Apuntes sobre la distinción de los estudios arqueoastronómicos y los aficionados a la misma

Pasó el 2012 pero dejó una secuela insólita de aficionados a la arqueología, embriagados con la atención a nivel mundial de una serie de profecías y disparates sobre la cultura maya en los cuales, ahora se plasman como especialistas de diferentes disciplinas y subdisciplinas de la arqueología. En este caso, una de las que sobre salen es la arqueoastronomía, que suena "taquillero" porque se involucra un conocimiento hasta ahora requiere de un conocimiento básico de astronomía pero sin perder el rigor que caracterizan los métodos y técnicas empleados en la arqueología.

     Esto último parece no tener importancia ante la cantidad de entusiastas aficionados que se han proclamado especialistas en ésta área, más por la atención que dejó el año pasado que por seguir un método científico, el cual, ellos también claman tener pero sin hacerlo explícito, denotando que no tienen una mínima idea de lo que es el proceder científico. Como arqueólogo, he tenido afinidad con temas relacionados a la cosmovisión prehispánica y contemporánea de los grupos mayas, especialmente de los mayas yucatecos y mi intención acá es crear distinciones entre lo que debe ser y no, considerado como arqueoastronomía y su valor para la arqueología.

     Esta área o subdisciplina arqueológica, ha tenido y sigue teniendo sus dificultades entre algunos colegas en ser aceptada como tal, por su propia naturaleza y es que, no partió desde la arqueología misma sino que en sus inicios fue creada por astrónomos que se interesaron en aplicar sus conocimientos y cálculos hacia las construcciones megalíticas y los sitios arqueológicos de distintas culturas con distintas temporalidades. Como fué aquellos tiempos, hoy en día son más astrónomos que arqueólogos los que siguen los caminos de la arqueoastronomía.

     Con ello, no estoy denigrando su trabajo, todo lo contrario, no es nuevo que otras especialidades se incorporen a la arqueología misma, ya que, siendo el humano un ser tan complejo, se requiere de varios enfoques para su comprensión total y/o parcial. Lo que si argumento, es que la arqueología se vale de métodos de campo y análisis muy complejos que el desafío para alguien no capacitado en su comprensión, como si yo arqueólogo con mis conceptos de astronomía básicos, intentara hacer algún análisis sobre los procesos físicos de alguna galaxia, supernova, o cualquier cuerpo celeste. Se requiere una mayor especialización y dedicación a tiempo completo.

    Muchos astrónomos han pasado exitosamente esa barrera, de tal manera que ya dominan las discusiones arqueológicas incluso ajenas a lo astronómico, más parecen ser arqueólogos que astrónomos y los resultados de sus investigaciones hablan por si mismos. Este punto, será mi partida para explicar la distinción entre un trabajo serio y científico de la arqueoastronomía y aquellos que a mi parecer, no cumplen con los mínimos requisitos.

La ciencia se define por su método

   

     Y es que, por más simple que se lea, es una afirmación que compete a toda actividad científica y le otorga su distintivo como tal. No quiero decir que con esto, el resultado sea infalible, pues toda ciencia está rigurosamente expuesta al escrutinio público, tanto especialista como aficionado. La diferencia, es que en foros, congresos, pláticas y otros encuentros con la comunidad académica especializada, el requisito del trabajo (incluyendo la metodología) es pasar por los comentarios y debates que generará el mismo, un aficionado suele ofenderse al ver severamente cuestionado su trabajo (lamentablemente se que eso pasa con otros colegas).

    En la ciencia en general, como en la arqueoastronomía, no hay lugar para resentimientos y actitudes ortodoxas en cuanto a los resultados de cualquier investigación, y ante todo, uno debe exhibir no sólo los resultados, sino los caminos en los cuales uno llega a los mismos y con ello, paso al siguiente punto

El trabajo en la arqueoastronomía

    Uno pensaría, es el arte de tomar una foto bonita, de algún astro pasando por alguna ventana, alineado a algún elemento arquitectónico o un dibujo con una serie de trazos hacia toda la cantidad de astros que puedan pasar sobre aquella línea imaginaria. Esto ha sido un argumento de "peso" para aquellos trabajos aficionados con los que suelen sustentar sus afirmaciones, muchas de las cuales carecen de otros argumentos y caen en la fantasiosa imaginación de quienes los promueven. Si bien estos elementos aparecen en trabajos que se consideran serios y son aceptados por la mayoría de la comunidad académica, es porque tienen de fondo otros sustentos como enumeraré a continuación.

     La medición es una herramienta que si bien no hace todo el trabajo, delimita las posibilidades del mismo y nos enfoca hacia los argumentos más lógicos. Uno ve un mapa y puede sospechar de estructuras, pero lo importante será el estar allá y cotejar lo visto en mapas con la realidad. Uno de los errores más comunes en la medición, es hacerla mediante mapas, esto es problemático, porque se requiere mucha precisión en los detalles. En mi experiencia, no he trabajado con un mapa al que no le haya que tenido que hacer correcciones y es lógico, en los procesos de mapeo, la intención del mismo es otra como ubicar el patrón de asentamiento o áreas de trabajo dentro del sitio.

    Estando en el sitio, también se presentan problemas comunes al trabajo de medición. Alguna vez en un trabajo que realizé en el sitio arqueológico de Oxkintok, Yucatán, un aficionado en un mapa del sitio presentó una alineación de un edificio a otro a una salida del sol y de ahí creó todo un cuento, pero no tomó en cuenta que en mapa, una estructura que para él parecía plana era en realidad uno de los cuerpos piramidales más grandes del sitio, el cual, según las excavaciones, fue anterior a la estructura que él mencionó. Esto quiere decir, que la observación se imposibilitaría por al menos, dos problemas, no podría ser visible desde donde proponía y la temporalidad entre las estructuras era distinta.

     Esto sólo se resuelve estando en el sitio y midiendo allá, aparte que previamente uno debe informarse de lo que se ha investigado anteriormente, revisando informes de campo, publicaciones y hablando con los arqueólogos del lugar. Otro de los problemas al no ir al campo, son los accidentes geográficos, las elevaciones del lugar incluso, el estado de conservación de los propios edificios, pues la altura que supondría un templo terminado si varía por mucho en días la observación de la altura real de lo que se ve según la restauración, pudiendo estar inconclusa por el estado de conservación del mismo.

    El lugar de observación también es determinante, la foto bonita es lo más fácil de lograr, cualquier astro en algún punto del día o del año pasará y se alineará por el lugar sin que eso diga absolutamente nada. El observador del pasado, como en el presente, precisa de un lugar fijo donde realizar la observación misma y eso está en función de la estructura estudiada, generalmente la arquitectura del lugar o los hallazgos de las excavaciones señalan el lugar del mismo, el cual, también da cuenta de la función cívica o ritual de la estructura. A veces nos gustaría pensar que todo lo construido ha sido orientado a los astros, pero de los edificios que pasan esta prueba, son muy pocos, a veces, ninguno.

     Otro factor a tomar en cuenta es la latitud del lugar, muchos de los autodenominados arqueoastrónomos independientes, sólo miden el azimuth de las estructuras pero ignoran la altura. El movimiento del sol, como de otros astros, está sujeto al día y la hora de la observación, y sus trayectorias varían tanto en función del lugar de observación de nuestro planeta. Sólo en Mesoamérica tenemos 15º en las latitudes más bajas hasta 23º en latitudes más al norte, y cualquier astro que uno desee seguir, variará entre un lugar y el otro en el día y la hora. Es un conocimiento de astronomía básica indispensable y sólo con esto, he visto trabajos derrumbarse por mi solos.

La interpretación en la arqueoastronomía

      Una vez con las medidas precisas y descartando los accidentes geográficos, culturales y coincidiendo con la historia del asentamiento, ya tenemos la mitad del trabajo listo y a partir de éste punto, viene el trabajo más complejo de todos, la interpretación. No sólo es tener las fechas y los días, es también conjugar los datos duros obtenidos con los demás trabajos arqueológicos tanto de producción cerámica, influencias arquitectónicas, intercambios comerciales, etc. Es importante sustentar un argumento en función de las investigaciones generales del sitio o del área y uno no puede desprenderse de las mismas.

    En cuanto a los trabajos en códices, ya con los avances de la epigrafía, uno adquiere una visión más completa y compleja de las ideas que fueron plasmadas en los mismos y si bien existe alguna información astronómica, esta debe ser entendida en el contexto con la cual fue puesta allá, como parte de rituales, mitos y prácticas relacionadas con la cosmovisión de la cultura estudiada. Esto es un gran desafío, ya que, estar buscando planetas y constelaciones que ni siquiera son visibles con el "ojo desnudo", pero concordantes con cálculos matemáticos puede ser equivalente a esos juegos de coincidencias numéricas.

     Esta es la parte más importante y difícil del trabajo de un arqueoastrónomo comprometido con su labor científica y  no con las cámaras y lentes de los medios informativos. Incluso, el riesgo de que un modelo de interpretación basado en las mediciones y otros datos arqueológicos pueda ser derrumbado está presente, como en todo el conocimiento científico. Esto sólo es un breve resumen de lo que implica trabajar en este apasionante tema y cómo lamentablemente ha sido distorsionado a causa del sensacionalismo.

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Comentario de Orlando Josué Casares Contreras el febrero 26, 2016 a las 10:19am

Buenos días y disculpen la demora, comenzaré por partes.

Para el ingeniero Carlos Pellon Rivero, en efecto, el conocimiento alcanzado para desarrollar construcciones es impresionante, pero ello no significa que otros grupos culturales tuvieran que realizarlo, perdón por el comentario, pero eso es denostar la capacidad de abstracción de un grupo que si tuvo el suficiente intelecto para poder responder a los desafíos que su entorno le puso e incluso, manipularlos. Esto ha ocurrido no sólo entre los mayas sino en otros grupos, donde cada uno desarrolla técnicas y tecnologías según el desafío de tu entorno. La astronomía China es radicalmente distinta de la Mesoamericana, y a mi parecer, insistir en que otro grupo tuvo que ser el responsable de su desarrollo, es una forma de discriminación intelectual hacia los mayas que por mérito propio lograron lo que vemos.

Apreciado Carlos Barrera, me parece que en mi escrito están implícitamente respondidos algunos de sus cuestionamientos, pero enfatizo nuevamente. Por aficionado, me refiero a quien valiéndose únicamente de sus ideas y entuciasmo procede con sus argumentos, y no es que sea malo, pero al carecer de sustentos y evidencias, al desconocer foros y posturas en torno al tema, muchas veces cae en imprecisiones que anteriormente ya han sido respondidas, tristemente, los lenguajes academicistas tan distantes de la verdadera divulgación científica imposibilitan a muchos pasar de la afición al estudio.

En efecto, la arqueoastronomía podría bien considerarse una ciencia en sí misma, pero sin olvidar que depende tanto de las precisiones astronómicas como del adecuado contexto cultural que le provee la arqueología, razón por la que sigue siendo una disciplina científica y en otros casos, como una subdisciplina (punto al cual sigo en desacuerdo). El gran problema que sigue sin resolverse adecuadamente, es la correlación de fechas entre el calendario maya y el juliano usado por los europeos al momento de la conquista, los datos que usted menciona están basado en la correlación GMT (Goodman Martínez Thompson) o si gusta, la variante GMT+2, que sólo es agregar dos días.

Pero esta, aún siendo la más usada tiene sus impresiciones y existen otras más (al parecer, más imprecisas), por lo que si existiera un cambio que resuelva todos esos errores, dichas evidencias se van para abajo, como el hecho que el 21 diciembre como fecha de fin de baktún sea en solsticio de invierno. No digo que no sea una evidencia, sólo hay que tener cuidado y es válida, al menos hasta que no exista alguna propuesta de correlación que no sólo esté libre de errores, sino que sea acorde a los parámetros culturales de los mayas, incluyendo muchas lecturas de epigrafistas. O, de lo contrario, admitir que su calendario también contenía errores de cálculo y por eso, dicha correlación no sería posible sin esos errores (como el calendario juliano, que fue corregido y aún el gregoriano contiene imprecisiones). Saludos

Comentario de Carlos Pellon Rivero el agosto 5, 2013 a las 11:35am

Extraordinariamente interesantes los comentarios aportados sobre el tema de la Arqueoastronomía.

 

Desde mi punto de vista, lo verdaderamente esencial del concepto de la misma, no reside en la Astronomía pura de la que se nutre, ni de la Arqueología, que la pone de manifiesto y demás disciplinas imprescindibles para su desarrollo y actual estudio, sino de la relación que establecieron  los Grupos Culturales que la utilizaron para situar, orientar y dimensionar la construcción de sus estructuras ceremoniales y lo que, desde mi punto de vista es más importante, utilizar este conocimiento astronómico para interpretar hechos reales sucedidos en el pasado y su consiguiente extrapolación, para intentar predecir sucesos que deberían ocurrir en el futuro.

 

Naturalmente que para su estudio actual, son necesarios todos los medios interdisciplinares que se citan en los comentarios, utilizados con pensamiento fríamente equilibrado y sin dejarse llevar por prejuicios o tendencias personales.

No debe olvidarse que estamos hablando de seres humanos situados en una época y un lugar concreto. Es por ello que no puede aplicarse la tecnología actual para intentar interpretar su pensamiento. Por el contrario, el investigador  que pretenda hacerlo, debe situarse en los medios tecnológicos de la época que se estudia y la posible relación con otros Grupos Culturales coetáneos, poseedores de conocimientos tecnológicos superiores a los de la Cultura en estudio.

 

Una situación que ilustra lo que pretendo expresar, se encuentra en la Cultura Maya en Palenque. Las pautas constructivas seguidas en la estructura de la Tumba de Pacal en el Templo de Las Inscripciones, tal cómo se presentan en la entrada de blog Estructuras Arqueológicas y La Hidrología del Subsuelo, muestran un conocimiento tecnológico increíble, imposible de ser desarrollado por una cultura carente de otro conjunto de conocimientos técnicos que lo posibilitasen.

Una posible explicación a este conocimiento técnico puntual, puede encontrarse en la existencia de otro Grupo Cultural, mucho más desarrollado técnicamente en su conjunto que el Maya, del que estos adquirieron algunos conocimientos, pero no todo el conjunto de su saber.

 

Teniendo en cuenta la época y el lugar, la Cultura que pudo aportar este conocimiento puntual podría haber sido la china. Sería muy interesante establecer un cotejo arqueoastronómico entre los mayas y los chinos de la época de Pacal y de épocas inmediatamente anteriores a la misma.

Es muy probable que este cotejo depare sorpresas interesantes.

 

Un cordial saludo

 

Ing. Carlos Pellón Rivero

 

Comentario de Fernando Cruz el agosto 2, 2013 a las 9:28pm

Estimados amigos, es un gusto leer sus puntos de vista sobre la arqueoastronomía, y de esto me servirá para encontrar lo más real para compartirlo . Debo mensionar que yo cuento con 73 años de edad y tarde  me interese por la astronomía que inicié en el 2007, estoy inscrito en varios grupos, compartiendo mis observaciones del cielo, conociendo constelaciones, estrellas, paso de satélites, algun eclipse de luna y de sol. me agrada conocer tantas cosas del espacio estelar, y ver imágenes maravillosas que nunca podremos ver si no es por medio de los equipos que la tecnología a pusto en el espacio para explorar y dar a conocer y solo en esa forma se que existen.

Respecto a la arqueología me interesé por esta a partir del 2009. En esto voy muy lento pero me gusta y estoy inscrito en la RMA cuento con la amistad de personas que estudian o son arqueólogos y aprendo de ellos y de los temas que se tratan en la red.Así me dio por formar el grupo Arqueoastronomía Tepeapulco, y en trato de colocar información sobre el municipio de Tepeapulco, Hgo. Su sitio arqueológico, su laguna, sus construcciones. y su pasaddo prehispánico así como su estado actual. Para todo ello las fotos tomadas por mí en los sitios mensionados y estoy agregando información al respecto de cada lugar que encuentro en libros, asistiendo a pláticas en la casa de la cultura de esta población y de lo que conozco por medio de personas de la tercera edad que conocen mucho del pasado de este importante lugar.

Bueno a todo esto en la Astronomía como en la Arqueología hay personas que se inician estas ciencias y otros con estudios muy avanzados, y conociendoles o lellendo sus trabajos o atendiendo sus concejos es que voy aprendiendo y entendiendo dichas ciencias y las afines. No creo que tenga por delante muchos años para aprender mucho pero eso si hasta el ultimo momento que pueda lo seguiré haciendo.

Creo debo hacer de conocimiento de todos que yo únicamente estudié la primaria, pero esto no me detiene ahora ni cuando trabaje en una empresa durante 27 años donde aprendiendo sobre la marcha logré llegar a ocupar a nivel gerente de Embarques y Tráfico, donde tenia bajo mi control el almacén de embarques, los embarques mismos(95 % exportación) el area de facturación de todo material que salia de la empresa y la recolección de materia prima desde cualquier punto del país, inclusive de las aduanas, esto me obligó a hablar y escribir el inglés y computación.   Les informo esto porque sé que cuando uno se empeña en conseguir o aprender algo que lo haga uno con gusto , se consigue.

Una disculpa si me extendí o salí del asunto, solo necesito aprender para poder estar más seguro de lo que exponga en mis comentarios o informaciones sobre el tema.

Su amigo de siempre    Fernando Cruz     ASTROSAHAGUN   y  ARQUEOASTRONOMIA-TEPEAPULCO

Comentario de Alfonso Enrique Arredondo Osuna el julio 25, 2013 a las 12:08pm

Excelente y mesurado comentario del Ing. Carlos Barrera Atuesta

Comentario de Carlos Barrera Atuesta el julio 25, 2013 a las 11:54am

Apreciado Orlando:

Aunque creo comprender la motivación de este artículo y comparto la misma preocupación por los episodios de sensasionalismo - y también de oportunismo - que han afectado el trabajo y la credibilidad de muchos investigadores serios en Arqueoastronomía, quisiera proponer una reflexión constructiva en torno a los siguientes interrogantes:

¿Qué distingue a un aficionado de un profesional en Arqueoastronomía?

¿Existe un programa profesional en Arqueoastromía?

¿Cuál es su pénsum académico, cuál su intesidad horaria, y cuál su duración en semestres?

¿Es la Arqueoastronomía una subdisciplina arqueológica o es ella una subdisciplina astronómica?

¿Debe estar subordinada la Arqueoastronomía a la Epigrafía o quizá a la lingüística, o debe ser ella considerada como una subdisciplina de las Ciencias Exactas, Físicas y Naturales?

En mi limitado concepto, ese es el quid del asunto.

La Arqueoastronomía (o Astronomía Cultural) debería ser considerada como una especialidad por sí misma, en la que convergen de manera maravillosa tanto las Ciencias Sociales, como las Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, y que requiere, por lo tanto, de los aportes profesionales de diversas áreas del conocimiento tales como:

Arqueología, Arquitectura, Linguística, Matemáticas, Historia, Ingeniería, Artes, Astronomía, Epigrafía, Geología, Iconografía, Física, Antropología, Geodesia, etc., etc.

Cuando se valore la verdadera dimensión e importancia de la Arqueoastronomía para el desarrollo y la compresión histórica y cultural de la Ciencia, entonces quizás se dejen de asumir posiciones autoritarias sobre las demás profesiones que la estudian, y se empiece por fin a trabajar de manera coordinada en un proyecto interdisciplinario, respetando la autonomía y los singulares aportes que cada una de ellas tiene para ofrecer.

Las consecuencias de no adoptar una visión integral como la aquí sugerida se tornan evidentes al revisar publicaciones plenamente avaladas y reconocidas por profesionales de la Arqueología en las que se advierten omisiones graves de contenido que pudieron haberse evitado con tan sólo considerar los trabajos previos de algunos "aficionados" (un término que - al parecer - se utiliza en el artículo para discriminar a todo profesional y entusiasta que no es Arqueólogo).

La Arqueología - una disciplina que admiro y respeto (y de la que aún tengo demasiado por aprender) - parece olvidar a veces que muchos de los más grandes avances logrados, por ejemplo, en la historia del desciframiento del Código Maya, fueron obtenidos por personajes pintorezcos como Constantine Rafinesque-Schmaltz, sacerdotes y escritores como Charles Étienne Brasseur de Bourbourg, bibliotecarios como Ernst Förstemann, periodistas como Joseph T. Goodman, ingenieros como John E. Teeple, etnólogos y lingüistas en el aislamiento como Yuri V. Knorozov, profesionales en Docencia y Artes como Linda Schele, o lingüistas con sólidos conocimientos matemáticos como Floyd G. Lounsbury.

Un aspecto que hace única a la Arqueoastronomía Maya es la precisión de sus registros cronológicos y el contexto histórico y cultural que brindan sus textos epigráficos. Estos últimos son estudiados por los Epigrafistas, pero qué podemos decir acerca de los análisis cronológicos. ¿Existen arqueocronómetras profesionales? ¿Son suficientes los análisis cronológicos básicos realizados por los Epigrafistas? La respuesta categória es NO.

Otra cuestión supremamente preocupante, contestataria a la locura mediática y sensasionalista acerca del 2012, es la tendencia generalizada de algunos académicos por negar en exceso, ridiculizar y estigmatizar cualquier teoría formulada en torno al Bak'tun 13 y la Astronomía. ¿Podemos descartar acaso como evidencia científica que el 21 de Diciembre de 2012 sea un solsticio de invierno? ¿Debemos ignorar las posibles referencias solares del Monumento 6 de Tortuguero y del Bloque V de la Escalinata Jeroglífica 2 de La Corona? ¿No estamos abusando del principio de economía conocido como la navaja o rasuradora de Ockham?

Es cierto que la teoría más simple tiene más probabilidades de ser "más correcta" que la compleja, pero también es cierto que en el método científico, la navaja de Ockham no se considera un principio irrefutable, y ciertamente no es un resultado científico. En ciertas ocasiones, la opción compleja puede ser "más correcta", en especial cuando son las evidencias quienes apoyan la teoría (cf. Teoría de la Relatividad, Teoría de Cuerdas, Formulación teórica del Bosón de Higgs, Formulaciones sobre Energía/Materia Oscura, etc.)

Así las cosas, ¿no sería mejor encontrar - quizá de manera concertada - un sano punto de equiibrio para un ámbito investigativo que podría tornarse intolerante, radical y polarizado, y que, en consecuencia, podría terminar cohibiendo el avance mismo de la Ciencia?

Saludos Cordiales,

Ing. Carlos Barrera Atuesta

Comentario de ivan torres olmos el julio 1, 2013 a las 10:38pm

saludos arquitecto

Comentario de Alfonso Enrique Arredondo Osuna el junio 16, 2013 a las 9:29pm

Hola Orlando:

Te felicito por tus comentarios acerca de eso que quieren llamar rama de conocimiento "la arqueoastronomía ".

He tenido oportunidad de asistir a varios encuentros y seminarios respecto a ese tema, casi siempre terminan como si fueran competencias de matemáticas locas, tratando de explicar asuntos que nunca fueron del conocimiento de las culturas del México antiguo. Es de risa observar como llegan a conclusiones sobre sus mediciones basados en modernos teodolitos, que si un maya los observara seguramente haría una expresión de incredulidad ante ese artefacto.  Parece ser que estos aficionados y profesionales desconocen  lo más elemental del calculo diferencial, esto es el origen y el límite así como también no tienen la más mínima idea de lo que es la GEOMETRÍA DESCRIPTIVA , la teoría de la relatividad y la navegación.  Es una pena ver como existen "catedráticos" que toman bandera con este tema y lo manejan a modo de sociedad secreta en la cual sólo unos cuantos se "pasan" ese "conocimiento", entre ellos uno de apellido polaco.

La medición en el México antiguo se basa en la observación de los ecofactos a los que el hombre tiene capacidad de comprender,  principalmente el paso periódico de los astros (sol, luna, constelaciones y estrellas especificas) y su referencia marcada con artefactos o accidentes geográficos o simplemente en su reflejo en espejos de agua, de estas observaciones se hicieron deducciones lógicas que fijaron los algoritmos básicos para construir un lenguaje (por cierto con imperfecciones) que permitiera  la expresión metrológica, con números naturales, signos y códigos.  Cabe hacer mención que también es importante la comprensión del lenguaje  para la expresión de hipótesis, parábolas y cuentas. 

Por cierto ¿quienes fueron los cuatrocientos surianos mencionados en la leyenda del quinto sol?

Saludos 

Arq. Alfonso Enrique Arredondo Osuna

Posgrado UNAM

Análisis Teoría e Historia

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