Peligra la magia de Calakmul
(Primera de tres partes)
Daniel Blancas Madrigal en Calakmul | Nacional | Fecha: 2014-08-06 | Hora de creación: 01:24:58 | Ultima modificación: 02:13:26

Poderío. En su época de apogeo, en Calakmul vivieron entre 40 y 50 mil personas, y fue conocida por su cosmogonía, la observación del cielo y las deidades: el Dios Chac y el Jaguar.

(Primera de tres partes)

Detrás de la selva hechizada y el Reino de la Serpiente, huele a peligro… El descontrol administrativo, los acaparadores de tierra ligados a la política y la deforestación secreta subsisten hoy como los principales enemigos de la reciente declaratoria de Calakmul como patrimonio mixto de la humanidad, un proceso de evaluación de la UNESCO que duró más de tres años.

Son historias que habrán de contarse en esta aventura de voracidad que de ninguna manera ensombrece la magia multiplicada en las 723 mil hectáreas de la Reserva de la Biosfera de Calakmul, a la vista después de más de cuatro horas de camino desde la capital de Campeche, la ciudad amurallada frente a los piratas, aludida así hace cuatro siglos por el ingeniero militar Martín de la Torre: “Los sitios sin fortificaciones son como cuerpos sin almas”…

A 60 kilómetros de la zona núcleo, ya es una mala señal el pago obligatorio de 28 pesos por persona y 52 por vehículo, en una maltrecha caseta controlada por los habitantes del ejido de Conhúas. Dicen que son sus tierras, su camino, que viven en el abandono oficial y requieren del cobro para burlar los zarpazos de la pobreza. Y no será el único desembolso: 20 kilómetros adelante, donde se ubica el museo de sitio, la Comisión Nacional de Areas Naturales Protegidas (Conanp, órgano desconcentrado de la Semarnat) exige 56 pesos a cada visitante para continuar el trayecto y al final de la travesía el INAH cobra 48 pesos para ingresar a la zona arqueológica.

“¿Por qué el descontrol? -pregunta con enfado uno de los viajeros en esta mañana ardiente-. ¿Cómo pretenden que una familia común de cuatro integrantes pague casi 600 pesos por disfrutar de Calakmul?”.

Pero ya asoma, al fin, la Reserva de cedros, álamos y encinos, donde de vez en vez sorprenden murciélagos, halcones y hocofaisanes, y donde también deambulan por las veredas los llamados pavos mayas (kutz) o de monte, que encebollados o en chimole se han convertido en manjar para los residentes de la zona.

LA RUTA. En junio de 2002, 3 mil hectáreas de Calakmul habían sido inscritas ya como patrimonio cultural de la humanidad. Sin embargo, a principios de 2011 especialistas de la Conanp y del INAH se abocaron a documentar que al menos 330 mil hectáreas de la Reserva -casi la mitad- contaban también con una fascinación natural, indispensable para demostrar un valor universal excepcional de la zona y conseguir la etiqueta de patrimonio mixto. La idea era que se reconociese no sólo al principal sitio arqueológico sino a otros 37 vestigios en los alrededores, y que además se aquilataran los valores de adaptación y evolución de la biodiversidad (flora y fauna del lugar) a través del tiempo. En poco más de tres años se lograron justificar seis de los 10 criterios establecidos por la UNESCO para la declaratoria.

Y ya estamos aquí, en la llamada selva humanizada que hechiza con sus chicozapotes, flores de lirio y más de 175 especies de orquídeas; en el feudo del Rey Kaan y sus 30 kilómetros cuadrados de estelas, montículos y pirámides que conformaron la metrópoli más importante del mundo maya… De sus ruinas se han rescatado decenas de collares, máscaras, pectorales de jadeíta, símbolos de concha y caracol, perlas, piezas de obsidiana, garras de jaguar y espinas de mantarraya.

“Calakmul es conocido por su poderío: en la época de apogeo vivieron aquí entre 40 y 50 mil personas, y además por su cosmogonía, la observación del cielo, las deidades: el Dios Chac y el Jaguar”, describe Daniel Pat, arqueólogo del INAH y acompañante en esta andanza selvática.

Y ya espera también, en una de las veredas mágicas, José Zúñiga Morales, director de la Reserva de Calakmul y uno de los artífices del registro…

“La nominación se sustenta en los más de mil 500 años que fueron usadas y aprovechadas estas tierras por la gran civilización maya, el resultado de esa intervención es la jungla que hoy vemos con toda su biodiversidad y que ha sido producto de un modelo de adaptación y evolución de plantas y animales”, dice bajo la sombra de un ramón, árbol ancestral cuya madera ha sido codiciada desde la época de los antiguos mayas y cuyo fruto -una especie de nuez- ha sido empleada para elaborar tortillas, atole, dulce y pan. 

Abundan aquí, en el área conocida como El Ramonal, donde los sentidos se extravían entre el sutil movimiento de un cocodrilo mexicano y el imperceptible pero feroz ataque de un tábano, díptero amarillento de cabeza verde que raya la piel, succiona sangre y restrega saliva tóxica, lo cual provoca hinchazones extremas y falta de respiración.

Es, pese a todo, un territorio de embrujo. No hay aquí la humedad de las zonas tropicales, pero crecen los árboles y plantas que la caracterizan. No hay tampoco ríos ni cuerpos permanentes de agua, sólo las llamadas aguadas, oquedades en su mayoría artificiales que fueron diseñadas por los mayas para captar la lluvia y evitar la evaporación de agua. De manera increíble estos oasis tropicales, por la gran captación de agua dulce, nutren a los cenotes que son atracción turística en la parte sur de la Península. 

“Tenemos en la Reserva más de 2 mil especies de plantas, una gran cantidad de pecaríes de labios blancos y de collar, también el tapir y a cinco de los seis felinos del continente americano: poblaciones de las más sanas de pumas, ocelotes, tigrillos, jaguarundis y el más grande de todos: el jaguar… Los últimos censos nos indican que hay aquí entre 800 y mil jaguares”, comparte Zúñiga Morales.

PELIGRO. Las comunidades aledañas viven de la agricultura y del trabajo forestal: manejo de madera, producción de miel y chicle… Las cicatrices en árboles como el zapote son indicativo de una extracción de chicle por más de 10 años. Como ocurrió con los mayas precolombinos, familias enteras han subsistido durante más de 70 años de la producción de goma natural y ahora ya, de numerosos sabores.

-¿Y no hay daño a los árboles? -se pregunta a Zúñiga. Y él, medio temeroso, ofrece las primeras pistas de los peligros actuales del Reino de la Serpiente.

-Lo que hace daño aquí es la vorágine de compra de tierras, y no con buenas intensiones…

Criterios cumplidos por Calakmul

Seis criterios cumplidos por Calakmul para considerarse patrimonio mixto:

1. Representa uno de los vestigios más importantes de la cultura maya (cultural).

2. Ciudad con mayor número de estelas:135 (cultural).

3. Su gama de periodos y etapas de desarrollo, así como la organización jerárquica de sus pueblos (cultural).

4. Su diversidad de paisajes culturales (cultural).

5. Los procesos de evolución y adaptación de las especies ante cambios climáticos y condiciones geológicas y antropológicas.

6. Su gran biodiversidad, producto de esta adaptación y evolución.

Fuente: http://www.cronica.com.mx/notas/2014/849377.html

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