PRROYECTO PALEONTOLÓGICO EXPERIMENTAL DE REVALORIZACIÓN DEL SITIO CHIVACABÉ Sergio A. Ericastilla

INTRODUCCIÓN.
El presente trabajo responde a las actividades realizadas durante la temporada de campo de 1996 en el Sitio Paleontológico Chivacabé, el mismo estuvo constituido por personal del Instituto de Antropología e Historia de Guatemala (IDAEH). La dirección del trabajo de campo estuvo a cargo de quien escribe estas líneas, habiendo contado con apoyo de personal mexicano designado por el Centro de Estudios Mexicanos y Centro Americanos (CEMCA). Las actividades del equipo adjunto, básicamente consistieron en la restauración y conservación de las piezas fosilíferas recuperadas por el equipo canadiense, durante las temporadas 19976 -1977. Es de hacer notar que ninguna de las dos instituciones rindió un informe oficial de las actividades realizadas.
El sitio paleontológico es conocido con los nombres alternos de Sitio Villatoro o Sitio Chivacabé.
OBJETIVOS.
Dentro de los objetivos que el proyecto del equipo del IDAEH era el confirmar si la excavación del proyecto canadiense había excavado el depósito en su totalidad, o si por el contrario el mismo era más extenso y a la vez darles el tratamiento correspondiente a las piezas recuperadas por los canadienses, de menor tamaño que se exhiben en el Museo de Sitio, así como la consolidación las piezas depositadas in sitúo Esta última labor fue realizada por el equipo mexicano.

METODOLOGÍA.
Inicialmente se realizó una extensa caminata por todo el abanico natural que conforma el entorno que circunda el área del sitio. Posteriormente se efectuó la búsqueda de los puntos topográficos de referencia de la excavación de la excavación realizada por el equipo canadiense, la cual se utilizó para hacer un nuevo levantamiento de toda la osamenta expuesta. Así mismo se realizó el trazo del pozo de sondeo denominado Operación 1-92, la cual en lo sucesivo se denominara Op. 1-92. La misma consistió en un pozo de una extensión de 2 x 2 m. en la esquina suroeste de la excavación existente. La operación se condujo excavando niveles arbitrarios de 0.10 m. cada uno, desde la superficie actual hasta alcanzar la profundidad de 4.50 m. Par tal efecto se utilizaron herramientas livianas. Considerando realizar un análisis de laboratorio a posteriori, se recuperó una columna estratigráfica de cada uno de los niveles excavados, así como de los paleo-suelos, con la intención de hacer un análisis paleo-botánico así como de micro vertebrados (muestra que fuera entregada al equipo mexicano para su análisis del cual nunca se obtuvo resultado alguno, dirigido por el Biólogo Oscar Polaco).

ESTRATIGRAFÍA.
La estratigrafía de la Op. 1-92 la definen doce estratos de los cuales el primer nivel está compuesto por deposición de materiales recientes. El segundo estrato está compuesto por una serie de vetas y lentes de difícil interpretación dado el caso que se entrelazan entre sí, contabilizándose nueve en su totalidad, los cuales constituyen 1.00 m. de grosor, los mismos están compuestos de una mescla de arena y barro de textura fina, posiblemente de origen sedimentario dentro de los que se pueden detectar inclusiones de poma, cuarzos amorfos, esquistos y pequeños cantos rodados (Dibujo A y Fotografía 1). El décimo nivel lo constituyen una serie de ligeras vetas de barro y arena fina sedimentaria muy fina y abrasiva, debido a la presencia de diatomeas, tal cual lo refiere Cano (1995). El décimo primer nivel lo constituye una manto de 7 cm. de grosor de arcilla sólida, que se consideró como un suelo de una antigüedad considerable, probable paleo-suelo denominado por el equipo canadiense como Horizonte B IV. Seguidamente se encuentra un manto de alto contenido de fosfato (comunicación personal de O. J. Polaco 1992), seguido de un manto que se asume responde a un periodo de prolongada sequía, el cual podría interpretarse como un segundo paleo-suelo, el cual correspondería al décimo segundo estrato. El décimo tercer estrato según Brayan contiene un alto grado de material ferroso, posiblemente se refiera a algún evento volcánico. Posteriormente dentro del décimo cuarto nivel se recuperaron seis huesos más y un fragmento de lo que posiblemente responda a un fragmento de asta de cérvido, habiendo sido este el único que pudo ser identificado. De los cuales se infiere que los mismos no corresponden al mismo momento de la deposición o depósito mayor que se encuentra inmediatamente abajo.

INTRODUCCIÓN.
El presente trabajo responde a las actividades realizadas durante la temporada de campo de 1996 en el Sitio Paleontológico Chivacabé, el mismo estuvo constituido por personal del Instituto de Antropología e Historia de Guatemala (IDAEH). La dirección del trabajo de campo estuvo a cargo de quien escribe estas líneas, habiendo contado con apoyo de personal mexicano designado por el Centro de Estudios Mexicanos y Centro Americanos (CEMCA). Las actividades del equipo adjunto, básicamente consistieron en la restauración y conservación de las piezas fosilíferas recuperadas por el equipo canadiense, durante las temporadas 19976 -1977. Es de hacer notar que ninguna de las dos instituciones rindió un informe oficial de las actividades realizadas.
El sitio paleontológico es conocido con los nombres alternos de Sitio Villatoro o Sitio Chivacabé.
OBJETIVOS.
Dentro de los objetivos que el proyecto del equipo del IDAEH era el confirmar si la excavación del proyecto canadiense había excavado el depósito en su totalidad, o si por el contrario el mismo era más extenso y a la vez darles el tratamiento correspondiente a las piezas recuperadas por los canadienses, de menor tamaño que se exhiben en el Museo de Sitio, así como la consolidación las piezas depositadas in sitúo Esta última labor fue realizada por el equipo mexicano.
METODOLOGÍA.
Inicialmente se realizó una extensa caminata por todo el abanico natural que conforma el entorno que circunda el área del sitio. Posteriormente se efectuó la búsqueda de los puntos topográficos de referencia de la excavación de la excavación realizada por el equipo canadiense, la cual se utilizó para hacer un nuevo levantamiento de toda la osamenta expuesta. Así mismo se realizó el trazo del pozo de sondeo denominado Operación 1-92, la cual en lo sucesivo se denominara Op. 1-92. La misma consistió en un pozo de una extensión de 2 x 2 m. en la esquina suroeste de la excavación existente. La operación se condujo excavando niveles arbitrarios de 0.10 m. cada uno, desde la superficie actual hasta alcanzar la profundidad de 4.50 m. Par tal efecto se utilizaron herramientas livianas. Considerando realizar un análisis de laboratorio a posteriori, se recuperó una columna estratigráfica de cada uno de los niveles excavados, así como de los paleo-suelos, con la intención de hacer un análisis paleo botánico así como de micro vertebrados (muestra que fuera entregada al equipo mexicano para su análisis del cual nunca se obtuvo resultado alguno, dirigido por el Biólogo Oscar Polaco).
Estratigrafía.
La estratigrafía de la Op. 1-92 la definen doce estratos de los cuales el primer nivel está compuesto por deposición de materiales recientes. El segundo estrato está compuesto por una serie de vetas y lentes de difícil interpretación dado el caso que se entrelazan entre sí, contabilizándose nueve en su totalidad, los cuales constituyen 1.00 m. de grosor, los mismos están compuestos de una mescla de arena y barro de textura fina, posiblemente de origen sedimentario dentro de los que se pueden detectar inclusiones de poma, cuarzos amorfos, esquistos y pequeños cantos rodados (Dibujo A y Fotografía 1). El décimo nivel lo constituyen una serie de ligeras vetas de barro y arena fina sedimentaria muy fina y abrasiva, debido a la presencia de diatomeas, tal cual lo refiere Cano (1995). El décimo primer nivel lo constituye una manto de 7 cm. de grosor de arcilla sólida, que se consideró como un suelo de una antigüedad considerable, probable paleo suelo denominado por el equipo canadiense como Horizonte B IV. Seguidamente se encuentra un manto de alto contenido de fosfato (comunicación personal de O. J. Polaco 1992), seguido de un manto que se asume responde a un periodo de prolongada sequía, el cual podría interpretarse como un segundo paleo suelo, el cual correspondería al décimo segundo estrato. El décimo tercer estrato según Brayan contiene un alto grado de material ferroso, posiblemente se refiera a algún evento volcánico. Posteriormente dentro del décimo cuarto nivel se recuperaron seis huesos más y un fragmento de lo que posiblemente responda a un fragmento de asta de cérvido, habiendo sido este el único que pudo ser identificado. De los cuales se infiere que los mismos no corresponden al mismo momento de la deposición o depósito mayor que se encuentra inmediatamente abajo.

Dibujo B. Excavación 1996. Dibujo: Edgar Ortega.

CONSIDERACIONES.
A continuación se presenta el análisis realizado acompañado de las fotografías de las piezas obtenidas de la excavación realizada por el equipo canadiense, el cual se efectuó 14 años después de la intervención de los mismos. La excavación de la Op. 1-92 vino a confirmar que el depósito nunca fue excavado en su totalidad. Valga en este momento dar a conocer, que al igual que el equipo del IDAEH, un grupo de estudiantes de la Carrera de Arqueología de la Universidad de San Carlos Guatemala, años después concluyó la mitad del pozo 1-92, área que se dejó de excavar en aquel momento, el cual contenía un conjunto de vertebras, posiblemente de proboscidio. A esto se le debe de agregar la recolección que efectuara por el Biólogo Enio Cano de las cuales él describe haber recuperado 9 piezas, de las que cree que una de ellas corresponda a un “perezoso gigante del género Eremotherium….Una segunda opción sería la de un mastodonte del género Haplomastodon” y continúa “…un armadillo gigante del Género Gliptodonte” (Cano 1966). Por lo expuesto por Cano, el depósito se vuelve más conflictivo, así como de dimensiones jamás imaginadas, dado el caso que las piezas recuperadas se encontraron a una distancia considerable del depósito excavado en 19976 -1977.
El Biólogo Oscar J. Polaco, conductor del equipo de CEMCA, al examinar un molar de mastodonte adulto indicó que el mismo fue intervenido por acción humana habiendo “podido observar la huella del cordel con el que fuera trabajado” (fotografía No. 2).

Dibujo B. Excavación 1996. Dibujo: Edgar Ortega.

CONSIDERACIONES.
A continuación se presenta el análisis realizado acompañado de las fotografías de las piezas obtenidas de la excavación realizada por el equipo canadiense, el cual se efectuó 14 años después de la intervención de los mismos. La excavación de la Op. 1-92 vino a confirmar que el depósito nunca fue excavado en su totalidad. Valga en este momento dar a conocer, que al igual que el equipo del IDAEH, un grupo de estudiantes de la Carrera de Arqueología de la Universidad de San Carlos Guatemala, años después concluyó la mitad del pozo 1-92, área que se dejó de excavar en aquel momento, el cual contenía un conjunto de vertebras, posiblemente de proboscidio. A esto se le debe de agregar la recolección que efectuara por el Biólogo Enio Cano de las cuales él describe haber recuperado 9 piezas, de las que cree que una de ellas corresponda a un “perezoso gigante del género Eremotherium….Una segunda opción sería la de un mastodonte del género Haplomastodon” y continúa “…un armadillo gigante del Género Gliptodonte” (Cano 1966). Por lo expuesto por Cano, el depósito se vuelve más conflictivo, así como de dimensiones jamás imaginadas, dado el caso que las piezas recuperadas se encontraron a una distancia considerable del depósito excavado en 19976 -1977.
El Biólogo Oscar J. Polaco, conductor del equipo de CEMCA, al examinar un molar de mastodonte adulto indicó que el mismo fue intervenido por acción humana habiendo “podido observar la huella del cordel con el que fuera trabajado” (fotografía No. 2).

Fotografía No. 3.
De igual manera Ericastilla detecto otra unidad en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de San Carlos de Guatemala, los cuales presentan casi la misma forma en que la “periodontitis provoco la corrosión de la raíz del molar de Chivacabé”, cosa que parece sumamente extraña y más que extraña coincidente (Fotografía No 4).

Fotografía No. 4
De igual manera, el equipo canadiense recuperó otro molar de mastodonte, el cual presenta que, la parte superior de la raíz fue intencionalmente trabajada, de tal manera que la misma presenta una forma cónica, facilitando así la empuñadura de la misma. Se ha considerado que el mismo funcionó a manera de herramienta para ablandar, fragmentar o machacar algún otro material (Figura No. 5).

Figura No. 5
De igual manera se detectó un rasgo en un asta de cérvido, el cual presenta dos cortes horizontales no concluidos, los cuales no pudieron haber sido hechos por acción natural. Tal muestra induce discurrir sobre la intervención humana. (Fotografía No. 6).

Hayden hace alusión de una escápula posiblemente de un gliptodonte y un rosetón de la misma especie, los cuales presentan la hulla de haber sido penetrados por un objeto puntiagudo, tanto la escápula, como el rosetón, presenta todas las características del impacto de un objeto puntiagudo lanzado a la presa, de la cual Hayden indica: “presenta la orientación, profundidad y diámetro”

Hayden hace alusión de una escápula posiblemente de un gliptodonte y un rosetón de la misma especie, los cuales presentan la hulla de haber sido penetrados por un objeto puntiagudo, tanto la escápula, como el rosetón, presenta todas las características del impacto de un objeto puntiagudo lanzado a la presa, de la cual Hayden indica: “presenta la orientación, profundidad y diámetro”

Fotografía No. 8.
El caso más inquietante y sospechoso, el cual en su momento pudo haber sido el más relevante es la “aparición” de una punta de proyectil Tipo Clovis variedad Quad (Willie 1996) de obsidiana de la cantera El Chayal, cantera de obsidiana ubicado en el Departamento de Guatemala.
El hecho es que transcurridos14 años después de las excavaciones de los canadienses y posteriormente a varias visitas realizadas al sitio por el autor. Él Sr. Octavio Villatoro vigilante del sitio, nunca informo de la existencia de dos puntas de proyectil, las cuales él mismo mostro una de las puntas al biólogo Oscar polaco durante la excavación que realizábamos y continua narrando que, fueron dos puntas las que él recuperó del lugar donde el cargador frontal depositaba la tierra, tierra extraída de la excavación. Así mismo, él indica que una de las puntas se la entregó a los canadienses (Octavio Villatoro comunicación personal 1962). Esto despierta sospechas respecto a la veracidad de los artefactos del hallazgo El hecho es que, en cada ocasión que se visitó el sitio el Sr. Villatoro mostrara nuevas piezas que nunca antes había mostrado, tales como navajas prismáticas de obsidiana, las cuales el equipo canadiense lamenta no haber recuperado muestra alguna. Por tal razón la muestra lítica reportada por Octavio Villatoro no es digna de ningún crédito.
Para concluir es la opinión de Ericastilla que el depósito no responde a las características de lo que podría haber sido un destazadero, producto de las acerías de cualquier grupo de cazadores-recolectores, dado el caso que no es, o nunca fue la costumbre de transportar a un sólo punto cada uno de las presas obtenidas, las dimensiones y peso de un proboscidio o las de un gliptodonte son demasiado pesadas y dificultosas para ser trasportadas a un punto específico, en el cual los remanentes de la cacería anterior ya habrían entrado en descomposición y no es posible el creer que por ser grupos de personas “primitivas”, no les fuera desagradable los fétidos olores de carne en descomposición. Es muy probable como lo expone Hayden y Cocks, que en los alrededores pudo haber existido un campamento de aquellos prístinos grupos de cazadores-recolectores.
Por lo anteriormente expuesto, se puede asegurar con certeza que el Sitio Paleontológico Chivacabé es el depósito más grande y con la variedad de fauna más diversa y muy probablemente frecuentado por los primeros pobladores de Guatemala.

                                   

                                     BIBLIGRAFÍA
Cano, Enio.
1995        Fósiles Pleistocénicos de Chivacabé, de Huehuetenango,                  Guatemala: Expedición UVG-1993. Oficina Editorial:                           Universidad del Valle de Guatemala.


Ericastilla, Sergio.
1996        Proyecto paleontológico Chivacabé. En Revista Utz’i b. Editado por Asociación Tikal, Guatemala.

Hayden, Brayan. John Cocks.
S/f         The Villatoro Mastodon Site. Informe presentado al Instituto                de Antropología e Historia de Guatemala.
Jorge A. Ibarra
1980      Paleontología en Guatemala. Editorial José Pineda Ibarra.
Willey, R. Gordon
1966 An Introduction to American Archaeology. Vol. One. Prentice-hall, Inc. EE.UU.

 

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