Descubren templo dedicado a Mictlantecuhtli; data del siglo XIV

Descubren templo dedicado a Mictlantecuhtli; data del siglo XIV

Mar, 19/11/2013 - 5:05pm
Lugar: 
 Tehuacán, Puebla
Fuente: 
 La Crónica de Hoy

Descubren un templo dedicado a Mictlantecuhtli, el Señor de los Muertos, en el conjunto central de la zona arqueológica de Tehuacán, Puebla, el cual fue habitado por la cultura popoloca del siglo XIII a mediados del XV. En este espacio se detectaron más de 300 restos óseos y varias esculturas dedicadas a esta deidad prehispánica, pero permanecerá sin acceso al público debido a que se encuentra en proceso de exploración.

La construcción lleva por nombre Templo de las Calaveras y se caracteriza por tener incrustados dos cráneos y cuatro fémures humanos en dos de sus muros y, de acuerdo con arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), fue el lugar en donde los popolocas descuartizaban los cuerpos de la gente sacrificada.

En palabras de Ramón López Valenzuela, arqueólogo del INAH, el hallazgo se realizó durante los trabajos de excavación de 2011, debajo del Templo Mayor del conjunto central de Tehuacán, donde observaron un templo sepultado que data del siglo XIV y está asociado al culto de Mictlantecuhtli.

“Vimos que una de las esquinas del Templo Mayor se iba por debajo del piso y el año pasado decidimos abrir todo ese espacio para ver de qué se trataba. Observamos que anteriormente el nivel original de la plaza se encontraba un metro abajo y sepultaron un pequeño templo, el que hemos optado por llamarle el Templo de las Calaveras porque en su muro oeste y norte hay un pequeño nicho y cada muro tiene un cráneo humano”, explica.

Pero este templo, detalla, remite al culto a Mictlantecuhtli no sólo por los cráneos incrustados con estuco y sin lengua, sino porque también encontraron esculturas que representan al Señor de los Muertos. “Se recuperaron cabezas en piedra y en barro de esta deidad; las más grandes miden 30 centímetros de altura y son de barro; y las más chicas miden 25 centímetros y son de piedra”.

El primer registro de Mictlantecuhtli, comenta López Valenzuela, sucedió en 1994 cuando en otro conjunto de la zona hallaron una cabeza de barro de esta deidad, pero debido a que la tierra del sitio es alta en sales, la escultura no pudo conservarse y se rompió. Por lo que estos hallazgos reconfirman la presencia de un culto a la muerte a través de Mictlantecuhtli.

—¿Qué utilidad tuvo este templo?

—Una de las posibles interpretaciones es que en el Templo Mayor, donde también hallamos un altar de sacrificios, los popolocas sacrificaban a la gente y en el Templo de las Calaveras los descuartizaban. Esta hipótesis surge porque en el primer templo hallamos cerca de 20 fragmentos de huesos humanos, en cambio, en el Templo de las Calaveras encontraron más de 300.

Ramón López Valenzuela señala que también encontraron figuras en barro (xantiles) de otras deidades como: Xochiquetzal, Xipe, Xochipilli y Quetzacoatl. Estas piezas oscilan entre los 60 y 15 centímetros de altura y visualmente son personajes sentados con brazos cruzados que reposan sobre sus rodillas flexionadas.

“Para identificar a qué deidad están representando, los popolocas les ponían pintura con los atributos de la deidad, pero al paso del tiempo y por el tipo de suelo, estas pinturas se perdieron y hasta el momento sólo hemos identificado a las ya mencionadas”, indica el arqueólogo.

POPOLOCAS. La zona arqueológica de Tehuacán se localiza al sureste de la ciudad actual del mismo nombre, en las inmediaciones del poblado San Diego Chalma y de un meseta al pie del Cerro Colorado.

Hoy la zona está protegida y abarca 116 hectáreas, además cuenta con cinco áreas de investigación, de las cuáles, tres ya concluyeron (Conjunto I, II y III), una está en proceso de exploración (Conjunto Central) y una se encuentra excavada de forma ilegal (área de pintura mural). Sin embargo, de esa poligonal López Valenzuela, asegura, sólo se ha explorado el 10 por ciento.

—¿Qué tan conocida es la cultura popoloca?

—Se conoce mucho, pero es muy poco difundido. Hay trabajos desde los años 50 pero ha habido poca difusión porque no hay sitios popolocas abiertos al público. Hay interés de las autoridades para que Tehuacán se abra, pero es una meseta que necesita infraestructura: caminos, agua, museos...

Y aunque los trabajos de exploración seguirán principalmente en el conjunto central, en el Templo Mayor y en otro sitio llamado Estructura 2, López Valenzuela comenta que los recientes hallazgos han sido los más importantes, a los cuales se suman cuatro mascarones en la base del Templo Mayor.

“Otro hallazgo realizado el año pasado fue que en el costado sur del Templo Mayor, en su primer basamento, detectamos cuatro mascarones con un alto de un metro y 60 centímetros de ancho. Son rostros de Tláloc de perfil, hechos a base de estuco”, apunta.

CONJUNTOS. En cuanto a los resultados de las áreas ya exploradas, López Valenzuela detalla los hallazgos: el Conjunto I es un espacio cívico-religioso con una gran plaza, con un total de 15 estructuras de diferentes tamaños y un área habitacional. El Conjunto II o también llamado Palacios, es un espacio habitacional de élite, con más de cinco patios y más de 20 cuartos con drenajes y tinas para almacenar agua.

Y por último, el Conjunto III es un espacio habitacional de élite pero de menor rango que el II y cuenta con tres templos pequeños.

MURAL. López Valenzuela adelanta que uno de los próximos trabajos que realizarán en Tehuacán será el análisis de una pintura mural que data del año 1200 d.C. ubicada en la parte norte de la zona arqueológica.

“Es el área más antigua del sitio y no se ha trabajado; sólo se hace presencia de vigilancia para ver su estado de conservación ya que fue pseudoexcavada por un arqueólogo estadunidense, en 1991, pero sin autorización del INAH. Y esta persona descubrió una especie de pórtico con dos columnas, una banqueta y un muro en el cual se conservan siete chimales (escudos) y un fragmento de otro”, revela.

De ésos, indica, el que está en el centro del muro es el más importante porque es la representación de Tehuacán y por cada lado hay cuatro escudos que en total suman ocho “y creemos que representan a los pueblos que estaban bajo el dominio de Tehuacán”.

Por último, anuncia que otros trabajos que realizarán en la zona son: determinar las características físicas de los popolocas, analizar la composición de la cal prehispánica de Tehuacán, conocer el tipo de fabricación que usaban para crear ollas e identificar la composición de algunos pigmentos.

Aunque estos tres últimos proyectos serán realizados en conjunto con el Instituto de Investigaciones Nucleares del Estado de México.

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