¿SELLOS O ESTAMPADERAS? ASOCIADOS A UN ENTIERRO EN KAMINALJUYU

¿SELLOS O ESTAMPADERAS? ASOCIADOS A UN ENTIERRO EN KAMINALJUYU

Introducción.

  El estudio que a continuación se describe se presentó inicialmente como una investigación preliminar en el Centro de Convenciones de Copán Ruinas, Honduras, durante el V Seminario de Arqueología Hondureña 1989. Posteriormente fue publicado por Asociación Tikal, en la revista Utz’ib, 1992. Subsiguientemente el Proyecto de Investigación Interdisciplinarias de Guatemala, prestó especial interés en el mismo y lo incluyó en una de sus Memorias (2001), habiendo sido editado por el Profesor Kuniaki Ohi y publicado por el Museo de Tabaco y Sal de Japón en el año 2001. Años después fue reeditado nuevamente por la revista Galerías Guatemala (1012).

         El reiterado interés que varios editores demostraron por el estudio, estriba en que nunca con antelación se había encontrado un lote de sellos o estampaderas en asociación directa con un entierro en Kaminaljuyu. A la vez, se plantea la interrogante de la función  de tales artefactos, pues a criterio del autor, los mismos no presentan huella alguna de haber funcionado como sellos.

        Veinte años después, se considero hacer una revisión del estudio con una interpretación más amplia, más interpretativa, habiendo analizado la iconografía del material recuperado bajo la óptica de los trabajos del arqueólogo mexicano Román Pila Chan, debido a la especial atención que el referido investigador dedicó a la cultura Olmeca y por la semejanza iconográfica que reflejan los artefactos.

Sergio A. Ericastilla Godoy.

    

 El Proyecto. Durante los meses de enero a mayo de 1988,  Luis Cruz Rubio, arqueólogo del Departamento de Monumentos Prehispánicos  y Coloniales del Instituto de Antropología e Historia de Guatemala, le dio continuidad al Proyecto de Rescate Arqueológico Las Majadas II. En el cual se desarrolló dentro del área del sitio arqueológico Kaminaljuyú (Fig. No. 1).

              FIG. No. 1
Kaminaljuyú. Se considera pertinente hacer una brevísima relación del sitio arqueológico Kaminaljuyu. La denominación del sitio fue acuñada por J. A. Villacorta, el cual en lengua K’iche’ significa Cerro de los Muertos. El sitio se encuentra ubicado en la meseta central del Valle de La Hermita, lugar en el que hoy día se asienta la actual Ciudad de Guatemala.
Es de mencionar que para los momentos tempranos de Kaminaljuyu, los primeros asentamientos se dieron en las riveras de la Laguna de los Tiestos o Laguna Miraflores, así como en los alrededores de la laguneta El Naranjo (hoy día desaparecidas). Es importante hacer notar que el hecho de haber contado con más de un manto de agua, facilitó la vida aldeana, la cual con el tiempo desarrollo un complejo sistema hidráulico así como la vocación agrícola de las fértiles tierras del área, contribuyendo de gran manera al desarrollo del mismo. Otro factor muy influyente y determinante fue el haber detentado los afloramientos de obsidiana de la cantera denominada El Chayal, que como es bien sabido, esta materia prima fue objeto de comercio a larga distancia. De igual forma en sus cercanías se encuentra la existen de yacimientos de jadeíta, andesita, óxidos ferrosos dentro de muchos otros productos que fueron motivo de comercio con las Tierras Bajas. Dentro de su hidrografía se incluye el Río las Vacas afluente del Río Motagua, así como el aún existente el Río Villalobos, en el cual curiosamente no se han detectado representación de petrograbados o pintura rupestre. Es de hacer notar que el mismo río desemboca en el Lago Amatitlán, el cual presenta varios asentamientos prehispánicos, dentro de los cuales se encuentra el sitio Mexicanos. El este sitio en particular presenta un complejo de representaciones de petrograbados pero el estilo no corresponden al estilo característico de Kaminaljuyu, a excepción del petrograbado San Higinio y la pintura rupestre El Diablo Rojo (Ericastilla 1998), este último presenta plenamente el estilo Olmeca, datado por Martin Rowe y habiendo obtenido una fecha radiocarbónica de 3030 + - 45 años antes del presente. Ambos representaciones se encuentran a una distancia no muy lejanos del sitio Kaminaljuyú. Este último fue reportado por el autor en 1988 y actualmente se encuentra en versión digital en el blog a href="http://arterupestredeguatemala.blogspot.com/%3E">http://arterupestredeguatemala.blogspot.com/>;
Así mismo, se considera de especial interés mencionar que Kaminaljuyu fue el sitio más importante de las Tierras Altas de Guatemala. Encontrándose dentro de los asentamientos más tempranos del periodo Preclásico Medio (figura No. 2).

                            Fig. No. 2

           Inicialmente sus edificaciones más tempranas consisten en pequeñas plataformas rectangulares de tierra apisonada, techadas con algún material perecedero y pequeños montículos elaborados con mezclas de barro, y tephras volcánicas. Posteriormente sus edificaciones se hicieron mucho más complejas elaborando estructuras de cuerpos escalonados, desarrollando rápidamente estructuras con escalinatas, seguidamente estas fueron complementadas a escalinatas con alfardas, talud tablero. Con el trascurso del tiempo llegó a ostentar más de doscientos montículos, 12 canchas de juegos de pelota del tipo Palangana,. Estas últimas edificaciones se pueden apreciar en el “Parque Arqueológico Kaminaljuyú”. Al momento de referirnos a las edificaciones de Kaminaljuyú no podemos dejar de mencionar el montículo La Culebra (Ericastilla y Shibata 1991), (Ortega 2001), siendo esta la edificación más larga de Mesoamérica la cual está constituida por un montículo de más de 5 Kms de largo.
El patrón de asentamiento lo conformaban plazas abiertas de estructuras ceremoniales, administrativas, como posiblemente habitaciones de alta jerarquía, de igual manera se encuentran montículos con cierta alineación correspondiendo al norte magnético del momento, los cuales responden a los momentos más tempranos del asentamiento. Kaminaljuyu superó a cualquier otra ciudad del altiplano guatemalteco, con una ocupación continua que, como se indicara con anterioridad, se inició aproximadamente mil años a. C y fue abandonada para el año 900 de nuestra era, presentando esporádicamente tiestos diagnósticos correspondiente al Periodo Posclásico (900-1524 d. C.) provenientes específicamente de Jilotepeque Viejo.
Lamentablemente el sitio se encuentra ubicado dentro de la creciente área urbana de lo que hoy comprende la ciudad Capital de Guatemala, por lo que de no tomarse medidas drásticas en cuanto a su protección se refiere, Kaminaljuyú se encuentra en grave peligro de desaparecer.
La investigación se desarrolló en el área plana comprendida entre los montículos denominados A-IV-2 y A-IV-3 del referido sitio arqueológico, el área de excavación se establecido arbitrariamente denominada Operación No. 1090.
Estratigrafía. La operación No. 1090 midió inicialmente una extensión de dos metros cuadrados y se realizó escavando niveles arbitrarios de 20 centímetros cada uno. La estratigrafía del pozo no contaminada mostró varios niveles culturales, que se describen de la siguiente manera: Inicialmente se encontró un manto de tierra de remoción reciente, seguida de humus natural, de forma continua se encontró un estrato de barro mezclado con arena, seguido de un de barro café mesclado con arena amarilla de origen volcánico, de forma continua se encontró una capa de tova volcánica amarilla (talpetate) mezclado de igual forma con una arena amarilla, seguida nuevamente por otro manto de barro café el cual estaba depositado sobre un paleosuelo que indicaba el piso original sobre el cual se estableció originalmente el incipiente asentamiento a finales Período Preclásico Medio (500 a. C.).
LA EXCAVACIÓN. Se considera indispensable, mencionar que desde el inicio de la excavación se recuperaron algunas estampaderas, las cuales se encontraron dentro del estrato correspondiente a la fase Arenal, lo que ulteriormente demostró que la tumba fue perturbada posteriormente al funeral, razón por la cual, tanto las estampaderas así como las vasijas se encontraron en completo desorden.
Por lo anteriormente expuesto es probable que el mismo personaje haya sido ofrendado posteriormente por alguna delegación ajena a Kaminaljuyú, dado el caso que como lo indica Velásquez, se detectó una vasija del grupo Jocote de Chualchuapa, El Salvador, una vasija no reportada con anterioridad en el área de Guatemala, un elemento que confirma la relación existente entre Chualchuapa y Kaminaljuyú. Por aparte se detecto una vasija precedente de la Costa Sur de Guatemala, lo cual como es bien sabido la relevante relación comercial que Kaminaljuyu tuvo con el área Mesoamericana.
Se continúo excavando hasta alcanzar el paleosuelo. Al no haber detectado el entierro al que se intuía debían corresponder el conjunto de estampaderas recuperadas previamente, se procedió a realizar una serie de ampliaciones previendo que las estampaderas no podían haber sido utilizadas como material de relleno de la nivelación prehispánica que se excavaba. Fue así como se detectó un entierro de muy pobre ajuar funerario correspondiente a la Periodo Preclásico Tardío, fase Arenal, al cual correspondían los tiestos recuperados en el mismo estrato (Fig. No. 3).

 Fig. No 3.                          

El entierro era directo, primario y correspondía a un hombre adulto en posición decúbito dorsal extendido, orientado norte-sur, con la vista hacia el oeste. Su pobre ajuar funerario consistía en burdos tiesto  de la fase cerámica Arenal, fragmentos de navajas bifaciales de obsidiana proveniente de la cantera El Chayal y un conjunto de cantos rodados y tiestos cerámicos formando un semicírculo. Se determinó en base a los tiestos recuperados que ese no era el entierro que correspondería al contexto de los estampaderas, por lo que se procedió realizar la cuarta ampliación del pozo; habiendo sido precisamente esta ampliación la que condujo a descubrir una formación troncocónica tallada en el paleosuelo (Fig. No. 4).

 

Fig. No. 4.

dentro de la cual se encontró la osamenta de un hombre adulto al cual se le denominó Señor de los Sellos El hallazgo correspondía a un hombre adulto, depositado decúbito dorsal con las piernas flexionadas hacia atrás, orientado en eje este–oeste, con la vista hacia el  sur. Por la posición en la que se encontraba, es posible que el mismo pudiera haber estado amortajado, dado el caso que presentaba una posición flexionada. Inicialmente se pensó que se había flexionado para que pudiera caber dentro del botellón escavado, pero después de haberlo medido de pies a cabeza, se pudo comprobar que el mismo podría haber sido enterrado en posición extendida, por lo que se  ha especulado que la forma del entierro pudo haber respondido a alguna especial  práctica funeraria. Como era de esperarse la mayor cantidad de estampaderas se encontraron dispersos dentro de la formación troncocónica o botellón.  Una de ellas se encontró directamente en la región pélvica, así como un rico ajuar funerario en total desorden. Se totalizó la cantidad de 33 estampaderas incluyendo las que se recuperaron desde que se inició la excavación. De igual manera se recuperaron diez vasijas fragmentadas pero completas. Como parte del ritual funerario se asume que una vasija semícompleta y de muy pobre manufactura, la que al parecer fue elaborada en el momento del funeral y fue ofrendada sin haber sido cocida. Debajo de las rodillas se encontró una piedra de moler fragmentada, en el costado derecho del individuo se localizó una caparazón de tortuga, la que dentro de la cosmogonía maya está relacionada con la constelación de Orión y el Juego de pelota (Akkeren 2012), al lado izquierdo se descubrió un maxilar inferior humano, detalle que caracteriza los entierros de transición del Periodo  Medio, fase Las Charcas, al Periodo Providencia.

De la Iconografía o grafismos que representan las estampaderas se puede afirmar, que no eran del conocimiento exclusivo de Kaminaljuyú, dado el hecho de la existencia de una estampadera en el Museo de Arqueología David J. Guzmán de El Salvador, la cual presenta las mismas características que una estampadera cerámica recuperada en la Op. No. 1090. De igual manera se ha reportado de una muestra recuperada en Alta Verapaz (Revista Galería Guatemala 2012) estampadera con el mismos diseños que los que ese presentan en esta ocasión en los dibujos Nos, 15, 16, 17, 18, y 33. De manera similar F. Field (1967) informa el haber recuperado en el sitio arqueológico Las Bocas, México, un sello  cilíndrico con la representación análoga a los sellos  No. 30, 31, 32, recuperados en el entierro de la Op. No. 1090. Continua Field (ibíd. pp. 33 y 34) informando de la recuperación de un sello plano con la representación de la “lazy  S” como él le denomina a la S inclinada que refiere Piña Chan, así mismo este artefacto está acompañado de un cartucho que encierra la cruz de San Andrés y otros grafismos de difícil descripción, las estampaderas procedente del mismo sitio y las atribuye a la cultura Olmeca.

Referente a los diferentes materiales con que han sido manufacturadas las estampaderas en la América Prehispánica, estos difieren en su naturaleza, Ries (op. cit. pp. 45) informa de sellos tallados en corteza de calabaza provenientes del Perú, así como de otros tallados en madera y recubiertos con una lamina de oro recuperado en Brasil. J. Enciso (1947) informa de una estampadera tallada en material óseo, procedente de Xochimilco, así como de otro recuperado en Pátzcuaro elaborado en cobre. Reiteradamente se hace la observación de lo inapropiado de tales materiales para transportar tintura alguna en su función de sello.

¿Sellos o Estampaderas? Se considera imperativo establecer ¿Qué diferencia existe entre un sello y una estampaderas? Un sello es aquel artefacto que en la superficie blanda y plana debió de haber sido elaborado el diseño de alguna figura la cual posteriormente de haber sido cocida cumplirá la función de sellar el diseño en ella elaborado sobre otro material. El sello debe de ser impregnado con alguna tintura o colorante, para luego dejar su impronta sobre el material que se habría de sellar. Es de mucha importancia el hacer notar que la cerámica posee la característica de ser un material muy absorbente a cualquier líquido. Curiosamente los “sellos” que aquí se presentan no guardaban indicio de haber estado en contacto con ningún tipo de tinta o colorante alguno, el cual se debiera de haber notado al momento de su limpieza. Fue por ello que se utilizo la Carta de Colores Munsell, (colores adjuntos a dibujos) para dejar establecido el color original de cada uno de ellos. Se hace la observación que ningún material cerámico es buen conductor de ninguna tintura para ser transportada sobre otro material debido a su propiedad absorbente a cualquier liquido. Las piezas en cuestión “sellos” fueron modeladas previa cocción, los mismos presentaban un ligero y deleznable baño que se perdió al momento de ser consolidados en el taller de restauración. Valga hacer la observación que no todos las estampaderas presentaban el mismo color, y se infiere que el ligero baño fue aplicado posteriormente de haber sido cocidos. Es más, de haber sido utilizados como sellos el baño se hubiera desvanecido al contacto con la tintura, tal cual sucedió en el taller de restauración.  Valga hacer hincapié al reiterar que antes de enviarlos al taller de restauración, el color original fue tomado utilizando la carta de colores de suelos de la Carta Munsell, dato que  refuta la probabilidad que pudiera haber tenido algún color remanente de su función como sello. 

Es por ello que se muestra la siguiente fotografía (Figs. Nos. 5 y 6). El color ante es su color original, notese

el color rojizo posteriormente de haber sido intervenidos, como es muy obvio los mismos no muestran huella de tintura alguna.

 

 

                                                                          Figs. No. 5 y 6.

Las Estampaderas al igual que un sello, posteriormente de haberle elaborado alguna figura en una de sus superficies y haber sido cocida, sin la necesidad de aplicarle ninguna tintura o colorante, puede ser presionada sobre un material blando para dejar la huella de la misma en el material deseado.

Es de hacer notar que el  personal del laboratorio de campo no reporta haber encontrado un  sólo tiesto que presentara huella de haber sido estampado, no está de más el hacer la observación que por el laboratorio círculo más de una tonelada de tiestos. El caso no es aplicable al área Maya en donde la arqueóloga Antonia Follas (comunicación personal) sí ha recuperado tiestos con la huella de haber sido decoradas con estampaderas, estampaderas  que han sido recuperadas en el mismo sitio de excavación.

El significado que presentan las estampaderas provenientes de la OP. No. 1090, es una tarea sumamente difícil, dado el caso que no todos los motivos que los mismos presentan se habían observado con anterioridad en Kaminaljuyu, a excepción del motivo U. Precisamente por los extraños y desconocidos motivos se tratará de darle  una interpretación basándonos en estudios previos que han realizado otros arqueólogos en sitios y otras culturas mucho más estudiadas que el motivo que nos ocupa, por lo que el presente estudio solamente se debe de tomar como una aproximación.

 Algunas de las figuras presentan una muy fuerte influencia  y un marcado acento Olmecoide, las  cuales con anterioridad se ha asociado con el estilo artístico de Itzapa, México. Así también algunos de los motivos de los sellos recuperados en Kaminaljuyú se pueden observar en la decoración de  los trajes autóctonos contemporáneos de ciertas etnias del altiplano guatemalteco, así como en el Estado de Chiapas, México. Tal es el caso de los chevrones, grecas, bandas de colores sólidos, barras cruzadas, zigzags, etc. (Dibujos. No. 1, 2, 3 y 10). Ilustraciones que se detallan a continuación.

          Dibujo No. 1: estampadera cilíndrica este motivo al rodarlo presentaría una secuencia consecutiva de chevrones.

 Dibujo No. 2: estampadera cilíndrica, presenta dos motivos curvilíneos a los cuales no se les ha podido dar ninguna interpretación.

Dibujo No. 3: estampadera cilíndrica, por no presentar figura alguna, supuestamente imprimiría una banda sólida en el caso que el mismo funcionara como sello. Si por el contrario el mismo solamente se utilizar como estampadera y  solamente se presionar sobre una superficie blanda el mismo imprimiría una banda solida, la cual podría representar el numeral cinco. De la misma forma si los extremos se utilizaran como estampadera estos podrían estar imprimiendo puntos que significarían los  numerales uno, dos, tres, cuatro, así como complemento del la barra, que estaría complementando la forma de numeración ya conocida. De hecho estaríamos hablando de un artefacto utilizado para numeración. Independientemente de las tres estampaderas citadas anteriormente todas las que a continuación se describen son planas y constan de cierta prolongación en la parte posterior, la cual se ha considerado como asa. La misma puede ser utilizada como soporte, facilitando la exposición de la misma de manera inclinada.

 Dibujos Nos. 4, 5, 6, 7, 8, 9 y 10: presentan ciertos rasgos caricaturescos, aún cuando no dejan de tener cierta apariencia zoomorfa, no conocida en ninguna manifestación iconográfica hasta el momento en Kaminaljuyú. 

 

Dibujos Nos.11, 12, 13 y 14: las figuras que continuación se ilustran, aparentemente fueron bastante conocidos, dado el caso que durante las excavaciones realizadas en el montículo B-I-1 de Kaminaljuyú, por el Proyecto Japonés,  un ejemplar similar fue recuperado dentro del relleno del montículo sin ninguna asociación contextual (Ohi 1994). De igual manera en el Museo Nacional David J. Guzmán de la República de El Salvador, se tuvo la oportunidad de observar un ejemplar con las mismas características. Tres de las cuatro figuras presenta el mismo número de barras verticales; las cuales se sabe que desde tiempos muy tempranos, independientemente significaron el numeral cinco, el cual llego a tener la misma acepción dentro de la iconografía maya. Inmediatamente abajo se observa  el motivo U de forma invertida en dos de los casos, no así en los dos restantes que se aprecian en posición contraria a los mismos, lo cual indiscutiblemente ha de haber tenido una connotación diferente. Generalizando, Piña Chan interpretó el motivo U en cualquiera de sus formas como tierra cultivada o lista para tal propósito como se ampliará más adelante. La parte intermedia de los ejemplares está precedida por una representación elíptica, seguida de la repetición de las que se tiene la impresión que se trata de la figura estilizada de la representación de un batracio de una manera muy estilizada (Bufo Marino - Iciluis marinus 2011) el cual estaba asociado al elemento agua, así como a la lluvia.

La representación de batracios se ha encontrado como decoraciones pintadas en algunas vasijas, así como en muchas esculturas monumentales talladas en basalto en alto relieve. Las representaciones naturalistas de batracios, especialmente en Kaminaljuyú, se ha considerado como una alegoría emblemática al estado extático que solían alcanzar los shamanes durante ciertas ceremonias, dado el uso que hacían de la bufotina o bufotina. Algunos investigadores Furst (1994) refieren que el Bufo marinus segrega de las glándulas carótidas la bufotina, alcaloide que se ha detectado en la Virola (Virola calophylla), así como en la Anadenathera peregrina (Pipiadenia peregrina) elementos que inducen a estados alterados de la mente. A la vez el mismo Furst (Ibíd. pp. 276) cuestiona tal actitud expresando “¿pero cual es la evidencia concreta de que los indígenas mismos alguna vez utilizaron tales venenos animales con propósitos que podrían ser vistos como mágico-religiosos?” la respuesta se encuentra muy explícitamente en la documentación legada por los cronistas coloniales de la época; tal cual lo refiere Chinchilla Aguilar (1953 pp. 233), en su obra La Inquisición en Guatemala, de la que copiamos textualmente el siguiente párrafo: “fueron sobre todo muy rigurosas las medidas tomadas en 1621, Y la inquisición en ese año, por intermedio del deán y comisario de Guatemala, Felipe Ruiz del Corral mando al Cabildo de Guatemala poner en ejecución el Edicto sobre la prohibición de la importación del peyote…AGNM, T. 339 Exp. 67)” * Archivo General Nacional de México.. Si bien no hace alusión a la ingesta de alguna sustancia animal, si se refiere a un elemento alucinógeno, el cual aparentemente era de uso frecuente. Así como también se han recuperado infinidad de representaciones de esculturas líticas en representación de hongos específicamente en Kaminaljuyú (Ohi y Torres 1994), de las que se asume se refieren a la Stropharia cubensis, Psilocybe mexicana heim, o al bien conocido Teonanacatl o cualquier a otro hongo del género Psilocybe, los cuales son al igual que las esculturas de batracios, alegorías emblemáticas, similares a los Semis de los Taínos del Caribe, de quien se sabe que con los mismos propósitos utilizaban la Jojoba. 

 

Dibujos Nos. 15, 16, 17,18 y 33: estas cinco enigmáticas figuras, como se puede apreciar, difieren una de las otras aún cuando a primera vista parecieran iguales. Al parecer son una variante criptica del motivo U las que podría estar haciendo alusión a la S inclinada de manera doble, conformando el referido motivo de una manera más sofisticada. En esta ocasión se ha presentado en posición horizontal, aunque no se pretende determinar que ésta es la forma correcta de como era representada. Piña Chan (Ibíd. pp. 33) le confiere a la S inclinada la interpretación de “viento que antecede a la lluvia”. La representación de Piña Chan no es exactamente igual a la muestra presente en este documento, pero el motivo U sí podría estar representando dentro de una variante el mismo motivo en conjugación con la S inclinada, de tal manera que la doble S conforma el motivo U de una forma local del mismo motivo, siendo ésta una forma un tanto más sofisticada de expresar un concepto, lo que puede obedecer a lo indicado anterior. La muestra presenta ciertos rasgos estilísticos que responden al Horizonte Olmeca, no propiamente a la Cultura Olmeca. El hecho de que los dibujos 16, 17, 18 y 33 en algún momento presenten un punto en la parte interna, podría referirse como el “grano de maíz” o bien “parcela sembrada junto al agua” (Ibíd. pp. 29) con la variante que Piña Chan en el caso citado presenta un rombo dentro del elemento U y no un punto como se aprecia en el caso que nos ocupa. De hecho se tiene pleno conocimiento que, cercano al lugar del hallazgo en cuestión, se encontraba la laguna Miraflores, desaparecida totalmente a mediados del siglo pasado.
A pesar que se ignora la posición correcta de la representación de los artefactos, como se indicara con anterioridad, es decir si los mismos se representaban en posición vertical, horizontal, o invertida como se presentan en este documento, se ha podido observar en algunos monumentos que su representación es diversa en cuanto a la U se refiere.
El motivo U fue representado inicialmente por la cultura Olmeca mucho tiempo antes que fuera adoptada por la cultura maya, habiendo tenido una gran difusión en la representación de las estelas Mayas, aún cuando la misma pueda no tener la misma acepción. Thompson (1960) se refiere al motivo U invertido como símbolo de fertilidad asociado a la Diosa Lunar o “brackets”. Norman (1976) la relaciona con la luna creciente y al elemento agua, así como la interpreta como la mandíbula superior del jaguar; interpretación que a la vez es aceptada por Piña Chan (Óp. cit. pp. 30). Al parecer este motivo independientemente de la interpretación que se le quiera adjudicar, debió de tener una connotación relevante, dado el caso que se encuentra representado en las estela No. 10 y 11 de Kaminaljuyu, así como en las estelas de Tikal, de las que solamente citaremos la estela No. 31, en la cual se observa la representación del gobernante Cielo Tormentoso, profusamente ataviado y con la representación del motivo referido en más de 26 ocasiones. Esta estela fue fechada para el año 9.0.10.0.0. Fecha equivalente al año 445 d. C. (Coggins 1975).

Dibujo No. 19. Presenta en la parte superior una barra elíptica, inmediatamente abajo se pueden contar siete representaciones del motivo U en posición invertidas, las cuales se encuentran seguidas de una barra sólida, inmediatamente se pueden observar dos prolongaciones, las que dan la impresión de representar el elemento agua que cae. Existe la huella del faltante de dos de las mismas prolongaciones en los dos extremos de la misma figura.

Dibujo No. 20. (Ver arriba) Esta figura está compuesta en la parte superior por dos barras elípticas, la cual indudablemente han de tener algún significado por ahora ignorado. Se asume que inmediatamente arriba de la misma, existieron cuatro elementos esféricos.
De forma continua, abajo de las mismas se aprecia cuatro barras cruzadas (X), conocidas como Cruz de San Andrés, de la cual se tiene conocimiento que fue ampliamente utilizada por la cultura Olmeca. Las cuatro representaciones de la X se encuentran enmarcando dos puntos dentro de las mismas, los que en su totalidad suman seis puntos. La Cruz de San Andrés, de acuerdo a la interpretación de Piña Chan (op. cit. pp. 29) representan al sol “así como el sol alumbra y calienta la tierra”. Dentro de la cultura maya de las Tierras Bajas de Petén, los puntos podrían considerarse como signos numerales. La Cruz de San Andrés se encuentra dentro de la iconografía del Calendario Maya de 360 días, enmarcada dentro de un círculo acompañado de otros elementos que, según Morley (1975), Villacorta y Villacorta (1977) lo identifica como Cruz del Viento y se encuentra presente en múltiples ocasiones en el Códice de Madrid así como en el Códice de Dresden. Actualmente se siguen empleando en la decoración en la vestimenta de las mujeres del área Ixil, Huehuetenango.
Dibujos Nos. 21, 22 y 23, Obviamente representan el motivo U, pero ¿Cuál era la forma correcta como debían de observarse? Si el dibujo 21 lo observamos de manera que la U quede en forma invertida, se puede decir que es la misma figura que ostenta un personaje a manera de tocado en los grabados de la Figurilla de Tuxtla, y se podría decir de la misma que; del costado izquierdo desciende el elemento agua. Del dibujo 22 vistos de forma vertical (U), así como del dibujo 32, y siguiendo la interpretación que ha hecho Piña Chan, se podría asegurar que se refieren a campos de cultivo (representadas anteriormente)


Dibujos Nos. 24, 25 y 26: Dentro de la variedad de artefactos que se recuperaron se encuentran tres ejemplares que muestran una espiral, que corresponde a una de las manifestaciones gráficas más antiguas realizadas por el hombre, tanto en el Viejo como en el Nuevo Continente, las cuales se ha encontrado tanto en representaciones pictográfica

Dibujos Nos. 27, 28 y 29. De estas tres piezas y dado el caso que se ha tomado como medio de comparación la temprana iconografía de la cultura Olmeca, o utilizando la definición expresada por Michael Love (2002), Horizonte Olmeca.
Las referidas figuras de las cuales el dibujo No. 27 se encuentra en estado completo, posiblemente las subsiguientes Piña Chan las identificaría como la representación de garras de jaguar.

Figura No. 30, 31 y 32. Estas particulares figuras presentan dos elementos redondos al centro de las mismas, lo cual se podrían interpretar como semillas dentro de un área de cultivo. Continuando con las interpretaciones de Piña Chan (Ob. cit. pp. 28) refiere a figuras similares como “estrellas concéntricas” las cuales representa el “agujero u hoyo” que realiza la coa para plantar. Si tomáramos como acertada la interpretación de Piña Chan; estaríamos ante el caso que en su conjunto la muestra es totalmente alusiva a la agricultura.

CONCLUSIONES FINALES.
La interpretación de los artefactos del Señor de los Sellos, fundamentalmente se ha basado en estudios previos realizados por el arqueólogo Román Piña Chan, así como de otros experimentados investigadores. Fácilmente se puede decir que, los artefactos que acompañaban al referido señor, funcionaban como artilugios alegóricos a la agricultura, dado el caso que las mismas hacen alusión a cementeras cultivadas, así como a tierra lista para ser cultivada y al elemento agua. Si bien se detectaron en menor proporción algunas figuras zoomorfas, estas son íconos que no se han sido reportados con anterioridad en Kaminaljuyú.
Se presenta el hecho de que el Señor de los Sellos fue ricamente ofrendado con diez vasijas y treinta y tres, artefactos alegóricos a la agricultura, una piedra de moler, y una caparazón de tortuga. Este último elemento resulta bastante problemático al interpretar su inclusión como parte de la ofrenda, dado el caso que el mismo dentro de la cosmogonía maya se encuentra relacionado con la constelación de Orión y el juego de pelota. No obstante por el rico ajuar funerario que le acompañaba se deduce que el personaje en cuestión era de alto estatus social dentro de la sociedad kaminalense. Algunos arqueólogos como Field (op. cit. 1974, pp. 47) han sugerido que los sellos fueron artefactos propios de los shamanes, quienes los utilizaban con fines mágico-religiosos. Esta observación se considera acertada, considerando que los mismos fueran utilizados como íconos emblemáticos complementarios posiblemente utilizados en determinadas ceremonias de carácter agrícola. Es de considerar el hecho de que la que la posesión de un sello sobrelleva el carácter de autoridad, poder, legitimad dado que el mismo ostenta un carácter reconocido, respetado y aceptado socialmente.

APÉNDICE.
Análisis Cerámico. Fue realizado por el ceramólogo del Proyecto Las Majadas II, Juan Luis Velásquez M, quien realizó la datación en base a los reporte de la cerámica de Kaminaljuyú (Wetherington 1978, Shook 1951, 1952) de El Bálsamo (Shook y Hatch 1978), de Chalchuapa (Sharer 1978) y de Semetabaj (Donalson, Shook, y Hatch 1978). Velásquez indica que aún cuando los trabajos citados no comparten la misma metodología de análisis cerámico, las descripciones son interesantes para ser comparadas con la cerámica ofrendada al Señor de los Sellos, quien fuera inhumado con diez vasijas completas, las que se describen a continuación.
El reporte del laboratorio indica que la denominación de forma es en base a criterio de Hatch y Castillo (1984), denominando las formas de Cántaro, Cuenco, Olla, y Vaso, así como formas especiales.
Vasija A: corresponde a una olla globular de base cóncava, cuello corto curvo divergente y borde directo. No presenta engobe, solamente un ligero baño bastante erosionado de color café-rojo-naranja. Dimensiones: diámetro máximo del cuerpo 17 cts. Alto 10 cts. Diámetro del borde 13 cts. La vasija se puede relacionar con la tradición de las Tierras Altas de Guatemala, por su acabado de superficie puede relacionarse con el grupo Jocote de Chalchuapa (Sharer 1978). No ha sido descrita con anterioridad para el área de Guatemala. Cronológicamente se ubica para el Periodo Clásico Medio.
Vasija B: cántaro miniatura de asas del cuerpo al borde, con decoración simple de pintura roja en el borde exterior, bandas verticales en el cuerpo sobre un baño ante. Dimensiones: cuerpo 8 cts. Borde 5cts. Corresponde al Ware Velarde. Tipo Arenal ante. Variedad Pintura Roja (Wetherington 1978). Corresponde al Periodo Preclásico Medio, fase Las Charcas.
Vasija C: cuenco de paredes recto divergentes, borde directo y base plana. Un engobe pulido cubre la superficie de la vasija presentando una banda de color rojo pulido al borde. Dimensiones: base 7 cts. Alto 6 cts. Diámetro en el borde 12cts. Es similar a los cuencos del Ware rojo pulido sobre ante no pulido, identificado por Shook (1951). Es frecuente durante el Periodo Preclásico Medio, fase Las Charcas.
Vasija D: cuenco de paredes recto divergentes borde directo y base plana, presenta un duro engobe de color rojo en el interior y bajo el borde inferior presentado pequeñas partículas de hematita especular. Dimensiones: base 13 cts. Borde 16 cts. Alto 5cts. Tentativamente se le ha considerado identificarla con el Ware Arévalo Rojo Shook 81952), (QEPD) asignado a la fase Las Charcas, para el inicio del Período Preclásico Medio, para Chalchuapa se encuentra en el Grupo Coquiana (Sharer 1978).
Vasija E: cuenco de paredes recto divergentes, borde directo y base plana. Presenta un delgado engobe ante en la superficie y bandas de pintura roja pulida en fondo. Dimensiones: diámetro 12 cts. cts. Diámetro del borde 9.5 cts. Alto 5 cts. Se identifica con el Ware Embudo Ante, variedad Pilar (Wetherington 1978). Pertenece al Periodo Preclásico Medio-Tardío, para la transición Las Charcas-Providencia.
Vasija F: vasija de paredes curvo-convergentes presenta una aplicación al cuerpo y una acanaladura abajo del borde, base plana. Esta cubierta de un buen engobe color rojo bien pulido, tanto en el exterior como en el interior. Dimensiones: diámetro 12 cts. cts. Diámetro del borde 9.5 cts. Alto 5 cts. Pertenece al Ware Sacatepéquez Rojo, (Shook, Hatch y Donalson 1979)
Vasija G: Cuenco de silueta compuesta, base ligeramente cóncava, color café, presenta decoración incisa gruesa de doble s en el cuerpo. Dimensiones: diámetro 27 cts. Diámetro del borde 8 cts. Alto 6 cts. Su tipo no ha sido identificado, sin embargo el motivo de doble s es característico para la transición en Kaminaljuyú de la fase Las Carcas.- Providencia. Motivos similares se han encontrado guardado la misma temporalidad dentro del área Olmeca, Chalchuapa y Uaxactún (Coe1965, Sharer 1978, Smith 1955).
Vasija H: cuenco de paredes curvo convergentes y base plana, presenta una decoración incisa inmediatamente abajo del borde. Pertenece al Ware Monte Alto Café. Dimensiones: diámetro 18 cts. Diámetro del borde 15 cts. Alto 5 cts. Identificado en la costa sur, Sitio Monte Alto (Shook y Hatch 1978) y se ubica para el Periodo Preclásico Medio Terminal.
Vasija I: cuenco de paredes convergentes con acanaladuras verticales en el cuerpo de color purpura así como al labio ligeramente invertido, el cuerpo esta cubierto de color naranja, el mismo esta muy bien engobado de color naranja. Dimensiones: diámetro 20 cts. Diámetro del borde 18 cts. Alto 8 cts. Pertenece al Ware Mirador Rojo, Diagnostico para la fase Esperanza. Corresponde al tipo Providencia Pintura Purpura, Variedad-Naranja, pertenece al Ware Mirador Rojo y es diagnostico para Fase Providencia, final del Periodo Preclásico Medio.
Vasija J: Cuenco de silueta compuesta con acanaladura abajo del borde con incisiones verticales así como representaciones de doble s al cuerpo, engobe bien pulido de color rojo pálido. Dimensiones: diámetro 20 cts. Diámetro del borde 19 cts. Alto 7 cts. Pertenece al Ware Canchón Rojo Pálido, Tipo Las Charcas Rojo Pálido, Diagnostico de la fase Las Charcas, periodo Preclásico Medio (Wetherington 1978).
Conclusiones cerámicas. De acuerdo al análisis cerámico de Velásquez del entierro del Señor de los Sellos. Su contexto y el hecho de encontrarse dentro de una formación troncocónica (botellón), la gran cantidad de artefactos cerámicos responden a manifestaciones propias de la fase Las Charcas, propias del periodo Preclásico Medio. No obstante, es criterio del autor la existencia de ciertos tiestos un tanto más tardíos, fueron detectados, lo cual hace pensar que el entierro fue perturbado dado el caso que como se indicara con anterioridad, casi desde un principio de la excavación se recuperaron algunas estampaderas que, a criterio del autor los mismos fueron extraídos del interior del botellón sin haber tenido el cuidado de depositarlos en el lugar correspondiente. Velásquez y Ericastilla coinciden en considerar que el entierro corresponde al periodo de transición de la fase Las Charcas – Providencia, fechándolo tentativamente para el año 500 – 400 a. C.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA.

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1967 Thoughts on Meaning and use of Prehispanic Mexican Sellos. Studies in Pre-Columbian Art, Archaeology No. 3 Dumbarton Oaks, Washington D. C.
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1978                      The Ruins of El Bálsamo. Journal of New World Archaeology. Vol. 3, No. 1, University of California, Los Ángeles. EE. UU.

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1070 Historia y Religión de los Mayas. Siglo XXI Ediciones. México.

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Comentario de Sergio Alfredo Ericastilla Godoy el abril 30, 2013 a las 2:52pm

NO ME AGRADA LA PUBLICIDAD INTERCALADA ENTRE PAGINAS DE MI ARTÍCULO ¿SELLOS O ESTAMPADERAS? ASOCIADOS A UN ENTIERRO EN KAMINALJUYU, DE SER POSIBLE RETIRARLOS TOTALMENTE.

Sergio A. Ericastilla

Comentario de Gustavo Ramirez el abril 1, 2013 a las 8:32pm
Estimado Sergio, aquí aparece tu artículo muy bien. Saludos.

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