de Chihuahua no es la única entidad donde se desarrolla la Antropología Forense. También se han realizado estudios de esta índole promovidos por el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, aunque ambas entidades tienen diferentes campos de acción. La primera instancia tiene objetivos de índole policíaca y su trabajo es parte de un proceso penal, la segunda entidad tiene objetivos científicos cuyo trabajo se encauza a la compilación de información que permitan realizar estudios comparativos para la investigación y enseñanza (Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Autónoma de México 2009-2011).


Retomando el perfil de los arqueólogos mexicanos, cuentan con una preparación enfocada a ciertos periodos de tiempo y trabajan en ciertos contextos, o por lo menos es el caso de la mayoría. Son contados los colegas que se están encausando en la arqueología forense a nivel teórico y practico, como lo es el caso de quienes trabajan dentro del área de Antropología Forense de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua.
En este sentido, no menos importante es considerar la inclinación, expectativa o vocación profesional que cada persona tiene cuando ingresa a la carrera de arqueología. Para comprender lo anterior, se menciona una de las experiencias que tienen los antropólogos físicos cuando son estudiantes de la carrera y se inclinan por la antropología forense.


Se trata de su reacción cuando tienen su primer acercamiento a los cadáveres: en algunos casos suelen pasar días para tener la fortaleza de acercarse y ver los restos humanos, que por su estado de descomposición resultan impresionantes. Cuando llegan a estar frente a ellos se alejan, sufren náuseas o se desmayan. En ocasiones, las reacciones anteriores son retenidas por largo periodo de tiempo hasta que la superan, lo cual no siempre determina el momento en que se atreven a tocarlos, pueden llegar a trabajar con los cadáveres sin que logren sentirse cómodos durante el proceso.


Es importante señalar la carga emocional. Es difícil que durante las primeras experiencias se deje de lado la imagen de la persona viva, sonriente, que caminaba, tenía emociones, era bien parecido o atractivo, saludable, y además que tiene seres queridos que aún lo esperan porque ignoran su fallecimiento. Esta parte ha sido la más difícil de superar por muchos, puesto que su objeto de estudio es ahora un cuerpo inerte, inexpresivo, con mala apariencia y mal olor.


Para los arqueólogos mexicanos esta experiencia es inesperada. Los entierros que tradicionalmente se interviene se remiten a restos óseos y no a restos humanos con tejido blando, manchas hemáticas, manchas de putrefacción y gusanos. A diferencia de los antropólogos físicos, los arqueólogos tienen esta experiencia cuando han egresado de la escuela, si es que se incursiona en la arqueología forense. Aquellos arqueólogos que trabajan en campo o directamente en las escenas comprenden lo incómodo que pueden resultar los primeros contactos directos con los restos humanos en estado de putrefacción, deshidratación, carbonización, etc.
Otro aspecto importante que los arqueólogos no consideran, es lo diferente que puede resultar su desempeño y desarrollo profesional dentro de dependencias ajenas a aquellas que promueven las investigaciones arqueológicas. Solo para recordar algunos puntos que los arqueólogos conocen: para los investigadores de base o con plaza dentro del INAH y dentro de las universidades, por ejemplo, se aplica un sistema de escalafón que permite a los investigadores desarrollarse académicamente, y que se les retribuye económicamente, también posee los beneficios del seguro médico, derecho a FOVISSSTE, año sabático, aumento anual de sueldo, aguinaldo, la afiliación a un sindicato.


Pero cuando se trabaja dentro de otra entidad de gobierno, diferente en objetivos, estructura, áreas o departamentos, jerarquías, protocolos, reglamentos, puede resultar confuso e incluso complicado desde el ingreso mismo. Es posible que en estas entidades no se tengan las mismas prestaciones que el INAH y las universidades otorgan. Por ejemplo, conceden un seguro médico que no permite acumular puntos para concursar por una casa en el FOVISSSTE o INFONAVIT; no existe un escalafón para que por antigüedad, especialización o por un buen desempeño laboral el sueldo se incremente; no existe un sindicato; los periodos vacacionales están sujetos a las necesidades del trabajo que toca desempeñar.


No obstante, puede resultar ventajoso lo que ofrecen, aunque siempre está sujeto a cambios de decisiones de los altos mandos, como son: sueldo fijo independientemente del grado de estudios - a veces es mayor al que marcan los tabuladores de otras dependencias-, compensación mensual cuyo monto puede variar, vales de despensa con restricciones de lo que puedes adquirir, bono anual que equivale al aumento anual del salario, financiamiento total de cursos, diplomados, a nivel nacional e/o internacional.


El comportamiento de los arqueólogos también debe ser distinto en estos casos. Como se mencionó antes, hay investigadores que suelen tener una actitud poco mesurada cuando se trata de trabajar en coadyuvancia con otras dependencias. Pero al entrar a la dinámica de una entidad muy diferente, esto no es posible. Las reglas son otras, existen límites de lugar, tiempo y persona. Es decir, la relación de trabajo es estricta, existen juntas o reuniones de trabajo para abordar determinados temas entre ciertas personas.


Por dar un ejemplo, un integrante del área de Genética no tiene derecho a hablar directamente con el Coordinador de otra Área o con el Director General del Áreas, solamente puede dirigirse a su Coordinador de Área y éste al Director General. De lo contrario, es merecedor de un llamado de atención y si reincide, se toman medidas diferentes como el cambio asignación; en caso de un comportamiento constantemente inapropiado, el trabajador es despedido, independientemente del tipo de contrato que tenga (plaza o eventual), sin derecho a regresar.


La actitud ante los coordinadores y directores debe ser de sumo respeto. Las relaciones laborales van de acuerdo a los distintos niveles de poder, la relación personal también se ve influenciada por está dinámica y ni hablar de las aportaciones profesionales, muchas de ellas son buenas pero no pueden aplicarse porque existen rígidos protocolos y estatus que no lo permiten. Aquí varios arqueólogos podrían tener un problema al tener que entrar en la dinámica si se recuerda que su formación implicó aprender a analizar, cuestionar, proponer.

Si es complicado el quehacer arqueológico dentro de la entidad que regula la investigación arqueológica en México y dentro de las entidades que la promueven, lo es aún más en otras entidades. Si bien es cierto que la arqueología forense se está aplicando en el estado de Chihuahua, no significa que sea del todo aceptada en el país y que vaya a ser fácil su incorporación en todos los estados.


Hasta el momento, existen estados donde se considera innecesario el ejercicio de los arqueólogos dentro de los servicios periciales, hasta se considera un elemento que entorpecería el trabajo de campo. Esta posición se debe en gran parte a que la entidad correspondiente no cuenta con los recursos materiales ni con el personal adecuado para brindar protección a los peritos mientras realizan el trabajo de campo. Esta medida de protección hacia los peritos es requerida ante el ambiente de inseguridad que predomina en el territorio nacional.


Comentarios finales
La dinámica de la sociedad, la necesidad de reformar estructuras como lo es este nuevo sistema de impartición de justicia que se está introduciendo en el país, aumenta la necesidad de capacitar a profesionistas que respondan a dichos cambios, en el caso de los arqueólogos, es necesario agregar esta nueva rama de la disciplina, que les ofrecerá más herramientas de acción y un nuevo campo laboral, al cual se suma una nueva entidad, como lo es la Fiscalía General del Estado de Chihuahua, con una novedosa oportunidad de desarrollo profesional y de aplicación en beneficio de la sociedad.


En este sentido, para el mejor desarrollo de la arqueología forense, actualmente incipiente en México, se sugiere añadir a los programas de estudios de las escuelas de arqueología cursos o materias afines a esta rama. Si bien es difícil profundizar en ella a nivel licenciatura, debe ser posible agregarla como una materia más del programa de estudios y promoverla aún más a nivel de posgrados o diplomados.


Expuesto de otra forma, si el nuevo sistema de justicia penal llega a implantarse en los estados del país, es probable que surjan vacantes dentro de las nuevas Fiscalías de Justicia Estatal. Entonces, los arqueólogos se enfrentarán a la carencia teórica y metodológica en el ámbito forense.


A la fecha son contados los arqueólogos que en el país incursionan en el ámbito forense, el resto considera la inseguridad que vive el país, su desconocimiento en el área. Además, actualmente todavía no existe una apremiante demanda de los arqueólogos forenses. Sin embargo, ante la constante dinámica de la sociedad mexicana y la actual inseguridad que vive, es posible que en un futuro no muy lejano, el servicio de los arqueólogos sea requerido dentro de la entidad encargada de impartir justicia.


Entonces, recordando las interrogantes con las cuales inició este texto, el quehacer arqueológico contribuye a la sociedad otorgándole un enfoque nacionalista que reafirma la identidad de los mexicanos. La arqueología forense por su parte, está contribuyendo de forma directa al otorgar datos que apoyan en la resolución de hallazgos de restos humanos en contextos o escenas de carácter policíaco.

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*Arqueóloga egresada de la Universidad Veracruzana. arqueoliz@yahoo.com.mx

 

Referencias Bibliográficas


Galeana Cruz, Elizabeth Jovita
2006 Salvamento Arqueológico en el sitio El Embarcadero I. Boletín del Consejo de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia. México.

Lagunas Rodríguez, Zaid y Ana María Isabel Reyes Vázquez
2009 “Apuntes para la historia de la antropología física forense en México”. Revista Criminalidad. Dirección de Investigación Criminal Policía Nacional. Volumen 51, número 2: 61.

REFERENCIAS WEB
Globedia
2011 http://mx.globedia.com/hallan-cuerpos-putrefactos-sinaloa, accesado el 10 de Agosto de 2011.

Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Escuela Nacional Autónoma de México
2009-2011 http://www.iia.unam.mx/investigacion/proy.php?pag=5, accesado el 1 de Agosto de 2011.

Terra
2007 http://www.terra.com.mx/articulo.aspx?articuloid=402347, accesado el 9 de Agosto de 2011.

Comentario

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Comentario de Paulo Nicolás Martínez Herrera el diciembre 23, 2015 a las 1:46am

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Comentario de Paulo Nicolás Martínez Herrera el diciembre 23, 2015 a las 1:46am

Bastante ilustrativo y nada fuera de la realidad, muy neutral analizando los pros y los contras del empleo del arqueólogo como perito en contextos de crímenes. Definitivamente es una manera de ganarse la vida pero se requiere tener la vocación, la fuerza y el sinsentido humano para atender estos casos de cuerpos aún frescos. En Zacatecas, existe un arqueólogo que presta sus servicios en escenas de crímen y desde que egresamos tiene trabajo allí, ha logrado aguantar todo lo que se toca en este artículo, es muy profesional y reservado; junto a el entró otro colega que imaginaba ver en los cuerpos investigados a sus familiares y decidió ya no trabajar en lo forense. Seguramente muchos recordarán al leer este artículo, el caso de la PACA y los huesos de uno animales que se confundieron con restos humanos, parece chiste pero es totalmente cierto... la observación de un antropólogo físico o hasta de un arqueólogo hubiese bastado para no ridiculizar a las autoridades de ese momento. Felicidades por el conocimiento vertido en el presente y que es bienvenido, pues ilustra varios caminos que ni siquiera se imaginan como bien se señala al final del texto.

Es cuanto:.

Comentario de Mercedes Rodds el octubre 12, 2011 a las 11:48pm

Buen artículo; para quienes nos dedicamos a la criminalística y ciencias forenses sabemos que, en el caso de la arqueología, aún falta crear un poco de conciencia en cuanto a desterrar ciertas cuestiones mal entendidas respecto de la actuación del arqueólogo bajo un contexto legal o forense, ya que no sólo es cuestión de experiencias sino de un abordaje concatenado con el Derecho. La función pericial de un arqueólogo no estaría completa tampoco si no existiera un manejo interdisciplinario con antropólogos -sean físicos, sociales, etc.-, geólogos, sociólogos, criminalistas, criminólogos -hasta cierto punto- y demás afines. Acorde al nuevo sistema de justicia penal, en el que los famosos juicios orales serán la escena principal para los peritos en cualquier área (recordemos que un perito lo es por designación de las autoridades judiciales, sea de manera institucional o privada), la preparación, experiencia y correcta expresión y defensa del peritaje con bases científicas y no improvisadas será la punta de lanza de quien quiera dedicarse a ello. Haciendo a un lado las cuestiones burocráticas que siempre existirán, la peritación es siempre apasionante, -y más cuando se ven los resultados en un proceso judicial-, aunque esta ciencia no es tan incipiente en México, lo que pasa es que pocos quieren dedicarse a ello, muchas veces porque lo desconocen (muchos escuchan "forense" y lo relacionan sólo con cadáveres), porque quien a veces solicita un peritaje no sabe ni qué pedir (sí pasa) o porque se desaniman por muy diversas razones... De cualquier forma, el perito debe conocer también sus limitantes y alcances legales, para evitar incurrir en conductas sancionables; y parte de esa preparación debe iniciarse en las aulas. Nuevamente, te felicito por el artículo; un saludo!!!

Comentario de HAZAEL ALVARADO HERNANDEZ el octubre 11, 2011 a las 10:36am
Elizabeth: buen tema, bastante actual y novedoso, principalmente por que deja entrever que nuestra disciplina no sólo puede realizar aportaciones a este campo, también la crimininalística puede hacerlo para la arqueología. Desde luego no todos pueden tener la vocación para incursionar en este campo pero como ya has mencionado representa una alternativa viable de trabajo y autentica vinculación con la sociedad.

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