Las culturas del Golfo fueron interlocutoras de Teotihuacán y no sus subordinadas.

CULTURAS DEL GOLFO DEBEN SER CONSIDERADAS DE GRAN IMPORTANCIA

Martes, 03 de Diciembre de 2013

****Investigaciones realizadas en los últimos años han determinado que estas civilizaciones fueron interlocutoras de los teotihuacanos y no sus subordinadas

****En la región de Veracruz se realizó la primera arquitectura monumental y desarrolló el juego de pelota que impactó a las grandes ciudades de Mesoamericanas

Un equipo de arqueólogos hizo un llamado para que las civilizaciones prehispánicas que florecieron hace más de un milenio en el estado de Veracruz dejen de ser consideradas como de segundo orden, pues sus recientes investigaciones han arrojado que estas culturas del Golfo fueron interlocutoras de Teotihuacán y no sus subordinadas, tal como se pensaba anteriormente.

Los estudios realizados durante los últimos años en Veracruz dieron como resultado el libro Culturas del Golfo, coeditado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en colaboración con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y la editorial Jaca-Book y cuenta con la colaboración de los arqueólogos Sara Ladrón de Guevara, Annick Daneels, Roberto Lunagómez, Yamile Lira y Lourdes Budar.

La arqueóloga Annick Daneels señaló que Culturas del Golfo es un libro oportuno y necesario que está dirigido a un gran público, pues los últimos estudios generales sobre la región datan de 1960. “Las civilizaciones que florecieron en Veracruz deben ser vistas desde dentro, porque muchas veces se trata de explicar a partir de centros muy importantes y la costa del Golfo queda perdida después de lo Olmeca”.

“Desde el inicio es evidente el impacto que tuvieron las culturas del Golfo en Mesoamérica. Todos reconocen la cultura Olmeca, muchas veces considerada como madre del formativo. Sin embargo, el fenómeno epi-olmeca ha sido muy poco estudiado y es muy importante que se conozca. Es el área del Istmo y del Golfo donde se difunde la arquitectura monumental, donde surge la primera escritura y se populariza el juego de pelota. Todos eso va a impactar en Mesoamérica y no se puede imaginar Teotihuacán, Tikal o Monte Albán sin esos elementos”, agregó la arqueóloga.

La especialista de origen belga añadió que las civilizaciones que florecieron durante el periodo Clásico (300 al 900 d.C.) en Veracruz mantuvieron intercomunicación con Teotihuacán y le vendieron algodón, cacao, sal y plumas. Además, se han descubierto elementos teotihuacanos en la Costa del Golfo y no es que estén retomando el modelo teotihuacano, sino que tienen su carácter propio.

“Es fascinante que cuando cae Teotihuacán, lo que se distribuye en lo que era la esfera de influencia teotihuacana son los yugos, hachas, palmas y estilos de volutas del Golfo”, indicó.

La arqueóloga dijo que este libro también tiene como finalidad poner en claro que no se puede englobar en el Totonacapan a todas las culturas del Golfo, como antes se planteaba. “Los especialistas están de acuerdo en que no toda la Costa del Golfo es Totonaca, pero no sabe a ciencia cierta quiénes fueron lo que habitaron la región”.

“Unas hipótesis plantean que eran grupos mayoides y la otra propone que la elite era mixe zoqueana. Hay bastante evidencia arqueológica, lingüística y epigráfica, que señalan el fenómeno epi-olmeca y eso se puede interpretar como un idioma zoqueano o por lo menos protozoqueano”, agregó.

Annick Daneels expresó que en el libro se describe sobre la diferencia entre la religión de Estado (con yugo, hachas, palmas, decapitación, volutas), con la religión popular asociado a las figurillas de barro.

“Los registros que se tienen de lo que era la religión de estado en la Costa del Golfo, es algo que no se tiene en ningún otro lado de Mesoamérica. Las figurillas de barro normalmente se registran en el ámbito doméstico, pero en Veracruz, encontramos figurillas en ofrendas de dedicación, en pirámides, en palacios, en canchas de pelota, en altares, en grandes ámbitos de decisión popular y política”, explicó la arqueóloga.

Annick Daneels agregó que en el Centro de Veracruz había un balance que se generaba dentro de una sociedad en la que convivían la religión de Estado y la popular, las cuales se juntaban para tomar decisiones.

La abundancia en la región permitió que la población no necesitara de un sistema administrativo que organizara el trabajo y redistribuyera los alimentos. “Les alcanzaba la comida, y no necesitaban un jefe que les dijera cuándo sembrar; a diferencia del sur que tenían problemas con los grandes ríos y el norte con los huracanes. El centro estaba libre de grandes catástrofes y había mucho potencial para vivir sin tener que hacerle caso a un gobierno”, destacó.

El mecanismo de control que encontró la elite fue el juego de pelota y lo integraron a un ritual que sólo los gobernantes podían hacer. Con el ritual se comunicaban con los dioses, aseguraban las buenas cosechas y la buena voluntad de las divinidades. Eso explica porqué no hay grandes ciudades y porque no había una concentración del poder que lograron otras ciudades de Mesoamérica.

“En las culturas del Golfo hay un poder más pequeño y negociado entre la población en general que tiene sus cultos particulares que están representados en las figurillas y el gobierno que tiene su religión con yugo, hachas, palmas, decapitación, volutas”, concluyó Annick Daneels.

Fuente: INAH

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