CONTEXTO 

EL HOMBRE -gnomón zoológico-, recientemente editado por EDITORIAL UTOPÍAS, 

Provisional

Como comentario y a modo de resumen y contexto (muy superficial, por cierto), puedo decirles que desde el mismo, se trata de aplicar la perspectiva surgida del análisis de las ancestrales prácticas gnomónicas evidenciadas tras el detenido estudio e interpretación cosmológica de los sitios arqueológicos en general, y especialmente de la ubicación espacial de los monumentos, menhires y estelas.

 

Perspectiva esta, que  iniciada por el Dr PEREZ ENRIQUEZ en STONEHENGE y la REGIÓN OLMECA-MAYA, se verifica también en los estudios realizados por la Dra María Cristina PINEDA de CARÍAS en COPÁN RUINAS, y se consolida totalmente al comprobar que han existido experiencias gnomónicas comunes entre pueblos y culturas tan diferentes como distantes, algunas de ellas, históricamente registradas, como es el caso citado en la obra ASAMBLEA DE LAS MUJERES de ARISTÓFANES, el del REYNO de LASCH en la los relatos de viaje del navegante Marco POLO o los testimonios reunidos en el trabajo sobre la lengua y costumbres mapuches, LA PATAGONIA PIENSA, de Juán BENIGAR.

También en trabajos como el encarado por el conocido astrofísico Carl SAGÀN“EL VIENTO LEVANTA POLVO”(*Carl Sagan, A Demon Haunted World; Science as a Candle in the Dark. Trad.) donde si bien el autor se circunscribe a reivindicar la ciencia como un sistema metodológico de verdades donde las leyes y las fuerzas de la naturaleza, ¡¡¡y no los dioses!!!, son los responsables del orden y existencia del mundo, no obstante, se estudia detalladamente el método de rastreo y caza de los bosquimanos y se concluye en que los bosquimanos contaban con un calendario astronómico(gnomónico para nosotros) en su mente y la metodología por ellos empleada es esencialmente idéntica a la empleada por los astrónomos/astrofísicos para analizar los cráteres dejados por el impacto de asteroides y planetoides

 

Esta perspectiva gnomónica, también se refuerza al abordar los mitos clásicos de JANO y PROMETEO, o en laCREACIÓN TEHUELCHE y el epew  MAPUCHE.

Pero lo más revelador de esta perspectiva gnomónica, surge de aplicarla sistemáticamente al proceso de la evolución humana, especialmente en lo concerniente a la encefalización y al crecimiento alométrico diferenciado de las áreas cerebrales a partir de concluir que:

EL HOMBRE, es un gnomon zoológico, vertical y ambulante, el cual, por su carácter de homo fáber, se reproduce de cuerpo entero a/sí y fuera de/sí, primero con un palo, lanza o poste, luego con un menhir y finalmente concluye en la estela gnomónica antropomorfa.

 

De esa manera, en ese reproducirse a/sí, fuera de/sí, el gnomon exterior se instala como prótesis, con la cual comienza una inevitable relación dialéctica en la que el sujeto se toma como su propio objeto en tanto se vincula con el cosmos, de manera tal que va más allá de su propio cuerpo y lo hace a través del gnomon exterior, como cuerpo material no biológico y protético que finalmente se extenderá y convertirá en su propio medio ambiente urbano en el cual, el Sol, quedará relativamente negado y sursumido, como el SER.

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Comentario

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Comentario de Fernando Cruz el agosto 20, 2014 a las 4:00pm

Hola Rubén Calvino, enhorabuena y felicidades por tu libro EL HOMBRE-gnomon zoológico. Gracias por compartir esta información, te deseo éxito en su distribución y en todo tu trabajo que es muy interesante. Me cuento entre los que mucho tenemos por aprender del ser humano y su entorno.

Un abrazo

Tku amigo de siempre

Fernando Cruz

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