¿Por qué la arqueología necesita divorciarse de la antropología?


¿Por qué la arqueología necesita divorciarse de la antropología?


Por PHIL OCTETES* **

¿Un divorcio? ¿En serio?

¿Por qué después de más de un siglo como parte de una disciplina con cuatro campos podría la arqueología en América del Norte sentir que no tiene otra opción más que buscar una separación formal y permanente de los  otros campos de la antropología? (Para quien no esté familiarizado con la disciplina de la antropología, se divide en cuatro campos: antropología cultural y arqueología – los dos más grandes – además de antropología biológica y el campo de la antropología lingüística siempre sub-representado). Esta solicitud está profundamente arraigada en la manera en que los campos han surgido, lo que se les enseña y tal vez lo más importante es donde cada uno ve su futuro.

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En una infografía de Huffington Post sobre por qué las parejas se divorcian, basado en una encuesta de la firma de abogados Slater y Gordon, las razones que se aplican a las relaciones humanas también parecen aplicables a lo ocurrido en la antropología a lo largo de mi carrera. En la parte superior de la lista, razón 1 es “Infidelidad”, y si bien esto no parece inmediatamente aplicable a la antropología, voy a volver a este punto  al final. Razón 2, “Éramos infelices” parecetotalmente aplicable a la antropología. Como profesor asistente y parte de ese gran porcentaje de la comunidad académica que ha tenido dificultad para obtener en una posición titular, puedo decir desde mi propia experiencia en varios departamentos de antropología en universidades y colegios de artes liberales, en los Estados Unidos y Canadá, que todavía tengo que encontrar un departamento “feliz”.  En su mayor parte, he enseñado en todos los departamentos y estos han sido fracturados en el mejor de los casos en grupos pequeños de individuos que socializan en su campo base. Los antropólogos biológicos parecen (quizá siguiendo a los primates  que muchos de ellos estudian) para ser los más “sociales”, mientras que los antropólogos culturales y los arqueólogos raramente se mezclan fuera de la sala de comité.

Razones 3 y 4 siguen estrechamente relacionadas en este dilema: “Discutimos demasiado” y “Se nos cayó de amor”. Relaciones mordaces entre los campos pueden ser intensas y en mi reciente experiencia, demasiado comunes. Mi departamento actual ha tenido dos búsquedas de candidatos para suplir un puesto de trabajo fallidos,  debido a la acritud entre los arqueólogos y antropólogos culturales, y un tercero fue llenado por el candidato menos desagradable para ambos grupos, más bien el candidato preferido por cualquiera. El más reciente desastre ha dejado la sensación de un departamento destrozado; los antropólogos culturales dejaron de hablar a los arqueólogos de manera significativa, con las puertas de la oficina cerradas. Argumentos y aislamientos habían terminado lo que había sido una relación bastante estrecha.

Razón 5, “No nos comunicamos ya” y la razón 6, “Queríamos cosas diferentes” parecen estar en la raíz de la ruptura de la unión de los campos de la antropología. En parte esto se refiere a que cada uno ha evolucionado con el tiempo, con estos cambios cada vez más llevando antropología cultural y arqueología en diferentes direcciones como disciplinas distintas. Todas las personas asociadas con la antropología cultural hoy, muestran un enfoque de investigación cada vez más sociológico. Muy pocos antropólogos culturales están ahora involucrados en etnografía (visto por muchos como demasiado relacionada con el pasado colonial para ser útil en el estudio académico moderno), aunque la etnografía es la raíz del desarrollo de este campo: nos proporciona la oportunidad de estudiar “los otros” en lugar de solo nosotros u otras personas como nosotros (que es el foco principal de la sociología moderna).

Al mismo tiempo, la arqueología se ha convertido por su más estrecha alineación en teoría, método y práctica con las disciplinas de las ciencias físicas, ciencias biológicas, ambientales y geofísicas así como las relaciones de larga data con las ciencias geográficas. Los arqueólogos han abrazado firmemente el uso del método científico, y en el Reino Unido, un departamento fue retitulado la Escuela de Investigación de Arqueología y las Ciencias arqueológicas.

Razón 7, “Ellos cambiaron”, es una afirmación que tanto arqueólogos como antropólogos culturales pueden hacer uno del otro: la mayoría de antropólogos culturales (con disculpas a los antropólogos aplicados, que todavía parecen abrazar la etnografía) se han convertido en sociólogos y los arqueólogos se han vuelto más firmemente comprometidos con el método científico, mediante el análisis y recopilación de datos  para apoyar la discusión y la interpretación del pasado humano. Todo esto ha llevado a una situación donde la razón 8 parece oportuna: “No nos sentimos como socios ya”. Lamentablemente, esto es cierto no sólo para mi actual Departamento, sino también en muchos otros departamentos universitarios donde escuchamos rumores de descontento entre los campos, especialmente entre arqueología y antropología cultural. Hasta el momento, esta ruptura en la relación rara vez ha llevado a la razón número 9, “Eran abusivos,” – pero démosle tiempo al tiempo.

Al final de la lista, la razón 10,  aunque  para  muchos investigadores académicos debería estar al inició de la lista: “Teníamos problemas de dinero”. La investigación académica moderna, especialmente el tipo de enfoques multidisciplinares actuales con múltiples socios, como la arqueología, son muy dependientes de la financiación de la investigación. Donde un antropólogo cultural puede necesitar un poco de la financiación de viajes y un asistente de investigación o dos, la arqueología tiene gran demanda para financiar la investigación de calidad, con un gasto más en consonancia con la física y Ciencias naturales que con su viejo socio.

Y aquí es donde volvemos a la razón número 1: “Infidelidad.” Con esto quiero decir que ha habido una falta de “fe” de cada uno de los socios claves en esta relación. La antropología cultural y arqueología ya no tienen fe en el enfoque adoptado por el otro socio. En las últimas competiciones en  el Consejo de Investigación para las Ciencias Sociales y Humanidades (al menos los últimos cuatro ciclos en Canadá), la Comisión de Antropología/Arqueología ha estado dominada por los antropólogos culturales (a veces  ocho de cada 10) y parecen tener poco interés en los enfoques científicos de sus socios de arqueología, a pesar a menudo de estar altamente clasificados por comentarios externos. Esto conduce  a un grave dilema para los arqueólogos: sin fondos, no hay investigación.

Además, mientras que la antropología cultural había estado coqueteando con la historia ya en la década de 1970 y 80, ahora está claramente enamorada de la sociología, algunos de estos intereses parecen ser devueltos por los ojos errantes de otras disciplinas. ¿Expertos en Sociología, desarrollo internacional y la geografía humana aún están todos ansiosos por tener en sus manos el método por excelencia de la antropología cultural: el trabajo de campo  y la observación participante, generalmente sin el crédito apropiado (pero que no siempre es la manera con asuntos secretos)?  Mientras tanto los arqueólogos están cada vez más en la cama (espero que no literalmente) con los expertos de las disciplinas científicas en sus excavaciones ¡Cuánto nos hemos alejado de los años amantes de la década de 1960 cuando la arqueología procesual y la ecología cultural estaban tan cómodas juntas! Así que en mi opinión, es hora de un divorcio. Una clara ruptura y separación en dos disciplinas distintas parece la mejor solución para todos los interesados.

Pero ¿quién tendrá a los niños (si puedo referirme de esta manera a los campos minoritarios de antropología biológica y lingüística)? La antropología lingüística elegiría quedarse con la antropología cultural, puesto que ya comparte mucho con el campo establecido de la sociolingüística (en sociología). Sospecho que la antropología biológica optaría por la casa de la arqueología, puesto que comparten el método científico y el estudio de la evolución de los homínidos. La agrupación se describe a menudo de esta forma ya en libros de texto actuales con un enfoque de los cuatro campos de la antropología.

Sí, me parece que un divorcio es el mejor camino a seguir, y podría traer una sensación de alivio a todas las partes involucradas. No sólo terminaría el trauma continuo en departamentos y  salones de comité, pero un divorcio permitiría también a la  antropología cultural y arqueología, finalmente, desarrollarse y crecer sin la sensación de grilletes a una pareja que simplemente no entiende ya.

*Phil Octetes es profesor adjunto de Antropología en una universidad canadiense. Este no es su verdadero nombre.

**Traducción Diana Carvajal Contreras docente de Arqueología de la Universidad Externado quien si usa su verdadero nombre.

Publicado originalmente en University Affairs

Fuente:https://blogarquex.wordpress.com/2015/08/19/por-que-la-arqueologia-...

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