Zapotal: Restauración errónea causa daños a valiosa pieza prehispánica.

Restauración errónea causa daños a valiosa pieza prehispánica

  • El Dios de los Muertos es una imponente escultura de barro crudo y policromado, única en Mesoamérica
  • Con la intervención de 2014 un aspecto muy evidente es el blanqueamiento de una franja debido a la limpieza que hicieron de ese vestigio, se consigna en el documento
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El Mictlantecuhtli, Dios de los Muertos, escultura prehispánica de la zona arqueológica de El Zapotal, Veracruz, en imagen tomada de un estudio técnico realizado por investigadores del Instituto Nacional de Antropología e HistoriaFoto cortesía del INAH
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Un especialista señala el área donde se observan los daños infligidos al Dios de los Muertos, cuya escultura fue hallada en 1971, en El Zapotal, congregación perteneciente al municipio de Ignacio de la Llave, VeracruzFoto Luz María Rivera
Luz María Rivera/ I. Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 11 de septiembre de 2015, p. 3

El Zapotal, Ver.

En esta congregación perteneciente al municipio de Ignacio de la Llave, en la región conocida como la Mixtequilla, se encuentra el Mictlantecuhtli, el Dios de los Muertos.

Esa imponente escultura de barro crudo y policromado, única en Mesoamérica, hoy padece debido a la humedad, erróneas intervenciones y abandono institucional: ha sido gravemente dañada en su reciente restauración, porque fue lavada con agua de cal.

De acuerdo con dos informes internos de especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), delegación Veracruz, y de uno de los restauradores –quien fue testigo privilegiado del hallazgo de la pieza en 1971–, a los que tuvo accesoLa Jornada, se da cuenta de las sucesivas intervenciones, necesarias y adecuadas la mayoría, aunque la de 2014, hecha sin rigor y conocimiento por la restauradora Ana Bertha Miramontes, ha puesto en peligro esa joya del pensamiento prehispánico, equiparable, según estudiosos, a la Reina Roja de Palenque o a la Tumba Imperial de China.

En una parte del diagnóstico hecho por investigadores del Centro INAH-Veracruz integrado por primera vez en 2005, y un registro aún más extenso en 2008, y al que anualmente se incorporan agregados, siempre dirigidos internamente a la Dirección General del INAH, se asienta: “... Desde que nos hicimos responsables de El Zapotal, su conservación ha sido una de nuestras principales preocupaciones, más aún cuando observamos que su deterioro ha sido progresivo. Es justo mencionar que la Dirección de Churubusco ha mantenido una presencia  más o menos continua aunque no sistemática en el sitio.

“Con la finalidad de contar con un diagnóstico sobre las condiciones actuales que guarda el Mictlán, nos pusimos en contacto con el restaurador Roberto Peralta para invitarlo a una visita, ya que él estuvo presente en el año del descubrimiento y fue comisionado por el Instituto Paul Coremans para formar parte del equipo que hizo la restauración inicial.

“Por tal motivo asistimos al sitio arqueológico de El Zapotal para realizar una inspección con el restaurador Roberto Peralta los días 9, 10, 12 y 14 de septiembre del año en curso (2008).

“El día 9 tuvimos la extraordinaria oportunidad de contar con la visita al Centro INAH Veracruz de Pedro Francisco Sánchez Nava, actual coordinador Nacional de Arqueología, y nos acompañó junto con el arqueólogo Nahúm Noguera Rico, actual delegado del Centro INAH Veracruz, al sitio de El Zapotal, de tal modo que pudieron constatar directamente la gravedad del deterioro que muestra actualmente la escultura del Mictlán (fotos 1 y 2) y que nuestra preocupación por su estado desde hace años está justificada. Peralta nos explicó con detalle los procesos de deterioro y la urgente necesidad de una intervención de manera inmediata con ‘primeros auxilios’ y de proponer su estabilización integral con un proyecto a corto, mediano y largo plazos.”

Falta de seguimiento sistemático

De acuerdo con el anexo de este documento de 2014, se da cuenta de la errónea intervención de Miramontes: “Otro problema que hemos comentado en varias ocasiones es la intervención de diversos restauradores en diferentes momentos, pero ha sido una actuación sin coordinación permanente. Se mencionan en los reportes muchos nombres entre arqueólogos y restauradores que lo han visitado durante varias décadas desde su descubrimiento. Sin embargo, no se ha realizado un seguimiento sistemático por diversas razones, quizás principalmente políticas.

“En esta ultima visita (2014-2015) observamos la reciente colocación de grava alrededor del cuadro que delimita al conjunto, y una cadena nueva para que los visitantes no traspasen; también es muy obvio que se ha retirado parte de la tierra que cubría el área. Don Mario Orozco Barragán, custodio del sitio, nos comentó que estas acciones y algunas otras fueron realizadas bajo las órdenes de la restauradora Ana Miramontes.

Otro aspecto muy evidente en la escultura y en el área que la circunda es el blanqueamiento de una franja; don Mario nos indicó que Miramontes, junto con otra restauradora, aplicaron agua de cal (fotos 9 y 10) e hicieron limpieza al monumento (en la bodega quedaron depositados cuatro costales con tierra); por esta intervención consideramos que es muy importante conocer su proyecto y el informe correspondiente de sus actividades.

Los arqueólogos Carmen Rodríguez y Ponciano Ortiz, así como la bióloga María del Pilar Ponce, autores del estudio, se negaron a confirmar y ampliar sus dichos a este diario, y a través de un empleado administrativo del INAH-Veracruz enviaron el mensaje a la reportera de que dicho diagnóstico es interno y no público y está sujeto a la respuesta oficial que aún esperan de la titular del INAH, María Teresa Franco.

Ana Bertha Miramontes es una joven que se presenta comoespecialista en restauración del INAH, enviada a Veracruz desde la ciudad de México, quien se pone a la defensiva al primer comentario sobre la preocupación del estado actual del Mictlantecuhtli y, agresiva, espeta:¿qué te preocupa? Yo soy especialista. Sé lo que hago. Gané mi plaza en el INAH... y, airada, niega desconocimiento de técnicas o inexperiencia.

Según versiones de especialistas del INAH-Veracruz, que prefieren el comentario fuera de entrevistas por temor a represalias laborales, la joven Miramontes no está titulada ni es especialista en restauración con la técnica del barro no cocido.

A ella se le atribuye parte del daño causado actualmente a la pieza, ya que utilizó agua de cal para lavarla.

Afirman que la dirección general del instituto ya sabe de este grave asunto: Si hasta lloró y pidió perdón y ayuda cuando visitaron el sitio el año pasado Pedro Francisco Sánchez Nava, coordinador nacional de Arqueología, y la arqueóloga Carmen Castro, subdirectora de Conservación; ahí esta chica, ante los cuestionamientos y evidencias, reconoció que utilizó químicos que no sabía manejar..., afirma una investigadora que pide anonimato, porque dice, la represión está fuerte: ya han despedido en Morelos a compañeros que han denunciado situaciones como ésta, donde se pone en riesgo el patrimonio cultural de todos.

Esta semana investigadores del INAH apremiaron mediante otro oficio a la delegación estatal, a cargo de Esteban Rodríguez, a intervenir para evitar más daño; sin embargo, la respuesta del funcionario fue, dicen, proteger a la restauradora y negarse a reconocer las evidencias.

El funcionario prepara una visita de la prensa al sitio arqueológico paraque vean que todo está normal..., según dijeron empleados administrativos.

Acciones urgentes sin realizar

Mario Orozco, quien tiene 40 años en El Zapotal y conoce toda la historia del descubrimiento de la escultura por haberlo presenciado, se niega a hablar con la reportera durante un recorrido por el sitio, pues no está autorizado.

En el Diagnóstico preliminar del estado actual del Mictlantecuhtli, Zapotal, Veracruz, escrito por el restaurador Roberto Peralta Bárcenas, en 2008, subtituló: diagnóstico preliminar urgente y detalló las acciones que, según se pudo constatar en la visita de La Jornada jamás se realizaron.

“La estructura de barro crudo se encuentra en un estado de deterioro grave, ya que presenta de la cintura hacia los pies una desintegración avanzada del material que es barro crudo (sin cocer) y se está desintegrando paulatinamente, presentando un estado de pulverulencia grave que pone en riesgo su estabilidad física por degradación del material constitutivo, que es altamente higroscópico, muy susceptible a la humedad ambiente del lugar.

“El museo de sitio se compone de un galerón de material con cubierta de madera y lámina metálica; dicha construcción es una sala hermética con una sola entrada, sin ventanas de ventilación que originan una acumulación importante de humedad relativa, que provoca un microclima interior que daña paulatinamente a través de los años, causando daños irreversibles al conjunto arqueológico.

“Intervención urgente que se propone: 1. Bajar a la brevedad posible la humedad relativa imperante en el recinto museológico. Pasos a seguir:

• Mantener ventilada la sala, dejando la puerta abierta, sobre todo por las mañanas para propiciar la ventilación interior del local.

• Abrir cuatro ventanas distribuidas, dos al frente y dos al fondo de la sala; de ser posible instalar dos ventiladores al frente y dos extractores al fondo de la sala para lograr una corriente de aire continua que vaya secando paulatinamente la sala. También se sugiere instalar dos deshumificadores para ayudar a secar el área museográfica.

El galerón permanece cerrado, y sólo se abre cuando hay visitas, de martes a domingo.

Sin embargo, dentro el ambiente es seco y está oscuro; una lámpara de ledal frente impide ver detalles de la escultura. Los entierros humanos y otros pequeños ornamentos de caritas sonrientes, que también acompañaban la ofrenda mortuoria, han sido cambiados de sitio y otros más colocados al fondo del recinto.

Fuente:http://www.jornada.unam.mx/2015/09/11/cultura/a03n1cul

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Comentario de Armando Nicolau Romero el septiembre 19, 2015 a las 11:10pm

La eflorescencia de sales que se observa en el tercio inferior, a mí me parece (a reserva de rectificar) no corresponde a un daño generado por agua-cal.  Si esta se aplicó correctamente, agua tratada a partir de mezcla con cal y sus diversas reacciones, no debiera pasar absolutamente nada con esta tierra, a no ser que se hubiera generado una reacción en el pH de la arcilla.  Se observa que la pieza no tiene cocción, es adobe o barro "crudo".  Sugiero revisar la posibilidad del uso de papetas y el corte de la ósmosis ascensional que se presenta, de ahí lo blanquecino y las sales presentes; cortando el proceso de la humedad incluso con dispositivos electrónicos, la pieza lo vale  Se puede checar el proceso técnico y el principio metodológico en Stambolov y Torraca.

Comentario de Norma García el septiembre 16, 2015 a las 12:12pm

Les sugiero noten el velo blanquecino. Como podrán ver, éste se encuentra en la zona de la base. Cuando la escultura estuvo en su contexto de enterramiento absorbió humedad  del subsuelo, esta humedad contiene sales disueltas.

Una vez que la escultura fue excavada y extraída de su matriz, se desencadenaron una serie de cambios derivados de la pérdida de humedad (la pieza se comienza a desecar), la exposición a la luz, cambios de temperatura y otras que estoy segura que todos conocen.

Al evaporarse la humedad se arrastran las sales disueltas, y estas, irremediablemente salen a la superficie y cristalizan sobre ella. Las sales pueden ser de distinta naturaleza, unas muy blandas y otras muy duras como las que se encuentran en las pinturas de Bonampak. 

Lo cierto es que no es de extrañar que el velo blanquecino se encuentre en la base, estoy segura que cualquiera de ustedes habrá visto este fenómeno en cualquier inmueble. La humedad ascendente acarrea las sales por capilaridad hacia arriba y por eso es natural que se encuentren en la base. No hay nada extraño en ello. 

Estoy segura que cualquiera de los compañeros que ha cursado la licenciatura en arqueología en la ENAH recordarán las clases que se nos impartieron sobre restauración. Espero que haya quedado claro que cada vez que extraemos una pieza de su contexto estamos alterando las condiciones que permitieron que esa pieza se conservara. Al extraerla, los arqueólogos inevitablemente desencadenamos procesos de deterioro que a veces generan pérdidas irremediables del patrimonio cultural que estamos estudiando. De hecho, y volviendo al tema de Bonapak, las pinturas murales estuvieron en prefecto estado de conservación hasta que a alguien se le ocurrió cortar los árboles que permitían que la humedad permaneciera estable. Lo que se logró con la tala de árboles fue acelerar la desecación de la humedad y el inevitable arrastre de sales a la superficie de la capa pictórica. En este caso, las sales son extremadamente duras y difíciles de remover.

En fin, los arqueólogos necesitamos comprender que nuestra labor puede ser dañina para los bienes culturales en especial si no comprendemos lo que describo líneas arriba. Es prioritario contar con un restaurador en campo, preferentemente involucrado desde la planeación del proyecto. 

http://www.inah.gob.mx/boletines/599-el-altar-a-mictlantecuhtli-obr...

Comentario de Bertrand LOBJOIS el septiembre 15, 2015 a las 4:47pm

Aclaración: Cuando un servidor habla de la "exigencia" de Leonardo López Luján, no se trata de que maltrate o torture sus colaboradores. 

Se trataba de valorar el profesionalismo, la ética, la meticulosidad y el respeto al patrimonio que Leonardo transmite a sus colaboradores. Por lo tanto no me cabe la menor duda que Ana Miramontes es un gran profesional, como lo son otros colaboradores del Proyecto Templo Mayor.

Sin las cualidades mencionadas anteriormente el Proyecto Templo Mayor no hubiera tenido los resultados obtenidos y publicados.

Recuerdo con cariño al Dr. Michel Graulich (QEPD), maestro de Leonardo y de un servidor, en la EPHE. La exigencia académica y científica de Graulich, para quienes lo conocieron, era la misma que pedía a sus estudiantes que la se aplicaba a si mismo. 

Por lo tanto, la exigencia se debe percibir de manera apreciativa y positiva porque nos lleva a ser mejores investigadores.

Comentario de Gustavo Ramirez el septiembre 13, 2015 a las 11:08am

Gracias por compartir sus opiniones que nos ayudan a tener un panorama más claro de ésta problemática. 

Comentario de Norma García el septiembre 13, 2015 a las 10:18am

La nota de La Jornada está cargada de imprecisiones y los comentarios vertidos en ella carecen de conocimiento sobre los procesos, materiales y técnicas que los restauradores emplean para  este tipo de materiales.

El agua de cal es un material comúnmente empleado para la consolidación y/o fijado de materiales líticos, pétreos aplanados, enlucidos, adobes y otros, jamás se emplea como método de limpieza.

A todas luces se trata de una rencilla personal con opiniones basadas en el desconocimiento total del quehacer del restaurador.

Comentario de Norma García el septiembre 13, 2015 a las 10:10am

?Quién es Ana Bertha Miramontes y por qué debemos defenderla de la difamación de que ha sido objeto a través de un articulo publicado en La Jornada por Luz María Rivera?

Ana Bertha Miramontes es restauradora del INAH desde hace mas de 5 años y tiene una plaza permanente en el Centro INAH Veracruz.

Conozco a Ana Bertha desde el 2008. Tuve el gusto de ser su profesora en el Seminario de Conservación Arqueológica que cursó en el último semestre de la licenciatura en Restauración de bienes muebles de la ENCRyM. Dicho semestre fue un taller teórico práctico que se integro dentro del Proyecto Arqueológico Templo Mayor Séptima Temporada, en el cual yo colaboraba como restauradora in situ.

Ana Bertha Miramontes tuvo un desempeño sobresaliente durante el curso, tuvo la oportunidad de capacitarse y formarse en tareas complejas de conservación, estabilización, restauración, manejo, embalaje y monitoreo de múltiples bienes arqueológicos tales como cerámica, lítica, pintura mural, hasta materiales orgánicos muy delicados manufacturados en madera, así como objetos de cestería, y otros como huesos, caracoles y conchas. El curso le proporciono a Ana conocimientos a profundidad para tratar todos estos materiales, y en el aspecto práctico tuvo la oportunidad de intervenir directamente todos estos materiales mencionados durante las excavaciones. Esto requirió que Ana participara activamente en tareas de registro, estabilización en matrices de excavación, extracción de objetos, estabilización en laboratorio, embalaje, conservación y restauración de materiales, y con ello aprendiera las técnicas mas usuales, así como la metodología para el diagnostico y el tratamiento de materiales frágiles y complejos. Al mismo tiempo, Ana desarrollo un proyecto de investigación sobre materiales difíciles de tratar, desarrollando métodos alternativos y sistemas de evaluación para determinar la pertinencia de los mismos y la efectividad después de pruebas experimentales en muestras proporcionadas por los arqueólogos del Proyecto Templo Mayor (PTM).El desempeño académico de Ana fue sobresaliente durante ese semestre. Al concluirlo, el arqueólogo Leonardo Lopez Lujan, director del PTM considero la pertinencia de contratar a uno de los mejores estudiantes y mi recomendación fue que esa persona fuera Ana Bertha. Ana Bertha fue contratada y durante un semestre mas fue entrenada directamente por mi en todas las tareas de conservación y asistencia en excavación y en laboratorio. Al cabo de 6 meses cuando decidí retirarme del proyecto para completar mi tesis de doctorado propuse al director del Proyecto Templo Mayor que Ana Bertha se quedara en mi lugar, continuando con la metodología y el trabajo que ya habíamos diseñado por casi un año y que daba resultados visibles. Durante otros 4 meses Ana Bertha fue la encargada de coordinar todas las tareas de registro, conservación y estabilización de los materiales recuperados en las excavaciones que para esas fechas ya excedían los 15,000 objetos, por lo cual esta fue una tarea altamente demandante y un reto para una recién egresada de la ENCRyM. Puedo decir sin temor a equivocarme que Ana desempeño un gran trabajo. Esto se hizo visible cuando Ana colaboró directamente con las arqueólogas Ximena Chavez y Alejandra Aguirre en la restauración de los cuchillos ataviados, trabajo que culminó exitosamente en la investigación y restauración de los objetos y su exhibición en las salas de Museo del Templo Mayor. 
Durante su contrato en Templo Mayor, Ana concursó para obtener una plaza en el INAH y la ganó en Veracruz. Ya como personal del INAH la invité a colaborar en el Proyecto de Conservación de Elementos Decorativos de la Zona Arqueológica de Ek Balam. Ana participó en tres temporadas de trabajo capacitándose como jefa de campo en un proyecto que lleva 15 años ininterrumpidos de trabajo. Ana se capacitó en el manejo y capacitación de personal, planeación de tareas, trabajos complejos de conservación de estucos y pintura mural, registro, diagnóstico, preparación de materiales y pruebas experimentales. Siempre su desempeño fue ejemplar.

Supe que Ana estaba lista para realizar su propio proyecto de investigación y conservación cuando compartió conmigo su inquietud y preocupación por el Mictlantecuhtli. Platicamos mucho sobre estrategias, métodos, sistemas, seguimiento y monitoreo para llegar a un tratamiento ideal y lo menos invasivo posible. Ana demostró en aquella ocasión gran perspicacia, un sentido de observación muy afinado, y sobre todo gran capacidad de análisis. Me sentí muy orgullosa de haber contribuido a su formación, y siempre he admirado su tenacidad, a pesar de generar animosidad entre sus compañeros arqueólogos del Centro INAH Veracruz.

Ana y yo nos volvimos amigas con los años, pero mi amistad no nubla mi objetividad. He visto a Ana desarrollarse y formarse en los últimos 6 años y convertirse en una verdadera especialista en conservación arqueológica. Tiene una gran percepción y capacidad analítica, es precavida pero nunca tiene miedo de tomar decisiones y estas las hace de forma meditada y a conciencia. Es ordenada y sistemática en el trabajo, desde las tareas mas infames hasta las mas inspiradoras. Ana es una persona responsable, con gran sentido del deber, comprometida con el INAH, pero sobre todo una profesional que se preocupa por la conservación del patrimonio cultural que tiene a su cargo.

Siempre he alentado a Ana a ser objetiva y no dejarse amedrentar ni intimidar, y en esta ocasión se lo he vuelto a recordar. Esa persona que describe el sesgado, mal informado, mal escrito articulo de Luz María Rivera no es Ana Bertha Miramontes, es una construcción maleada de algunas personas que quieren destruir su carrera por ser una persona sin miedo, con entrega al trabajo, y con reales deseos de hacer la diferencia.

Es una vergüenza que el diario La Jornada acepte contribuciones tan taimadas, tan desatinadas, casi de nota amarillista, que están solapando la cultura de perjudicar a quien destaca, por envidia y celos. Es una pena que Luz María Rivera se denomine periodista y tenga tan poca ética profesional, tan pocos recursos para construir un argumento veraz. Tener de informante a custodios en vez de a profesionales en conservación y restauración habla de su limitado juicio. Los datos que publica son inexactos, sesgados, con una clara agenda de poner en ridículo a una persona que se distingue por su trabajo y su desempeño sobresaliente. Que pobreza refleja su mente, y en sus motivos y asociaciones. 
Este tipo de articulo al parecer lo puede escribir quien sea, con inexactitud, con alevosía y con la intención de desprestigiar y difamar a cualquiera. Pudo ser cualquiera de nosotros, esta vez le toco a Ana. Debemos exigir que Luz María Rivera se retracte y explique a la opinión publica que su articulo esta plagado de mentiras y dobleces. Por eso debes saber quién es Ana Bertha Miramontes, porque todos estamos expuestos, y cuando eso pasa es nuestro deber exigir que se aclare la verdad y se respete el trabajo y quienes lo realizan con esfuerzo, dedicación y ética.

Perito restaurador Alejandra Alonso

INAH-CNCRPAC

Comentario de Norma García el septiembre 13, 2015 a las 10:09am

A los editores de La Jornada

Al público en general

Los abajo firmantes, todos profesionales de la conservación-restauración y disciplinas afines solicitamos se publique la siguiente carta:

El día 11 de septiembre del presente año La jornada publicó una nota sobre el estado de conservación de la escultura Mitlantecuhtli de la zona arqueológica del El Zapotal, Veracruz. En ella se habla de una restauración errada que dañó severamente la pieza, conducida por una restauradora ineficaz y de una serie de documentos y estudios que así lo señalarían.

Debido a su complejidad, la escultura de tierra sin cocer del Mitlantecuhtli ha sido objeto de múltiples estudios desde su descubrimiento y primera intervención. Para su atención y conservación integral, desde 2013 un equipo lidereado por Ana Bertha Miramontes, y conformado por especialistas del INAH, laUniversidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma Metropolitana y la Universidad Veracruzana realizan un profundo estudio y monitoreo para determinar su correcta intervención. Es en este contexto que la restauradora Ana Miramontes ha efectuado trabajos de conservación preventiva, de forma ética y profesional, tras su análisis en diversas reuniones académicas interdisciplinarias, entre ellas el Consejo de Arqueología, y con el aval de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural, máxima dependencia normativa en el tema en todo el país.

La acusación de que los problemas de conservación de la escultura se deben a un trabajo de restauración inadecuado ejecutado por la restauradora Miramontes es falsa, y aparentemente se basa en documentos que en la misma nota se señalan como internos, y por tanto de difícil acceso; igual de grave es que en la nota no se presenten declaraciones de primera mano de los investigadores que supuestamente avalarían las apreciaciones señaladas por la reportera.

 

Luz María Rivera expone su propio parecer sobre la restauradora Miramontes, da por verídicas apreciaciones sin fundamento, y aunque se entiende que guarde la identidad de sus fuentes, esta circunstancia no justifica que no haga su trabajo cabalmente, verificando, contrastando y entendiendo los dichos de tales fuentes anónimas a través de la consulta con profesionales en restauración de bienes muebles y de entrevistas con los funcionarios que menciona en la nota.

 

Por lo anterior solicitamos que la reportera Rivera haga públicos los documentos que dice soportan su texto; de modo que pueda comprobarse si las apreciaciones sobre los tratamientos las hicieron profesionales con cédula restauración de bienes muebles, que se trate de informes de diagnóstico relativos al trabajo de Ana Bertha Miramontes, y no de dictámenes anteriores a su intervención, y que se verifique y contraste lo expresado en la nota entrevistando directamente a los funcionarios aludidos.

Atentamente

Comentario de Bertrand LOBJOIS el septiembre 13, 2015 a las 12:39am

Articulo amarillista. Quienes conocen a la restauradora Ana Miramontes y su profesionalismo (ha trabajado bajo la exigencia de Leonardo López Luján en el Proyecto Templo Mayor) entienden que la periodista no confrontó datos y hizo una entrevista de la interesada.

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