Reino Unido: Arqueología: proteger, alentar, conservar para todos

Arqueología: proteger, alentar, conservar para todos

María Palomar MAY 14 2017
Por María Palomar opinion@informador.com.mx

En 2014, un escocés llamado Derek McLennan, arqueólogo amateur que buscaba con un detector de metales, descubrió en un campo de la región de Dumfries cerca de un centenar de objetos enterrados en el siglo X por algún vikingo que se los había robado en pueblos y monasterios de la comarca.* Ese tesoro, uno de los más importantes hallados en el Reino Unido, ilustra entre otras cosas el desarrollo artístico, los intercambios comerciales y las formas de vida de la época: orfebrería irlandesa y anglosajona, piezas de la época carolingia, textiles de Constantinopla, lingotes, objetos de oro, cristal, plata... Además de interesantes, algunos son extraordinariamente bonitos.**

En la semana que termina se anunció*** que el señor McLennan, que no se robó ni destrozó nada y avisó de inmediato a las autoridades, va a ser recompensado con cerca de dos millones de libras esterlinas y las piezas van a quedarse en los museos escoceses, sobre todo en los de la región donde se encontraron. Riqueza para todos.

Esto se presta a un montón de reflexiones.

Si en este país usted se halla algo enterrado en el patio de su casa -ya sean puntas de obsidiana, cántaros llenos de doblones, vasijas enteras o en tepalcates y hasta petróleo-, según las leyes eso no es suyo, porque pertenece “a la nación”. Supongamos que arando en el campo o echando los cimientos de un edificio alguien se encuentra (como ocurre tantas veces) restos arqueológicos (estatuillas, jícaras, joyas o lo que sea), todo conspira para que a) no se lo diga a nadie, b) si es un ignorante, las rompa o las tire, o trate de venderlas por tlaco, c) si no lo es tanto, las guarde entre los tiliches como “curiosidades” o, d) si es un vivales semiletrado, busque vendérselas a algún turista, o en e-Bay (y capaz que acaben en una subasta en el extranjero).

Porque la alternativa es que, si el que se encuentra las cosas actúa como ciudadano de un país civilizado, se va a meter en problemas (le paran la construcción, le expropian el predio, en cualquier caso lo tratan fatal, porque así es la cosa aquí). En el mejor de los casos, intervienen los que saben, y los objetos son estudiados, catalogados y expuestos al público (si por suerte pasan por las manos de alguien sabio y honrado como Otto Schöndube, y llegan a un museo que no tenga casi todo en bodega ni esté secuestrado por los burócratas del INAH como el de Guadalajara). En el peor, acaban siendo vendidos por algún político o funcionario, o como su propiedad particular, para jamás volver a ser vistos ni por “la nación” ni por nadie.

Tan bien saben todo eso los arqueólogos del INAH que muchas veces prefieren que ni se sepa ni se haga nada respecto de algún descubrimiento porque a) nunca hay recursos, b) los especialistas honestos no confían, y con razón, en sus propias instituciones, y c) sería una invitación abierta a los saqueadores de toda laya.

*http://news.nationalgeographic.com/2016/03/160323-vikings-galloway-... **http://www.dailymail.co.uk/sciencetech/article-3506320/A-potted-his..., ***https://www.theguardian.com/science/2017/may/12/man-who-found-riche...

Fuente: El informador.Mx

Enlace: http://opinion.informador.com.mx/Columnas/2017/05/14/arqueologia-pr...

Vistas: 2

Comentario

¡Tienes que ser miembro de RMA Red Mexicana de Arqueología para agregar comentarios!

Únete a RMA Red Mexicana de Arqueología

Suscribirse a Noticias RMA Gratis

Enter your email address:

Delivered by FeedBurner

© 2017   Creada por Gustavo Ramirez.   Con tecnología de

Insignias  |  Informar un problema  |  Términos de servicio