Evidente deterioro sufren zonas arqueológicas olvidadas en el DF

Evidente deterioro sufren zonas arqueológicas olvidadas en el DF
Reyna Paz Avendaño | Cultura | Fecha: 2014-06-02 | Hora de creación: 23:29:53 | Ultima modificación:23:29:53

Grafitis en los petrograbados del Cerro de la Estrella, la pirámide Tequipa en la demarcación Tlalpan usada como depósito de basura y la falta de recursos para continuar las restauraciones en el Cerro del Judío son algunas realidades de los sitios arqueológicos del Distrito Federal que no tienen la promoción con la que cuentan el Templo Mayor, Tlatelolco o Cuicuilco.


¿En qué estado de conservación se encuentran estos vestigios poco visitados y no por ello, menos importantes? y ¿qué nuevos trabajos se realizan en las zonas más conocidas? Crónica presenta un panorama del estado de seis antiguos asentamientos tepanecas y mexicas.

CERRO DE LA ESTRELLA. En 2000, Vicente Fox firmaría la declaratoria del Cerro de la Estrella como zona de monumento arqueológico, elaborada por la Dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos del INAH. Pero concluyó su sexenio, inició el de Felipe Calderón y ahora transcurre uno nuevo y la zona ubicada en Iztapalapa sigue en espera de la firma de algún presidente interesado en preservarla.

La importancia arqueológica del Cerro de la Estrella, expresa la etnohistoriadora Claudia Leyva Corro, no sólo radica en las estructuras que hoy se pueden admirar: el monumento II y la pirámide que servía para realizar la ceremonia del Fuego Nuevo, también incluye ocho conjuntos de petrograbados y cerca de 110 cuevas.

La ex organizadora de recorridos en el sitio (suspendidos por cuestiones de seguridad en 2011) comenta que la invasión de asentamientos irregulares y el crecimiento de la mancha urbana son los principales factores que ponen en riesgo la protección del mismo Cerro y de los petrograbados.

“Geológicamente es un cerro más antiguo que el Popocatépetl e Iztaccíhuatl, es un parque nacional, decretado así desde 1938 que originalmente tuvo 1,200 hectáreas y que hoy sólo quedan 192”, señala Claudia Leyva.

Sobre los petrograbados, explica, están dispersos y varias personas los dañan con grafitis e incluso de forma involuntaria porque caminan sobre ellos sin saberlo. Ejemplos del deterioro son los xicallis, una especie de pocitas prehispánicas con cemento o el caso del perfil de águila que tiene golpes de cincel.

“Hay un grabado de doble perfil, de águila y colibrí, hace referencia al solsticio de invierno y al recorrido del Sol, porque es una alusión al mito de Huitzilopochtli: su nacimiento y crecimiento como un Sol fuerte que perece renacer como colibrí”, destaca.

Otro vestigio importante es el de escritura mixteca, que contiene fechas calendáricas y de un personaje mixteca, también sobresale un asiento de observación astronómica y algunas cuevas con estuco prehispánico que han sido rayadas o limpiadas por grupos de danzantes.

TEQUIPA. La pirámide de Tequipa es otro sitio que peligra su conservación. Ubicado al sur de la ciudad, en el pueblo de Santo Tomás Ajusco de la delegación Tlalpan, se observa una pirámide con perforaciones que es utilizada para abastecer de piedra a las construcciones aledañas y como depósito de basura.

De acuerdo con Ramón Folch, estudiante de la ENAH e investigador del Proyecto Tecuhnenenque, Tequipa pertenece al posclásico, 1325 a 1521, ya que según las fuentes históricas fue fundada por los tepanecas, quienes huyeron de Azcapotzalco, migraron al Cerro de Judío y se asentaron en Tequipa.

“La pirámide, que es lo que se ve, es el templo importante del sitio, está sobre una plataforma artificial, la cual es de grandes dimensiones y según la arqueóloga Blanca Paredes (quien realizó excavaciones en el sitio) es una plataforma cerrada y tiene otro montículo que está muy destruido por las casas”, señala.

Al respecto Roberto Palacio, también integrante del proyecto, explica que se conoce poco sobre esta estructura, ya que las únicas excavaciones hechas las hizo Blanca Paredes y en las que halló entierros cerca de la estructura principal, asociados a cerámicas y ofrendas.

“Todo Tequipa fue un asentamiento, era un centro ceremonial y las periferias eran donde se asentaba la gente. Hoy está el montículo principal, pero ya fue saqueado y existen otros tres hacia las orillas y enfrente de la pirámide”, indica.

—¿Qué datos aportaría una excavación?

—Podríamos saber la secuencia del asentamiento, su cronología, conocer las subestructuras o etapas constructivas e identificar si la estructura estaba dedicada a una deidad, porque se sabe que sobre la pirámide estuvo el tepetlacalli (elemento para cultos agrícolas).

Los especialistas en arqueología del Distrito Federal añadieron que en algún momento el sitio contaba con una cédula explicativa, pero fue grafiteada y destruida.

CERRO DEL JUDÍO. En Magdalena Contreras se ubica la zona arqueológica Cerro del Judío, o Mazatepetl, donde sobresale una pirámide y frente a ésta la escultura de un jaguar-tortuga, que al igual que otras cuatro estructuras requieren trabajos de conservación, ya que las últimas labores se realizaron hace 10 años.

“La gente del ejido está gestionando en la Cámara de Diputados que se otorgue presupuesto para continuar con los trabajos de mantenimiento. En la estructura principal falta restaurar un 50% y hay otra área (estructura C) que se tiene que excavar íntegramente, aunque está muy saqueada”, expresa Francisco Rivas, arqueólogo autorizado para explorar el sitio.

Desde 1996, comenta, lo comisionaron en el INAH para analizar el estado de conservación de la zona que fue registrada entre 1978 y 1979 por Ángel García Cook al pedir la delimitación de la punta del cerro. Después, por la exigencia de ejidatarios de San Bernabé Ocotepec, fue declarada reserva arqueológica y ecológica.

“Es un sitio pequeño, tenía cinco estructuras en diferentes niveles, dos plazas, una más baja que la otra. De las estructuras, una es de gran de tamaño: un montículo sin intervenir que medía 30 centímetros de lado por 30 de frente, y en ese entonces sólo se veían las grandes cruces que tiene encima”, detalla.

A pesar de la falta de recursos, Francisco Rivas sigue trabajando y espera que este año se publique el primer libro sobre todos los estudios y análisis hechos en Cerro del Judío, en donde incluirá la historia de los pueblos fundacionales y qué materiales arqueológicos, cerámica, lítica y deidades ha registrado.

—¿Qué tipo de asentamiento fue el Cerro del Judío?

—Era un sitio ceremonial, militar e idóneo para realizar ceremonias importantes en la región. Era estratégico, servía para observar la entrada y salida de las diferentes personas de la cuenca de México hacia al área potencial de recursos del bosque que era la región de Contreras.

Sobre la temporalidad, la cerámica más temprana ubica al cerro en el posclásico temprano, 1280 a 1325, época en que llegan los mexicas a la cuenca y en la que predominaba el imperio tepaneca.

“Sin embargo, el jaguar-tortuga pienso que se hizo antes, la iconografía de la escultura obedece a la cosmovisión del epiclásico, del 650 al 850 d.C., que es más temprano que el dominio tepaneca. En esa época cae Teotihuacán como gran urbe y surgen otras”.

En opinión de Francisco Rivas, hace falta difundir el sitio y aunque no está considerado por el INAH como zona abierta al público, la gente asiste y disfruta el sitio.

CHAPULTEPEC. Este año el Museo Nacional de Historia (MNH) cumple 70 años y para celebrarlo realizarán una guía arqueológica del Bosque de Chapultepec en la que promocionarán los sitios prehispánicos que el público puede visitar previa cita: cinco cajas de agua, dos aposentos y el área de petrograbados, donde se observan los posibles pies de Moctezuma II.

Desde 2009 el MNH tiene a su cargo la búsqueda de asentamientos arqueológicos en las tres secciones del bosque y hoy cuentan con un mapa de localización, además de cédulas explicativas en las áreas visibles y en los baños de Moctezuma.

“Lo que no se puede ver porque está enterrado o porque es de difícil acceso son: el templo que estaba en la parte alta, lo que sería parte de los cimientos del Caballero Alto del Alcázar y una terraza que es un asentamiento de temporalidad teotihuacana”, indica María de Lourdes López Camacho, arqueóloga responsable.

En este cerro se tiene registro, por cronistas, de un templo en la parte alta, dedicado a Huitzilopochtli, pero los españoles lo destruyeron y construyeron una capilla para San Miguel Arcángel; después ésta sería demolida cuando los virreyes eligen el cerro para hacer su casa y posteriormente, Gálvez comienza a construir el Castillo de Chapultepec que hoy conocemos, destaca.

Para López Camacho, esto evidencia la permanente ocupación del cerro y comenta que en 1164 aparece por primera vez Chapultepec en los registros. “Hay una serie de migraciones que llegan al centro de México, entre ellos viene una capitaneada por Huémac, último rey tolteca que se asienta en Chapultepec, pero termina suicidándose en una cueva”.

Después, narra, llegan más peregrinaciones, entre ellas los mexicas, quienes ocupan el cerro que en ese tiempo era propiedad de Culhuacán, es decir, terrenos del imperio tepaneca. Este grupo expulsa a los mexicas, pero éstos regresan a Chapultepec cuando se instauran como el gran imperio y erigen un templo a su dios Huitzilopochtli.

“También Moctezuma hará un castillo o casa de descanso, donde tenía una colección privada de animales”, explica y añade que cuando llega Cortés el cerro se convierte en un punto militar estratégico, pues el acueducto de Chapultepec (construido por Moctezuma I y Nezahualcóyotl) era el abastecedor de agua de Tenochtitlán.

“Conocer Chapultepec no sólo es ir al Castillo, implica el recuerdo de que el cerro fue asentamiento prehispánico, por lo que ahora es un sitio arqueológico”, recalca María de Lourdes López.

TLATELOLCO. La creación de una osteoteca, un acervo de investigación, una biblioteca, un área infantil, una bodega de colecciones para resguardar las más de 5 mil piezas arqueológicas recuperadas en Tlatelolco y el quinto museo del sitio son propuestas que se inaugurarán en julio para celebrar los 70 años de trabajos de la zona.

Además, el arqueólogo responsable, Salvador Guilliem, alista la memoria de la caja de agua en la que se conocerá la última interpretación de la primera pintura mural novohispana, útil para comprender el inicio de la fusión entre Europa y América.

“En los 70 años de investigación, está demostrado que Tlatelolco es el gran hermano de Tenochtitlan y es el lugar donde se dio el verdadero nacimiento del mestizaje”, comenta Salvador Guilliem y destaca que otra característica es su gran cantidad de entierros prehispánicos y coloniales.

Actualmente, han recuperado 189 entierros en el Complejo Funerario Novohispano descubierto en 2007 en el Gran Basamento y trabajan en una excavación que corresponde a la tercera etapa constructiva que los investigadores buscaban desde 1991.

“En el 2012 logramos encontrar fragmentos de una banqueta, llevamos aproximadamente 9 metros descubiertos, al parecer tendrá pintura mural. Encima de este registro pasaban los trenes, se hizo un entierro colectivo en la época colonial y afectaron una estructura de la etapa 3 que andábamos buscando”, detalla.

La primera hipótesis sobre esta etapa constructiva es que quizá corresponda a una villa tolteca, pero Salvador Guilliem prefiere no hablar de fechas ni dar conclusiones hasta que terminen los análisis de laboratorio (entre 2015 y 2017) para posteriormente realizar las memorias actualizadas de todo el sitio.

XOCHIMILCAS Y APERTURAS. A pesar del crecimiento urbano en Xochimilco, Sebastián Flores, cronista y director del archivo histórico de dicha demarcación, señala que la conservación de las terrazas prehispánicas y de los siete petroglifos de la zona de Cuailama, en el pueblo Santa Cruz Acalpixca es buena.

Ese panorama favorable también está en Templo Mayor, una de las más visitadas junto con Cuicuilco –que sumó 64 mil visitantes en 2013–, pues se espera la apertura de un nuevo acceso. De igual forma, en San Pedro de los Pinos las noticias son positivas, ya que se prevé su apertura este año con la inclusión de vestigios hallados durante la construcción del segundo piso de Periférico y del distribuidor San Antonio.

Fuente:http://www.cronica.com.mx/notas/2014/836833.html.

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