Reflexiones Marginales - Revista de filosofía

La revista digital Reflexiones Marginales, acaba de publicar un artículo de mi autoría, que refiere al posible origen gnomónico de la idea del Ser

Resumen

El “hombre moderno” es el único del género homo que conoció el gnomon solar, y fue esta práctica la que planteó la necesidad de pensar en el Ser. Esto aconteció luego de advertir que nuestro cuerpo se comporta como un gnomon solar, que al sustituir por un palo, menhir o estela gnomónica, la reproducción material y su diferencia que lo reemplaza, se sumó a lo dado naturalmente. La práctica gnomónica permitió que al diferenciarnos como sujetos, nos tomemos cual nuestro propio objeto, para de ese modo, inevitablemente hacernos a nosotros mismos (humanización). Al vernos como un otro, nos interrogamos e indagamos profundamente por el Ser y como Ser (reflexión).

Palabras claves: gnomon, Ser, reproducción, sujeto, objeto, humanización

 

Abstract

The “modern man” is the only of the genre homo who knew the solar gnomon, and it was this practice that posed the need to think about the Self. This happened after noticing that our body behaves like a solar gnomon, and after replacing it with a stick, menhir or gnomonic wake, the material reproduction and also its difference, added in to that which is given naturally to us. It is that the gnomonic practice allowed us, by differentiating ourselves as subjects, to take ourselves as our own object, to inevitably become (humanization). When we see ourselves as someone else, we interrogate ourselves and inquire deeply about Being (reflection).

Keywords: gnomon, Being, reproduction, subject, object, humanization

 

Concluimos entonces que en todos los sitios arqueológicos se evidencia la relación que tienen con el cielo y “[…] el uso del gnomon solar como medio de traer el cielo a los pies valiéndose de las viboreantes sombras proyectadas”. El hecho de que tal instrumento se asocie solamente con el hombre llamado «moderno» y que en el continente africano se hallan los gnómones solares más antiguos, nos permite concluir en que se puede clasificar a la especie en relación con la posibilidad de experimentación gnomónica. Evidente o posiblemente, la versión última de homo africano pudo ser aquella que al iniciar su salida de África hace unos 200,000 años aproximadamente, hibridó, y, seguramente, lideró al resto de variantes humanas, orientándose mediante las sombras en el necesario camino hacia consolidación y consumación definitiva, como especie única y gnomónica que finalmente derivó en el ente gnomónico que se interroga por el Ser. Resumiendo, entonces, desde la mirada gnomónica proponemos el reconocimiento de un primer tipo humano —“el gnomon anthropos”— que, mediante experimentación corporal gnomónica, se convierte en “Homo sapiens gnomónico”. Luego, merced a la reproducción material y exterior del cuerpo (Homo faber), y mediante una nueva forma de experimentar la gnomónica, se hace a sí “ente gnomónico que se indaga por el Ser” y se piensa como Ser (Homofilósofo), a la vez que lo reproduce como ente (razón instrumental) y simultáneamente lo niega

Para ver el material completo

 https://2018.reflexionesmarginales.com/de-la-gnomonica-y-el-ser/

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