PROYECTO PALEONTÓLOGICO EL ROSARI0-IPALA. Sergio Ericast

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                PROYECTO PALEONTÓLOGICO EL ROSARIO-IPALA

INTRODUCCIÓN.

El Proyecto Paleontológico El Rosario–Ipala, fue posible desarrollarlo gracias al interés y financiamiento proporcionado por la Asociación Tikal y la Corporación Municipal de Ipala, Chiquimula, quien notifico al Departamento de Monumentos Prehispánicos y Coloniales (DEMOPRE), del Instituto de Antropología e Historia de Guatemala (IDAEH), la existencia de unos huesos de inusual tamaño, que desde hacia muchos años se habían descubierto a inmediaciones de la Aldea El Rosario, jurisdicción del Municipio Chiquimula. En atención a tal solicitud se ordenó una comisión que respondiera a la información proporcionada.
Constituidos en la aldea se tuvo a la vista una muestra de fragmentos de huesos fósiles que se habían recuperado en un área de cultivo, estos construían fragmentos de huesos largos fosilizados, costillas, vértebras, entre muchos otros más, dentro de los que se detectó un hueso largo, que presentaba un corte longitudinal totalmente plano, el cual se consideró que sería totalmente improbable, que el mismo se hubiera fracturado de tal forma por acción natural, de igual manera se pudo observar una pieza dentaria que inmediatamente fue identificada como correspondiente a un molar de mastodonte. Habiendo sido el corte longitudinal del hueso largo el cual diera pauta para considerar la posibilidad de recuperar algún artefacto que testificara la coexistencia del hombre Paleoindio y fauna mayor extinta.

UBICACIÓN DEL SITIO.
El sitio paleontológico El Rosario-Ipala, se encuentra dentro de los límites jurisdiccionales del Municipio de Ipala, Chiquimula. El mismo se encuentra ubicado en la parte superior de una pendiente conformando un abanico natural por dos cerros que convergen en la quebrada Papalusacan, la cual se mantiene seca dúrate la época de verano. La zona de la región responde a un Bosque Seco Sub tropical. El área de la zona ecológica presenta mayoritariamente terrenos accidentados en la parte baja de la Sierra de Las Minas así como planas llanuras en el oriente de Guatemala. El clima se caracteriza por días claros y soleados (Holdridch 1982) El sitio bajo estudio se encuentra en un terreno en pendiente de 18º y a una altitud de 800 metros. SNM. Se localiza en la hoja del mapa 1:500 del Instituto Geográfico Nacional. Ipala 2259 I, coordenadas UTM 235154

MARCO REFERENCIAL.
Diversos han sido los rescates paleontológicos llevados a cabo en Guatemala, lamentablemente no ha sido posible encontrar documentación referente a ellos, si bien se tiene los relatos en un folleto de Jorge A. Ibarra (1980) del mismo solamente se obtiene la identificación de la especie y ubicación del hallazgo, obviando todo el contexto dentro del cual se encontraron los vestigios fosilíferos.
Aparentemente los primeros rescates se inician con los descubrimientos en Estanzuela, Zacapa en 1947, de los que se puede citar la participación de algunos paleontólogos norteamericanos tales como Barnum Brown del Museo Americano de Nueva York, el Dr. Lewis Gazin del Museo de Historia Natural de la Institución Smithoniana y Bryan Patterson de la Universidad de Harvard, así mismo se contó con la participación de los guatemaltecos Jorge A. Ibarra y el Ingeniero Roberto Woolfolk Saravia, quienes rescataron los restos de una diversidad de muestra fosilífera.
Dentro de dicha muestra se pueden mencionar especímenes tales como: Brachyostracon, Gliptodonte o Armadillo gigante, restos de Equus o Caballo Americano, así como de Eremotherium Rusconii o Perezoso Gigante; Mammuthus columbi, comúnmente conocido como mamut, mastodonte y Tapirus Bribardii o Tapir, Neochoerus Sarisikai o Carpincho conocido también con el nombre de Capibara.
Un hallazgo relevante fue el realizado por Barnum Brown en los bancos del Río La Pasión, Petén, donde recuperó los huesos fosilizados de un camello, un mastodonte, un megaterio y un gliptodonte, dentro de los cuales se detecto un fragmento de hueso no identificado que evidencia tres incisiones en V. (Shook. 1957).
En Tívoli zona 9 de la Ciudad de Guatemala, durante los años 1972, se evidenciaron restos de Gliptodonte, Elefante y Mastodonte hallazgos que se encontraron a menos de dos metros de profundidad, dentro de un estrato de arcilla café y sobre una capa de ceniza volcánica, estratigrafía común en el valle de la Ciudad de Guatemala (Ibid. pp. 4) .
Así también se deben de mencionar las muestras fosilíferas depositadas en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de San Carlos de Guatemala, en el que se encuentran varias muestras fosilíferas procedentes de Ciudad Real, Zona 21, las cuales consisten en restos de Perezoso Gigante, Mastodonte, Caballo y Venado, los que fueron investigados en los años 1970, 1971 y 1972, por el Químico Biólogo Mario Dary Rivera, Juan de Dios Calle, y colaboradores de la escuela de Biología de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Lorena Dávila comunicación personal 1994) .
Dentro de las adquisiciones del referido Museo, el mismo adquirió del DEMOPRE un molar de mamut, recuperado en el Municipio de Chinautla Departamento de Guatemala.

Molar de mamut procedente de Chinautla.

En Tulumaje y Tulumajillo, Municipios de San Agustín Acasaguastlán, Departamento de El Progreso, el Dr. Lewis Gazin y Jorge Ibarra, informan de la recuperación de la tibia de un perezoso Gigante y un hueso largo de Proboscidio, (Op. cit. Ibarra 1980, 38). Nuevamente el Ingeniero Roberto Woolfolk Saravia informa de una pieza de mamut localizada en el Departamento de Jutiapa, el hallazgos de otro Perezoso Gigante, y un Mastodonte localizados en la colonia Senahú II en cercanías de Chinautla, jurisdicción del Departamento de Guatemala Ciudad.
Dentro de otros hallazgos está el descubrimiento de un Perezoso Gigante localizado en Salamá Baja Verapaz, rescate que realizara el Dr. Gazin y J. Ibarra. Continúa Gazin e Ibarra informándonos del descubrimiento de un Perezoso Gigante localizado en Salamá Baja Verapaz.
Uno de los pocos proyectos paleontológicos que dejó información de los trabajos realizados en Guatemala, fueron los Doctores Herbert Alexander y Brayan Hayden de la Universidad Simon Fraser, del Canadá, en el Sitio Villatoro o Sitio Chivacabé localizado en el departamento de Huehuetenango, realizados en los años de 1976-77. El descubrimiento lo realizaron los hermanos Villatoro, quienes habiendo descubierto un molar y una defensa de un proboscidio, quienes los reportaron al IDAHE dónde fueron identificados como tales.
Posteriormente los paleontólogos ya referidos se hicieron cargo de la excavación donde se pudo identificar un Odocoileus sp. (Cérvido), un Gliptodonte (Armadillo Gigante), un Mastodonte, un Pecarí, y Equs o caballo americano, así mismo reporta haber recuperado semillas y carbón los que consideró el Dr. Hayden corresponden probablemente a un fogón, razón por la que se considera la posibilidad de la presencia de cazadores-recolectores.
Posteriormente el Instituto de Antropología e Historia en el año de 1982 llevó a cabo un rescate paleontológico en la quebrada Pacux cercana a la aldea Chiticoy, Baja Verapaz, el cual fue imposible recuperar en su totalidad debido a la inclemencia del copioso invierno imperante en el momento, La muestra recuperada quedó resguardada en la Municipalidad de Rabinal, Departamento de Baja Verapaz. Rescate realizado por los Srs. Jacinto Cifuentes y Américo Noguera (s.f. Cifuentez J. y Noguera A. Informe DEMOPRE). En el mismo Departamento Arnauld et al (1990, 1993) informa de restos de fauna mayor descubiertos en Las Vegas, Chayan Rabinal, Baja Verapaz.

En 1989 el Sr. Fermín Herrera, Inspector de Monumentos Prehispánicos en el Departamento de Huehuetenango, informó del hallazgo de huesos fosilizados recuperados en el Departamento de Totonicapán identificado por Ericastilla, al igual que la muestra recuperada de Santa Cruz Barrillas, Huehuetenango (E. Lemus. M. Valencia, Ericastilla S. Informe presentado al DEMOPRE 1985).

Un descubrimiento muy importante es el pictograma reportado por el Geólogo Otto García, en la Sierra de Chuacús, Baja Verapaz, el cual evidencia la coexistencia de fauna mayor extinta y cazadores-recolectores en Guatemala. Reportado por Ericastilla http://arterupestredeguatemala.blogspot.com

 

        Para el año 1992 el Departamento de Monumentos Prehispánicos, y Coloniales del Instituto de Antropología e Historia y el Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos (CEMCA), realizaron el Proyecto Paleontológico Experimental de Revaloración del Sitio Chivacabé. (Ericastilla 1996, 2001, 2008).

En años recientes Lorena Dávila encargada de la sala paleontológica del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de San Carlos de Guatemala,  participo en el rescate de un Caballo, Gliptodonte, Venado, y un proboscidio, así como de un posible Bisonte. El rescate se llevo a cabo en las inmediaciones San Rafaelito, Departamento de Santa Rosa, el depósito se encontró en el banco de un pequeño riachuelo, la matriz del banco responde a una material de carácter sedimentario, sobre este se encontró un estrato de lo que Dávila sugiere que probablemente se trate de un material de carácter volcánico (Comunicación personal Lorena Dávila 2013).

 OBJETIVOS.

        El objetivo principal del proyecto era verificar si la excavación realizada años atrás por el equipo canadiense, constituía todo el depósito o sí por el contrario el mismo se extendía más allá de lo descubierto con antelación.

  

METODOLOGÍA. 

El proyecto dio inicio con el reconocimiento reducido a la confluencia de los dos cerros que conforman un abanico natural, que flanquean el depósito, Posteriormente el Arqueólogo Edgar Ortega tipógrafo del equipo  realizo el levantamiento tanto del polígono que se considero que podría contener la mayor muestra fosilífera, habiendo trazado el pozo que constituiría  la Operación-1 (OP-1) la cual se trazó en la parte superior en donde se inicia el  abanico anteriormente mencionado.  

A poca distancia de la cima del abanico se encuentra una barranca de indeterminada profundidad, teniendo el conocimiento que toda el área estuvo bajo la acción agrícola durante muchísimos años, habiendo sufrido la quema anual y arado del terreno, que se acostumbra antes de iniciar un nuevo sembradío y cual si fiera poco fuimos informados que con anterioridad, mucha de la osamenta fue utilizada como cimiento de las casas de la aldea, al igual que sucedió en Europa en aquellos momentos cuando se desconocía la procedencia de tan fenomenales huesos (Silverberg 1970).

Por tal razón se consideró trazar dos pozos de sondeo adicionales en la parte baja de la Op-1, los cuales denominamos  Op.-2 y Op-3.

         La Operación 1 (Op -1) consintió en un pozo de cuatro metros por lado, habiéndose dividido en cuatro cuadrantes de dos  metro por lado, los cuales fueron denominados Cuadrante A, Cuadrante B, y así sucesivamente. Cada uno de estos cuatro cuadrantes fueron divididos a su vez en cuatro sub cuadrantes, cuadrantes que definirían con mayor precisión la ubicación de las piezas. Estos sub cuadrantes fueron  denominados  según su orientación es decir: NO equivalente a la esquina  noroeste de la Op-1. NE correspondía al noreste de la misma operación y así sucesivamente SE y SO.

Habiendo trazado la Op-1, se procedió a excavar en el cuadrante NO, el pozo maestro, que indicaría la profundidad máxima que alcanzaba el depósito. La excavación se realizó excavando niveles arbitrarios de 10 cm. con el propósito de observar si el proboscidio conservaba alguna posición anatómica, lo que resulto negativo. Habiendo establecido que  la Op-1 constituía el depósito original debido a la gran concentración fosilífera, así como se constató que la muestra había sido perturbada,  por lo que se procedió al trazo de dos pozos más, a un cota inferior a la de Op-1, dado el caso que se pudo observar el esparcimiento de la osamenta fósil por toda el área del sitio atribuyendo esto a la corriente de agua que en época lluviosa desciende de los cerros adyacentes, así como a la remoción de tierras debido a la acción agrícola.

 No está de más el hacer la observación, que en la parte superior del cerro aludido se encuentra una pequeña depresión en la cual aún hoy día durante la época lluviosa suele formarse una pequeña laguneta, la cual en tiempos remotos pudo haber almacenado una cantidad de agua mayor, misma que en determinado momento se desbordo y probablemente arrastro la muestra fosilífera habiendo formado el depósito mayor a la Op. No. 1. Por tal razón se realizaron dos sub operaciones –ya mencionadas- a 17 metros. pendiente abajo de la Op-1, los que se denominaron Op-2 la cual midió 4 x 4 metros. y una pequeña sub Op-3, que solamente midió un metro por lado  la cual dada la cantidad de pequeños  fragmentos óseos ameritó algunas ampliaciones de las que se puede decir, que solamente se profundizó 0.40 m.   Habiendo realizado un  registro fotográfico, así como dibujos de perfiles y planta en general.

        Toda la muestra ósea fue marcada con las siglas GRIP, seguidas del numero de operación, de tal manera que cada pieza presentaba la nomenclatura G inicial que identifica al departamento de Chiquimula,  R identifica la aldea El Rosario y las restantes al municipio de Ipala,  seguidas de las siglas que indican la operación a la cual corresponde la pieza.

 Con forme se fue excavando ninguna pieza se removió de su posición original.

Se contemplando con antelación dejar la excavación expuesta, posteriormente fue techada y protegida con malla metálica.  Lamentablemente con el transcurso del tiempo, toda la estructura fue totalmente bandalizada y la osamenta alterada en busca de los “colmillos de oro” que se decía existía en el lugar de la excavación. No obstante que para informar a los pobladores de la aldea de lo que se estaba realizando en el sitio, se impartieron a los pobladores de la aldea El Rosario, dos pláticas audiovisuales del Proyecto Chivacabé, como previamente se había hecho en la Cabecera Municipal de Ipala, habiendo incluido al proyecto mano de obra local. Durante su ejecución  el proyecto  tuvo una gran afluencia de estudiantes de colegios privados locales, así como de instituciones estatales, y reporteros de un rotativo de la ciudad, habiéndoles impartido sendas pláticas sobre la excavación.

 

ESTRATIGRAFÍA.

La mejor muestra estratigráfica  se obtuvo del pozo maestro realizado dentro del cuadrante A de la Op-1, el cual presentó una capa de Humus, seguida por un estrato de tierra café a -0.40 metros  dentro del cual descansaba la mayor cantidad de la muestra fosilífera, seguida de un manto de tephra blanca de 0.20 metros. dentro de la cual se detectó una buena cantidad de lítica (riolita), seguida nuevamente por un estrato de tierra café, dentro de la se recupero la mandíbula de un megaterio a la profundidad de -1.10 metros habiendo concluido la excavación del pozo maestro a -2.00 m. de profundidad dado el caso que el terreno no presentaba ninguna otra evidencia.

 EL  PROYECTO.

 El Proyecto Paleontológico El Rosario-Ipala, dentro de los objetivos principales pretendía definir la coexistencia del hombre americano y fauna mayor extinta, de igual manera se tenía contemplado el determinar la magnitud del depósito fosilífero. Durante los 22 días de trabajo de campo ininterrumpidos, fue posible identificar la existencia de tres  especies, de las cuales podemos mencionar, un Megaterio, un Proboscidio o mastodonte, un  Odocoileus sp. o Cérvido.

De los molares de mastodonte se puede mencionar que, fueron recuperados tres muestras en la excavación , dos molares pequeños, uno de ellos presenta una pátina negra, la cual posiblemente se deba a la rosas anuales para la acción agrícola, el cual a la vez se atribuye a un mastodonte de corta edad, así como un molar de aproximadamente de la  misma edad, pero la corona conserva el color del esmalte, al igual que el molar del mastodonte adulto, fragmentado pero que, fue posible el restaurarlo completamente el cual no presenta mucho desgaste en las cúspides molares, en comparación con el molar que conserva un joven al que nos referiremos más adelante.

Molares de mastodontes de corta edad.

Molar en posesión de un joven de la aldea.

 El número de ejemplares de megaterios existente en el depósito, de los cuales no se aprecia el esmalte, lo cual posiblemente obedezca a la acción agrícola a la que estuvieron sometidos, por tal razón se asume que la muestra que se recupero estaba fragmentada. Por aparte no se pudo determinar el número de los mismos que pudieron haber existido en el depósito, debido a la cantidad de piezas recuperadas por el proyecto, sino por ignorar la cantidad que de piezas que conservan los habitantes de la aldea,

 

Pieza dentarias de megaterio.

En cuanto al cérvido solamente se recupero el fragmento de la mandíbula inferior izquierda, es de mencionar que se pudo detectar un conjunto pequeño de fragmentos de cráneo del qué no se pudo identificar con seguridad a que especie corresponderían. Dentro de otras piezas recuperadas se puede mencionar un proximal fragmentado, gran cantidad de vertebras, así como costillas fragmentadas, tarsos metatarsos un fragmento de pelvis, una clavícula completa y un carpiano etc.
Si bien no se describe la ubicación exacta de cada uno de los elementos existentes en los cuadrantes anteriormente referidos, la falta de tal exactitud obedece a que lamentablemente durante la excavación y con el conocimiento de que el sitio había sido perturbado, durante más de cuarenta años, la ubicación exacta no tiene objeto, dado el caso que se tiene la certeza de que cada pieza no conservaba su posición original, como lo confirma los fragmentos de esmalte de la defensa de mastodonte, las que si bien se pudieron reconstruir, las mismas no se encontraron una junto a la otra.
Operación 2, consintió en un pozo de cuatro metros por lado subdividido al igual que la Op-1 y se ubicó a 20 m. de distancia de la Op-1, habiendo sido excavada por niveles arbitrarios de 0.20 m. la misma pretendía confirmar si la existencia de la muestra era la prolongación de la Op-1, o si por el contrario era producto del corrimiento de huesos, ya fuera este por acción agrícola o por deslizamiento de corrientes invernales dada la inclinación de 18º que presenta el terreno.
Dentro del segundo estrato (20-40) se detectó el núcleo de una defensa de mastodonte y tres fragmentos de esmalte del mismo, los cuales se pudieron unir.

Esmalte de defensa de mastodonte.

Operación No-3.
La operación No. 3, así como sus respectivas extensiones, presentaron las mismas características que la Op-2, 3 y 4, es decir: fragmentos de huesos fosilizados, dentro de los que proliferaron coronas dentarias fragmentados de megaterio por lo que se considera que los mismos en determinado momento han de haber sido muy abundantes, lamentablemente no se detecto cráneo alguno de ninguna especie, lamentablemente excavaciones independiente mente no difieren mucho de la Op-1, exceptuando que la mayor cantidad de muestra dentaria de megaterio fue recuperada en estas pequeñas operaciones.

CONSIDERACIONES.
El número de sitios paleontológicos en el altiplano de Guatemala, así como su existencia en la parte oriental de la república, es cada día más documentada y definida, lo cual conduce a considerar que la fauna mayor hoy extinta, deambuló por todo el territorio guatemalteco durante el Período Pleistoceno Final y Holoceno Temprano. Es por ello que el vacío existente entre la cultura de cazadores-recolectores y el desarrollo de las altas culturas mesoamericanas, es hoy día mejor comprendido.

El Sitio El Rosario-Ipala como se pudo constatar, responde al mismo patrón del sitios tales como: Chivacabé, San Rafaelito, Tívoli, Ciudad Real, así como los reportados por otros investigadores a través de toda América, sitios que corresponden a momentos pleistocenos mayoritariamente, en los cual se evidenciaron múltiples especímenes en total desorden, tal parece que los mismos no responden a lo que podría ser el lugar de la caza y destace, de un grupo de cazadores-recolectores, quienes después de la cazar y destazar la pieza, para luego trasportar por partes, a una estación o campamento provisional, el cual pudo estar en ocasiones apartado del lugar donde se habría realizado la cacería. No se puede afirmar lo mismo del resto de los demás sitios reportados por Woolfolk Sarabia e Ibarra y demás investigador, dado el caso que no se conocen los informes de sus trabajos, solamente se informa del hallazgo del o los especímenes, su ubicación ignorándose el contexto en su totalidad (Op cit. Ibarra, pp. 21 ).

Referente al caso que del sitio paleontológico El Rosario-Ipala, la topografía del área debió de ser muy diferente en tiempos pleistocénicos, dado el caso que a pocos metros de donde se realizó la Op-1, que es la parte más alta de la confluencia o galápago de los cerros que conforman el abanico anteriormente aludido, al parecer los cerros sufrieron un colapso, dado el caso que hoy día conforman una barranca de incalculable profundidad a poca distancia al norte de la Op-1.
De igual manera se considera que la laguneta que se forma durante la época lluviosa muy próxima al depósito actual, pudo haber sido de mayores dimensiones y de carácter permanente y pantanoso, habiendo servido como abrevadero de la fauna existente en su cercanía, la cual pudo haber propiciado el empantanamiento de los especímenes localizados en el depósito; pero la matriz no es de carácter sedimentario lo que se esperaría de una desecación de la rivera de un manto acuífero. Así también se extraña no haber detectado el cráneo de ninguno de los grandes mamíferos referidos, los que podrían estar en posesión de los pobladores de la aldea, tal cual el ejemplar del molar de proboscidio referido con anterioridad y que, inicialmente diera la pauta para identifica la existencia de un proboscidio
Una pieza que se considera haber sido intervenida por acción humana, corresponde a un hueso largo, posiblemente fragmento de costilla, el cual presenta en una cara de la fractura longitudinal, un corte totalmente plano. Dicho corte fue analizado por el Radio-traumatólogo Edgar Molina, quien opino que el hueso fue objeto de un corte longitudinal de carácter no natural. De igual manera se consultó a la arqueóloga-osteóloga Katy Emery quien opinó que en algunas ocasiones tales fracturas pueden ocurrir cuando las piezas son sometidas a muy bajas temperaturas. Por lo que tentativamente la pieza en cuestión queda sujeta a un análisis que confirme o refute la intervención humana.

                        Hueso fosilizado aparentemente intervenido.

En una de las ampliaciones entre la Op -1 y Op -2 se localizó un objeto lítico, de forma ovoide, canteado en sus costados, de superficie cóncava y con huela de uso en la parte superior, misma que por su morfología lateral permite el ser sujetada entre las plantas de los pies, dejando las manos en libertad para completar alguna otra actividad sobre la parte superior o sea la que presenta huella de uso. La misma fue elaborada en un material muy poco consistente para poder considerar que sobre la misma se pudiera realizar alguna acción de percusión, se hace la salvedad de que el pequeño agujero que presenta en la parte superior, es el impacto del piochín del excavador, dado el caso que la misma se encontraba justamente abajo del humus.Artefacto recuperado durante la excavación.

Una evidencia que podría sustentar la contemporaneidad de la muestra fosilífera y el artefacto en cuestión, es que en toda la muestra puede apreciarse cierta pátina de color negruzco producto de la augita, la cual es producto de adhesión mineral volcánico.
Independientemente de la muestra recuperada, la misma no se considera suficiente para afirmar tácitamente que el depósito fosilífero El Rosario-Ipala evidencia la presencia de los primeros pobladores de Guatemala.

Habiendo dado por concluidas las excavaciones se elaboró una galera circundada con malla metálica y puerta de acceso, habiendo dejado alrededor de la excavación una banqueta suficientemente amplia para que los visitantes pudieran apreciar la muestra fosilífera sin dañarla, posteriormente la misma fue perturbada totalmente, no obstante que se colocara un rótulo que indicaba que el sitio estaba protegido por el Decreto 425 del Congreso de la República de Guatemala.

Habiendo cumplido con el plan de trabajo previamente establecido, se tomo la decisión de efectuar una reconocimiento más allá de lo considerado dentro del plan de trabajo inicial; dado el caso que se nos informo de un lugar que contenía restos similares a los recuperados en El Rosario-Ipala. Fue de esta manera como se pudo documentar un sitio paleontológico más, el cual fue denominado Songotongo.
El sitio Songotongo se encuentra ubicado en las cercanías de la aldea del mismo nombre, dentro de la jurisdicción de San Luis Jilotepeque, Jalapa y puede ser ubicado en la hoja cartográfica del Instituto Geográfico Nacional, Hoja Ipala 2259, coordenadas UTM 130195.
El sitio se encuentra ubicado aproximadamente a 13 Km. de la aldea El Rosario. Es de hacer notar que la muestra fosilífera fue recuperada en superficie, no habiendo sido posible la identificación de la pieza, el sitio se encuentra en una pendiente que desciende al río Songotongo, nombre que obedece al nombre del un puente a poca distancia del sitio, el cual fuera elaborado por esclavos africanos en tiempos de la colonia española de acuerdo a información local.

Bibliografía.

Nota: la presente bibliografía no responde a toda la citas que contienen los documentos anteriormente citados, la misma responde a toda la bibliografía consultada.. La misma se incluye con el propósito de orientar a aquellas personas interesadas en la temática.

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