El sindicato de investigadores y docentes del INAH en la encrucijada

El sindicato de investigadores y docentes del INAH; en la encrucijada

Gustavo A. Ramírez Castilla

Centro INAH Tamaulipas

 

Imagen: Sindicato Forte. Tomada de sindicato HBC. http://sindicatohbc.webnode.cl

 

Por segunda vez consecutiva el sindicato de investigadores y docentes del INAH (DII-IA-1) carece de planillas para formar el Comité que dirigirá sus acciones en el siguiente periodo. Lo que parecería un tema trivial no lo es en absoluto; por lo que debemos reflexionar acerca de las situaciones que nos han llevado a este punto, lo que significan y el impacto que pueden tener para el gremio en los próximos años.

A inicios del  2010 se convocó a la formación de planillas para formar el Comité Sindical, inscribiéndose dos planillas, mismas que renunciaron a su participación tras denunciarse una manipulación del registro por parte de dos de los miembros de la comisión electoral. Dicha comisión fue destituida en un pleno de delegados, pero el proceso ya no pudo salvarse. Dado que en la nueva convocatoria no se registraron planillas, se optó por la candidatura individual para cada una de las carteras. En ese proceso, se registraron algunos candidatos individuales además de una planilla encabezada por el Hist. Felipe Echenique March. La impugnación que hiciera la Mtra. Aldir a la participación de Echenique ganó para este las simpatías de los asistentes, arrasando la votación a su favor que, para ajustarse al proceso establecido, se votó de manera individual. Todo eso sucedió en el contexto de disolución de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro debido entre otras cosas a los conflictos al interior de su sindicato. Esa situación hacía que la problemática surgida al interior de la DII-IA-1 fuera más delicada; se tenía que evitar que el gobierno federal tomara como pretexto nuestro conflicto para desintegrar también al INAH. Finalmente el comité se formó y el sindicato tomó su curso. Echenique está llegando al final de su gestión desgastado, harto de las confrontaciones y de la falta de acuerdos y resultados. Cuando fue electo como Secretario General del Comité Sindical era visto como alguien que pondría contra la pared a Alfonso de Maria y Campos; pero está visto que las estrategias de presión como las manifestaciones, el desconocimiento a De Maria como director general así como el rechazo de toda propuesta surgida de sus instancias, no fueron operativas. Esto sólo condujo a un mayor divisionismo del INAH y al mayor debilitamiento del sindicato a quien la autoridad ya no tomó en cuenta. Sólo como comparación, el sindicato de Administrativos, Técnicos y Manuales del INAH, fue capaz de sentar al director general en varias ocasiones y hasta altas horas de la noche en su local, para negociar sus demandas. Esto jamás se vio en el nuestro.

Para este nuevo proceso electoral las cosas van de mal en peor, el desencanto es total; porque ahora no se registró ni una planilla, ni en la primera ni en la segunda convocatorias. Esto ha conducido a la comisión electoral a emitir una nueva convocatoria para el registro de candidaturas auto propuestas, misma que vence el próximo 15 de marzo del año en curso. La gran incógnita es si habrá quienes ahora de manera individual estén dispuestos a participar. Este proceso aunque necesario, entraña sin embargo un enorme riesgo: la falta de acuerdo por diferencias ideológicas o de especialidades entre los miembros elegidos individualmente a cada cartera.

Pero, más importante aún,  ¿qué interpretación puede darse a la falta de participación para constituir el nuevo comité sindical? Mis indagaciones muestran tres principales causas: desinterés, egoísmo y temor. Todo ello derivado de un paulatino pero constante desgaste de la organización sindical que en pocos lustros ha dejado perder algunos logros y prestaciones, ha mostrado poco interés en el tema laboral para concentrarse en la defensa de la materia de trabajo, ha sido incapaz de superar las estrategias de negociación de la autoridad, entre otros aspectos.

Entre los colegas que cuentan ya con una experiencia ganada en el ámbito sindical hay el sentimiento de haber cumplido con su parte de la tarea en su momento pero; por otra parte, también el reglamento impone limitaciones -cuyo sentido es entendible ante ciertos abusos del pasado-; pero que definitivamente están mermando la estructura sindical que así, no puede aprovechar la experiencia de exsecretarios que repitan en diferentes carteras, y la no reelección del secretario general,  que impide que quienes demostraron efectividad, puedan volver a  aportar en beneficio del gremio. Tema delicado, pero que debe, a mi parecer, revisarse seriamente; dejando siempre la posibilidad de que la asamblea general, el órgano soberano, remueva a los elementos incompetentes.

Entre los miembros jóvenes o de reciente ingreso impera el desinterés. Se asume que si se concursó una plaza era para hacer investigación y no política. El sindicato es visto por algunos como un organismo dedicado al “charrismo”, la grilla, a la protección de holgazanes y aviadores. Y que involucrarse en el comité o las asambleas conlleva al desprestigio y la descalificación. El tedioso formato de plenos y asambleas, la “mucha plática y poca acción”, también los ahuyentan.

Entre los miembros más participativos se percibe también tanto temor como egoísmo. Temor ante la posibilidad de perder estímulos o compensaciones ya sea por la imposibilidad de hacer en tiempo y forma los trámites correspondientes o por represalias. Egoísmo porque algunos consideran que son más importantes sus actividades académicas que el servicio al gremio. Todo lo cual sin duda es en parte cierto y justificado. No obstante; considero que hay otras razones que deben tomarse en cuenta como factores primordiales en el desinterés por conformar un comité: la desorganización del sindicato, la falta de un proyecto, de sistematización y de estrategias de acción política, la falta de comunicación y actividades que estimulen la participación, el rencor por actitudes del pasado, la exclusión y centralismo en la toma de desiciones, falta de liderazgo pero, principalmente, la falta de resultados palpables de logros sindicales recientes en materia laboral, que no en la defensa de los monumentos donde sí se ha hecho.

El panorama descrito no es reciente, por eso es también más preocupante. La carencia de un comité bien estructurado, con liderazgo y el apoyo mayoritario de la base, puede conducirnos a un mayor debilitamiento sindical, a la pérdida de otras prestaciones y al desaprovechamiento de las oportunidades que ofrece el momento político nacional. Es por ello necesario un acto de conciencia entre los agremiados que, haciendo a un lado las rencillas o los temores se dispongan a ofrecer su capacidad y experiencia en la conducción y reorganización del sindicato.

Es necesaria también la definición de una idea central, de un proyecto que oriente las acciones del conjunto para alcanzar los resultados esperados. Es necesaria la capacitación y entrenamiento de nuevos cuadros preparados en la negociación, dirigencia, organización y administración sindical. Hasta ahora todo lo anterior se ha hecho de manera lírica y personal; con mucha inteligencia y buena intención, pero sin adiestramiento ni disciplina, lo que nos ha llevado a la situación actual.

Una buena manera de iniciar es recordando cuál es el objeto y espíritu de toda organización sindical. Al respecto la Enciclopedia Hispánica (2000) refiere lo siguiente:

“El término  sindicato>> procede del latín syndicus, que significa  delegado de una ciudad>>. En el francés medieval, syndic  pasó a designar al representante de una comunidad determinada. Con la revolución industrial, las uniones de trabajadores adoptaron el nombre de sindicatos.

El sindicato es la asociación de trabajadores de un determinado sector económico para obtener mediante la acción colectiva, mejoras en el salario, en las condiciones de trabajo, en la seguridad, en el status político y social.”

Me pregunto, ¿el sindicato de investigadores y docentes del INAH se ha orientado por esos preceptos? ¿Ha conseguido para sí y sus agremiados, mejoras en las condiciones de trabajo, seguridad, y el estatus político y social? Y me temo que la respuesta es no, o casi no. Lo anterior se debe -como lo he señalado en diferentes ocasiones-, a que la acción política ha estado orientada principalmente a la defensa de la materia de trabajo, es decir, hacia los monumentos arqueológicos e históricos, la legislación, el apoyo a comunidades indígenas, organizaciones sociales, otros sindicatos y sus problemas, etc. Es decir; el sindicato se ha vuelto una alternativa para desarrollar actividades o activismo político que no son posibles dentro del centro de trabajo. Lo anterior puede explicarse parcialmente porque gradualmente la política cultural y educativa en México se decantó hacia intereses comerciales que han puesto en riesgo al patrimonio cultural, los monumentos y a las comunidades indígenas, entre otros; obligando al sindicato a invertir tiempo y esfuerzos en su defensa; en hacer lo que el INAH dejó de hacer y en denunciar a funcionarios del propio INAH que se convirtieron enemigos y agentes de destrucción del patrimonio que estaban obligados a salvaguardar. Eso también sucedía hace mucho tiempo, sólo que entonces autoridades del INAH y sus sindicatos actuaban como uno sólo en su defensa. Ahora estamos divididos.

Nuestro sindicato se ha debilitado en gran medida porque los agremiados sentimos que este se preocupa más por los monumentos que por los trabajadores. Muchos monumentos han sido salvados, como Teotihuacán, de las malas políticas del gobierno. Pero,  ¿cuantos investigadores están hoy sumidos en el abandono, la decepción, la depresión por una institución y un sindicato que no los toma en cuenta? ¿Cuántos están pasando por el acoso laboral, la carencia de recursos, problemas con autoridades, demandas injustificadas, exclusión de la toma de decisiones, indiferencia, falta de capacitación o actualización, inseguridad, amenazas, peligro de secuestro, problemas de salud y familiares, sin que su sindicato se ocupe de brindarles orientación, defensa o apoyo? Un sindicato que cuida a sus agremiados, que los defiende y proyecta, seguro conseguirá más logros en la defensa de la materia de trabajo.

Los problemas que deberá enfrentar el nuevo comité son desafiantes; no obstante hoy se tiene, sin duda, un mejor panorama que el que enfrentaron los comités anteriores para reorganizar y fortalecer el sindicato: un director general respetuoso y accesible. Un escenario político nacional que apenas se está bosquejando; en donde la reforma educativa es medular, pero también la desarticulación de los sindicatos poderosos y corruptos, condición de la que el nuestro, por fortuna, está exento. La detención de la Mtra. Elba Esther Gordillo y su separación de la dirigencia del SNTE, brinda la oportunidad de fortalecer y trasparentar las relaciones con la Sección 10, a la cual pertenecemos.

El sindicato de investigadores y docentes del INAH es una organización democrática de la que formamos parte más de 800 agremiados. Este debe transformarse en una comunidad de apoyo mutuo, solidaridad y compañerismo que brinde oportunidades de desarrollo profesional, laboral y familiar; de proyección académica, política y social de común acuerdo con las autoridades del Instituto. Ello requiere del trabajo altruista, comprometido,  con vocación de servicio que todos deberíamos estar dispuestos a brindar a nuestros compañeros en reciprocidad al servicio recibido. El sindicato es la plataforma que permite la integración de nuevos trabajadores al Instituto, conviniendo con la autoridad las condiciones para que este se dé. Tan sólo por ello su existencia, permanencia y mejora son de vital importancia para nosotros.

El divisionismo entre autoridades y trabajadores debe terminar. El INAH es uno sólo constituido por ambas partes, mismas que se deben respeto y reconocimiento. Sólo con la colaboración solidaria de ambas podremos alcanzar los objetivos institucionales y personales.

Hoy necesitamos un sindicato renovado; pero que vuelva la mirada a los aspectos fundamentales de la organización, que tenga como centro de sus estrategias al trabajador. La base de agremiados es muy amplia; por lo mismo plena de talentos y capacidades. Todos hemos sido beneficiados en una u otra manera del trabajo realizado por los comités anteriores desde su fundación, y es por ello que también debemos retribuir a la comunidad con nuestro trabajo; llegado el momento.  Participar en el comité sindical no es un privilegio, sino un derecho y una obligación. Es por ello que creo que la participación para esta ocasión debería ser amplia. Espero también que la base, que es el gran elector, seleccione a los más capaces y comprometidos, acorde a las necesidades de los tiempos que vivimos. El futuro de nuestro sindicato, pero también del INAH, depende en gran medida de ello.

 

01/03/2013.

 

 

 

 

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