GRAVE LO QUE SUCEDE EN LA FACULTAD DE ANTROPOLOGIA DE LA UADY

Alfredo Barrera Rubio, víctima de “jubilación selectiva”

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Entregó más de 30 años de su vida a la UADY

Alfredo Barrera Rubio, destacado arqueólogo y profesor fundador de la Facultad de Antropología de la Universidad Autónoma de Yucatán, denunció ayer haber sido objeto de una jubilación unilateral, a pesar de que nunca solicitó ese beneficio.
Su caso, vale la pena apuntarlo, no es el único en esa facultad donde varios catedráticos, de reconocida trayectoria, son objeto de persecución por razones aún no explicadas.
También aseveró que hasta ahora se le ha negado el derecho constitucional de una audiencia con el rector de la UADY para abordar el asunto e ignora los motivos de esa cerrazón, ya que en los 31 años de docente siempre cumplió con todas las normas, ha dado su tiempo en otras actividades sin cobrar un solo centavo y no tiene ningún reporte negativo en su expediente académico.
El experimentado arqueólogo relató que tal parece que la actual directora de la Facultad de Antropología, Genny Negreo Sierra, tiene algo personal con él, pero desconoce los motivos y asimismo le extraña que el rector Alfredo Dájer Abimerhi haya avalado las acciones en su contra y todavía peor, que a dos meses de que solicitó audiencia hasta ahora no lo ha recibido.
En amplia entrevista, el también ex director en Yucatán del Instituto Nacional de Antropología e Historia, relató que fue miembro de la tercera generación de los egresados de la entonces Escuela de Antropología, hoy convertida en Facultad, cuando el director era Alfredo Barrera Vásquez.
Recordó que desde que era estudiante en 1973 tuvo la inquietud de que la escuela tuviera un órgano de información especializado y fundó lo que se llamó Boletín de la Escuela de Ciencias Antropológicas de la UADY que tuvo una duración de 22 años con más de 120 números publicados.
Después –continuó—, se convirtió en el órgano oficial de la hoy Facultad de Ciencias Antropológicas y lo hice por servicio, sin ningún cobro por el trabajo, pues el objetivo era difundir información por el arraigo que he tenido con la Facultad desde su fundación y que hasta cierto punto me siento su fundador.
Relató que posteriormente comenzó a dar clases como pasante y por la escasez de docentes impartió incluso clases de fotografía y topografía.
—Más adelante fui Consejero Maestro de la facultad, luego Secretario Académico, Coordinador de la Sección de Arqueología, hasta que en 1980 tuve la oportunidad de concursar por una plaza en el INAH. Renuncié a mi tiempo completo en la Universidad pero no me desligué de la facultad y seguí trabajando por horas como docente hasta el año pasado, con dos grupos.
Hizo notar que continuó de igual forma con su trabajo voluntario con la revista y su colaboración con la Facultad “y siempre he tenido el interés porque se mejore integralmente y que tengan una buena preparación los egresados; incluso cuando fui director de la INAH, firmamos un convenio de colaboración con la UADY, a través de la Facultad de Ciencias Antropológicas, así como con la Facultad de Arquitectura, el cual todavía está vigente”.

Comienzan los problemas

El prestigiado investigador continuó: “Seguimos con la revista y hubo una interrupción de tres años, de 1999 a 2011, pero luego me vuelve a llamar el entonces director de la Facultad, Francisco Fernández Repetto, y me da la encomienda de sacar nuevamente la revista, pero ya con el nombre de “Temas Antropológicos” con la que llevamos 11 años.
“Sin embargo, al año y medio de cumplir 30 años como docente de la Facultad, tuve la inquietud de ver si podía tener media jubilación para no desligarme de mi actividad de maestro y de sacar la revista, entre otras actividades, porque nunca he pensado desligarme, y solicité entonces información sobre el tema a la secretaría administrativa, Aremy Mendiburu, y a partir de esta solicitud de información que hago a la dirección de la Facultad empezaron mis problemas”.
Barrera Rubio precisó que hasta la presente fecha no ha tenido ninguna mala relación con la dirección de la Facultad, ni expedientes con notas negativas.
“Pero a partir de que di pie de pensar en mi retiro, me citaron a una reunión con la secretaria académica, Guadalupe Cámara Gutiérrez, y en esa reunión me dijo que de acuerdo con las encuestas que se hacen a los estudiantes, no tenía un buen desempeño académico docente y que automáticamente la UADY me iba a jubilar.
“Yo le dije que hasta donde yo tengo conocimiento, mis reportes están dentro de lo aceptable y no he tenido ninguna nota negativa en ese aspecto, además de que las encuestas no están en el reglamento y se hacen simplemente por la dirección, por las autoridades, pero no es un método o procedimiento que esté en el reglamento de que ese tipo de encuestas tengan alguna consecuencia para el retiro del trabajador”.
Sostuvo que la propia directora de la Facultad, Genny Negroe Sierra, lo llamó posteriormente para decirle que su desempeño no había sido el adecuado y que la Universidad automáticamente me iban a aplicar un reglamento para jubilarme, que porque cuando uno cumple 30 años y no se jubila, la UADY tiene la facultad para ello, pese a que yo desde el principio en una entrevista le dije que no me quería jubilar.
—Sin hacerme caso ella me dijo que mi jubilación iba a ser efectiva en diciembre de 2010 o a principios de 2011. Sin embargo, empecé a averiguar qué tan cierto era esa decisión y fui a Recursos Humanos y me dijeron que esta jubilación no es automática, que además, para que proceda, la solicitud viene de los directores; entonces quedó claro que fue una iniciativa de la directora Genny Negroe y no como ella decía, que la UADY automáticamente lo iba a aplicar.

Ofreció opciones

Barrera Rubio expuso:

—Me movilicé y averigüé por todos lados, aunque en este período no hablé con el rector y aparentemente se frenó el procedimiento y se mantuvo la situación en “stand bay”, hasta el año pasado.
Tuve pláticas con el señor Manuel Escofiié, de Recursos Humanos, y me señaló que la directora había argumentado que yo estaba de acuerdo con mi jubilación y que había hecho la solicitud respectiva; le dije que no era cierto y me preguntó qué era lo que quería. Le dije que era continuar dando clases y que si no se podía en la Facultad de Ciencias Antropológicas, porque ella no quiere que esté en la Facultad, pues que me diera otra opción y pensé entonces en la Unidad de Ciencias Sociales y el Hideyo Noguchi.
Así quedó esta etapa y continué dando clases en la Facultad; transcurrió el tiempo y aparentemente se frenó el procedimiento de mi jubilación y supe que mandaron mi expediente al Hideyo Noguchi e incluso me habló el coordinador, a quien le expliqué lo que estaba sucediendo.
En junio del año pasado vino el período de reelección en el cambio de director en la Facultad y favoreció a Genny Negroe. Posteriormente, entre las pláticas que tuve con el delegado sindical, éste me dijo que yo había aceptado que si ella se reelegía yo iba a pedir mi solicitud voluntaria de jubilación, lo que fue totalmente falso.
Le hice ver que había platicado con los responsables de Recursos Humanos y que yo tenía otras alternativas, como la opción de dar clases en el Hideyo Noguchi. Me dijo que lo tenía que aprobar el jefe de la Unidad Médica, Jorge Zavala.
Señaló que el coordinador de la Unidad de Ciencias Sociales dijo estar de acuerdo y le dieron planes de trabajo. Enseguida notificó el caso al responsable de Recursos Humanos, Manuel Escoffié, para decirle que había sido aceptado y como respuesta le dijeron que no era un cambio de adscripción, sino una comisión que da la directora y que pensaba que en tres días se iba a resolver.

Pidió audiencia con el rector desde noviembre pasado

—Como fue pasando el tiempo y no había respuesta, hablé incluso con Jorge Zavala, quien me dijo que estaba en disposición de aceptar, pero que la directora (Genny Negroe) no quería y según pude averiguar con el coordinador de la Unidad de Ciencias Sociales, insistió en que la única opción para mí era la jubilación.
Me di cuenta que las puertas se me fueron cerrando y prácticamente como a los tres días, me notificaron por el Departamento Jurídico del área laboral de la Universidad de que a partir del dos de enero de este año yo ya estaba jubilado.
El arqueólogo Barrera Rubio reconoció que existe la cláusula de la jubilación, pero no es automática “y desde mi punto de vista como trabajador, no sé cómo pudo firmarlo el sindicato, pues esa cláusula está en el convenio de prestaciones laborales entre APAUADY y la Rectoría y señala que si un trabajador ha cumplido 30 años y no se jubila, la Universidad tiene la opción de poder jubilarlo, pero no en forma automática, y tampoco señala ninguna causal; eso es un arma de dos filos, pues por cualquier política adversa a alguna autoridad, se aplica entonces esa cláusula y ya.
Aseveró que recibió el oficio bajo protesta recalcando que estaba inconforme con esa notificación, “porque se me aplicó selectivamente, en contra de mi voluntad sin ningún sustento académico u objetivo”.
Como ya no tenía prácticamente alguna salida –observó—, pedí una cita con el rector de la UADY desde noviembre pasado y hasta ahorita no he tenido respuesta.
Dijo que precisamente ayer martes acudió a las oficinas de la rectoría para a ver si había alguna respuesta y no encontró nada.
Recordó que el pasado 15 de diciembre fue cuando le notificaron y día después entregó un escrito ratificando su solicitud de audiencia y explicando en síntesis todo lo acontecido.
—Señalé que si bien este artículo se me aplicó, fue de manera selectiva y además señalé que en todos los reglamentos, en base a mi experiencia de director por 12 años del Centro INAH, se usa un criterio y este criterio es para que las normas estén al servicio del hombre y no al revés, que el hombre esté al servicio de las normas. En ese sentido, apelaba a su humanismo (del rector) para poder tener una audiencia y buscar una solución satisfactoria a este asunto. Sin embargo, hasta ahora no he tenido ninguna respuesta, me siguen dando largas.
El entrevistado también señaló que su jubilación abrupta en contra de su voluntad afecta a terceros, ya que para este año lo tenían programado como docente y así aparece en la propia página de la Facultad, y ni siquiera tuvieron la cortesía para decirle con anticipación que estaba en camino su jubilación, “porque esto lo averigüé por la vía oral y nunca me lo dijeron por la vía oficial y eso me afecta como trabajador”.
—Debí haber sido notificado con anticipación de los hechos y tampoco respetaron el supuesto acuerdo que en todo caso me iban a dar la oportunidad de que me iba a retirar voluntariamente, lo que tampoco hubiese aceptado.
Fue una jubilación a la fuerza, en contra de su voluntad, me torearon y yo hice lo que ellos me indicaron; creí en las palabras que ellos me decían y todo fue una simulación, resaltó.

Derecho constitucional

—He sido tolerante en este aspecto, yo tengo el derecho de audiencia y eso es constitucional; además, yo estoy asesorando a varios muchachos y con mi salida quedan al aire. Ellos están preocupados porque resultan también afectados.
El fundador de la Facultad reiteró:
—Es triste que después de más de 30 años se trate a un trabajador de esta forma, cuando no tengo un expediente negativo, he dedicado gran parte de mi vida a un trabajo voluntario, como es la edición de la revista para prestigio de la Universidad y de la facultad en particular…
Fue evidente que la intención era erradicarme totalmente de la Universidad, pero lo que sí puedo decir es que por parte de los alumnos ha habido solidaridad y enviaron incluso una carta al rector a través del representante de la Sociedad de Alumnos, y también muchos de mis colegas saben de mi situación y no ven con bien esta actitud de parte de la Dirección de la Facultad y de la Rectoría, pues las formas como decidieron mi jubilación no tienen ningún sustento académico, porque no tenía ningún pleito con nadie y no le he hecho nada a nadie.
Estoy apelando a una audiencia con el Rector, a su humanismo para que me escuche y que yo pueda platearle mi problema, porque yo no encuentro ninguna razón por la que me quieran erradicar, cuando no he solicitado mi jubilación y en consecuencia no hay ninguna justificación académica. Si no me quiere la directora de esa Facultad, yo di otra opción, pero aquí todo parece indicar que es una persecución en mi contra e ignoro las causas, concluyó.
(Rafael Mis Cobá)

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Comentario

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Comentario de Víctor Manuel Herrera el junio 5, 2013 a las 11:14pm

Es una pena que sucedan este tipo de abusos en una universidad del país.

Genny Negroe nos averguenza, no solo a los yucatecos sino a todos los mexicanos.

Comentario de Eve Goujon el febrero 5, 2012 a las 1:56pm

Situación lamentable...existen grandes lagunas, en los reglamentos y leyes en relación con este tópico, en casi todas les universidadespúblicas del país...suerte colega.

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