Destrucción del patrimonio cultural de Mesopotamia por el Estado Islámico: un plan de reconquista.

Destrucción del patrimonio cultural de Mesopotamia por el Estado Islámico: un plan de reconquista.

 

Mosul, 26 de febrero de 2015. Integrantes del Estado Islámico destruyen estatuas en el Museo de Mosul, en Irak, según un video publicado en internet. Foto: Reuters. La Jornada.

Gustavo A. Ramírez Castilla. Exclusiva para la RMA.

El 26 de febrero del año en curso circuló en la prensa internacional un vídeo en donde se observa a un grupo de yihadistas (fundamentalistas islámicos que hacen la guerra santa o yihad contra los infieles), destrozando con marros y taladros magníficas obras de arte de casi 3mil años de antigüedad -así como reproducciones de las mismas-, resguardadas en el Museo de Mosul.[1] Estas obras fueron recuperadas durante las excavaciones de las ciudades arqueológicas de Hatra –Patrimonio Mundial-, y Nínive. El hecho causó consternación mundial. No obstante, apenas una semana antes, el EI (Estado Islámico) incendió la biblioteca central de esa misma ciudad en dónde incineró más de 10,000 libros y 700 manuscritos raros. Desde finales del año pasado el EI ha venido destruyendo reliquias y libros como la Biblioteca Sunni-Musulmana, la bicentenaria Biblioteca del Monasterio de los Padres Dominicos y la Biblioteca Museo de Mosul en Irak.[2]

Un nuevo desastre fue anunciado el sábado 7 de marzo. Esta ocasión con buldócer fueron demolidos el palacio, el templo y la muralla interna de la ciudad de Hatra, de 2mil años de antigüedad, situada a 80 Km al suroeste de Mosul. Y poco antes la ciudad  asiria de Nimrud.[3]

¿A qué obedece esta locura, esta pasión incendiaria y demoledora? ¿Qué sentido tiene, qué mensaje oculto hay en esas atrocidades?

En primer lugar debe recordarse un antecedente estremecedor directamente ligado a estos actos; fue la detonación de los Budas de Bamiyan, Afganistán, en marzo de 2001. La destrucción de los monumentales Budas de 58 y 38m de altura respectivamente, obedecía al plan del gobierno talibán de eliminar todos los iconos pre-islámicos del país.[4] La destrucción del patrimonio arqueológico y artístico de Irak no difiere del anterior, pues al parecer, forma parte de un plan mayor que consiste en terminar un asunto que quedó pendiente desde el 11 de septiembre de 1683. ¿Coincidencia? No lo creo. Cualquier musulmán sabe que en esa fecha fue derrotado el gran Visir Kara Mustafá en Viena, por el emperador Leopold I con ayuda del rey de Polonia Jan Sobieski.[5] Kara Mustafá pretendía crear un gran imperio europeo musulmán con capital en Viena. Esa derrota significó un alto al proceso expansionista iniciado por Mahoma en el siglo VII.  El Islam –cuyo significado es “sumisión” o “sometimiento”, al mandato divino por supuesto- ha resurgido con el devenir del siglo XXI, impulsado por los intereses de países imperialistas que buscaron desestabilizar el éxito económico de algunos países del medio oriente.[6]

 

Demolición de los Budas de Bamiyan, Afganistán, en marzo de 2001. Foto: Kabulpress.org

El plan del estado islámico es, al parecer, completar el proyecto expansionista del Islam, no sólo como una religión; sino como un orden mundial de carácter teocrático, cuyo modelo político es el califato; ya declarado por su autoproclamado califa.[7] Lo que estamos observando es un proceso histórico en plena acción, una conquista, o mejor dicho una reconquista de los territorios islámicos, una vuelta al pasado en la que los métodos de sometimiento que hoy nos horrorizan eran y son la regla. Comparados con la inmolación, el asesinato y decapitación de niños, la mutilación y un sinfín de horrores que comete el EI diariamente; la destrucción del patrimonio cultural pre islámico es cosa secundaria.

Destrucción y muerte no son nada nuevo cuando de someter al otro se trata. Lo que el EI hace ahora en Mesopotamia no es distinto de los que hicieron los españoles de Cortés en Mesoamérica hace casi 500 años, justificado como extirpación de la idolatría e imposición de la verdadera fe; la masacre de Cholula y del Templo Mayor o la demolición de Tenochtitlán cuentan una historia parecida.

Algunos sitios del patrimonio arqueológico y artístico de Irak han sido reconocidos como Patrimonio Mundial por su trascendencia para la humanidad. Fue allí donde se inició el proceso civilizatorio de Eurasia con el surgimiento de la agricultura y la ganadería hace 6mil años, así como la edificación de los primeros asentamientos urbanos. Las milenarias ciudades arqueológicas de Irak fueron protagonistas de esa historia y hoy irónicamente, cuando parecían ser cosa del pasado, vuelven a ser protagonistas de la historia actual; una de destrucción, regresión y muerte. En los siglos venideros, tal vez, los arqueólogos se preguntarán ¿qué ocasionó la hecatombe de esas viejas ciudades en el siglo XXI? Pero a diferencia de nosotros, ellos tendrán una respuesta.

Cabe aclarar que no estoy de acuerdo con lo que está pasando. Únicamente deseo entender por qué y cómo está pasando. Tampoco juzgo los motivos; solo deploro los resultados. También me pregunto por qué la comunidad internacional, en especial la UNESCO y la ONU, han tardado en implementar acciones para proteger los sitios, museos y bibliotecas. La directora general de la UNESCO condenó la destrucción del patrimonio cultural iraquí como “crimen de guerra” y exhortó a la población local así como a los líderes mundiales a hacer todo lo posible para protegerlo[8]; pero no mencionó acciones concretas de protección con base en la Convención para la Protección de los Bienes Culturales en caso de Conflicto Armado y el Reglamento para la aplicación de la Convención 1954, también conocida como Convención de la Haya. Leyendo atentamente la Convención puede observarse que es una declaración de buena fe entre las partes en conflicto de no dañar sus respectivos bienes culturales, cuando un territorio es ocupado por un tercero en un conflicto internacional o cuando el conflicto surge con un grupo local, con el cual se pueden negociar acuerdos. Pero el caso en cuestión es muy diferente; de lo que aquí se trata es de un asunto de credo, en donde los bienes culturales pre islámicos son el objetivo. Es decir, el mandato de eliminar todos aquellos objetos que son o fueron objetos de veneración distintos de la exclusividad que establece el Islam hacia Dios y al Profeta, es un acto piadoso de fe y obediencia. En el video que atestigua la destrucción en el Museo de Mosul, un miembro del EI afirma que “son ídolos que la gentes adoró en siglos pasados en lugar de a Mahoma”, "El profeta [Mahoma] nos ordenó deshacernos de las estatuas y las reliquias".[9] Se trata de una sistemática limpieza cultural que no tolera ninguna expresión diferente sea pasada o presente. Esto puede parecer una locura; pero ¿acaso no piden lo mismo algunas religiones protestantes intolerantes a la veneración de imágenes o santos? La exclusividad es un tema medular cuando de religión o política se trata. Y el Islam abarca ambas.

La Convención de la Haya no contempla la intervención de cascos azules, sino la asesoría, traslado o refugio de los bienes culturales en peligro.[10] Eso explica por qué la ONU no ha sido más proactiva. Cabría esperar entonces que sea el propio gobierno iraquí el que tome las acciones pertinentes; situación que se ve lejana ante la tremenda crisis humanitaria que afronta.

La erradicación de cualquier huella de la existencia de otros antes que nosotros es una acción cotidiana por todas partes del mundo, no únicamente por razones políticas o religiosas; sino también por motivos económicos, de lucimiento personal, por miedo o por simple diversión. No es necesario mirar tan lejos, aquí mismo en nuestro país sucede. El acto en sí mismo denota un desprecio por lo anterior, es la negación del otro, de lo diferente o extraño. Es un acto egoísta que busca la prevalencia de quien lo hace, de una única idea, de una sola identidad o proyecto con un único propósito: imponer mi voluntad sobre los otros.

Así las cosas, puede esperarse que en las próximas semanas el EI continúe demoliendo e incinerando monumentos, obras de arte y bibliotecas hasta que no quede “piedra sobre piedra” ni un verso que a su ojos contraríe sus convicciones. Y peor aún, la destrucción masiva de monumentos, libros y obras de arte podría extenderse a todos aquellos países en que grupos simpatizantes han jurado lealtad al EI tanto en el norte de África como en la península arábiga.

08/03/2015.



[1] El Estado Islámico difunde un vídeo donde destruye estatuas milenarias. http://internacional.elpais.com/internacional/2015/02/26/actualidad...

[2] ISIS burn 10,000 books and more than 700 rare manuscripts as they destroy library in Mosul in latest attack on civilisation and culture : http://www.dailymail.co.uk/news/article-2968281/ISIS-burn-10-000-bo... 

[3] Irak acusa al Estado Islámico de destruir otra ciudad milenaria. http://remarq.ning.com/profiles/blogs/irak-acusa-al-estado-islamico....

 

[4] Disputes damage hopes of rebuilding Afghanistan’s Bamiyan Buddhas. http://www.theguardian.com/world/2015/jan/10/rebuild-bamiyan-buddha....

 

[7] Estado Islámico advierte sobre expansión a otros países: http://www.eluniversal.com.mx/el-mundo/2014/estado-islamico-adviert....

 

[8] La Directora General de la UNESCO condena la destrucción del sitio arqueológico de Nimrud, en Iraq: http://www.unesco.org/new/es/media-services/single-view/news/unesco....

[9] Estado Islámico arrasa con el patrimonio arqueológico: http://remarq.ning.com/profiles/blogs/estado-islamico-arrasa-con-el....

[10] Convención para la Protección de los Bienes Culturales en caso de Conflicto Armado y Reglamento para la aplicación de la Convención 1954: http://portal.unesco.org/es/ev.php-URL_ID=13637&URL_DO=DO_TOPIC....

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